La liturgia, encuentro con Cristo (octubre 2022)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2022.

Elementos catequético–litúrgicos de algunos domingos (I)

En Desiderio desideravi, el documento sobre la formación litúrgica, el papa afirma que «la celebración dominical ofrece a la comunidad cristiana la posibilidad de formarse por medio de la Eucaristía» (n. 65). La misma celebración de los domingos en el ciclo del año cristiano nos enseña, con su repetición solemne, el valor sagrado del primer día de la semana. El triple ciclo de lecturas, las oraciones propias (eucología) sobre todo y algunos elementos catequético–litúrgicos nos presentan la singularidad de cada domingo.
El último punto del documento afirma: «En el correr del tiempo, renovado por la Pascua, cada ocho días la Iglesia celebra, en el domingo, el acontecimiento de la salvación. El domingo, antes de ser un precepto, es un regalo que Dios hace a su pueblo (por eso, la Iglesia lo protege con un precepto). La celebración dominical ofrece a la comunidad cristiana la posibilidad de formarse por medio de la Eucaristía.

De domingo a domingo, la Palabra del Resucitado ilumina nuestra existencia, queriendo realizar en nosotros aquello para lo que ha sido enviada (cf. Is 55,10-11). De domingo a domingo, la comunión en el Cuerpo y la Sangre de Cristo quiere hacer también de nuestra vida un sacrificio agradable al Padre, en la comunión fraterna que se transforma en compartir, acoger, servir. De domingo a domingo, la fuerza del Pan partido nos sostiene en el anuncio del Evangelio, en el que se manifiesta la autenticidad de nuestra celebración» (n. 65).

La Carta sobre la formación litúrgica nos invita a «redescubrir el sentido del día del Señor en el contexto del Año litúrgico». Con este espíritu, secundando el sentir del papa, se presentan aquí unas celebraciones –a manera de sugerencias pastorales– que pueden tener lugar dentro de la Misa del domingo y que dan a esta un acento particular. Muchas de ellas se encuentran con sus particularidades y rúbricas en el mismo Misal Romano, en el Ritual de Bendiciones, en el Ceremonial o en los diversos rituales. Repasamos el elenco de los domingos desde el inicio de curso hasta el final del Ciclo de la Manifestación del Señor (Adviento–Navidad–Epifanía).

Comenzando…
Hay dos domingos importantes que conviene que sean subrayados desde el inicio del curso pastoral: el aniversario de la Dedicación y el Titular de la iglesia.

Aniversario de la Dedicación de la propia iglesia: se celebra como solemnidad. Si la participación del pueblo es difícil en un día laborable, en Tiempo Ordinario puede trasladarse al domingo más próximo. Cuando coincide con un domingo del tiempo de Adviento, Cuaresma o Pascua se traslada al lunes siguiente. Cuando no se conoce la fecha se celebra el último domingo de octubre.

Titular de la iglesia: se celebra como solemnidad. Si la participación del pueblo es difícil en un día laborable, en tiempo Ordinario puede trasladarse al domingo más próximo.

Ciclo de la manifestación del Señor:
Tiempo de Adviento
El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia afirma que «una oportuna catequesis mostrará a los fieles que el domingo, memoria semanal de la Pascua, es el día de fiesta primordial. Finalmente, teniendo presente que en la Liturgia Romana las cuatro semanas de Adviento constituyen un tiempo mariano armónicamente inscrito en el Año litúrgico, se deberá ayudar a los fieles a valorar convenientemente las numerosas referencias a la Madre del Señor, presentes en todo este período» (n. 192).

Bendición de la Corona (1º Domingo): Se realiza al comienzo de la celebración y en sustitución del acto penitencial. El componente de la Corona de luces del Adviento es de una gran riqueza catequética: el primer domingo los personajes son Adán y Eva y la temática es el pecado; el segundo, los patriarcas y matriarcas, con la alianza; el tercero, los profetas y profetisas, de Moisés y Elías a Juan el Bautista, con la esperanza alegre de la salvación por la conversión; y, el cuarto, María, hija de Sión, Madre de esperanza en las promesas.

Bendición del árbol de Pascuas o de Navidad (3º / 4º Domingo Adviento): Al concluir la Misa del Domingo Gaudete o del Domingo IV, según los años, la bendición e iluminación festiva del «Árbol de la Vida» introduce en el septenario de la «O» y prepara la Navidad inminente.

Tiempo de Navidad
Bendición de las familias (Domingo de la Sagrada Familia): El Bendicional prevé diversas formas. Se pueden repartir en las parroquias publicaciones sencillas con alguna de las fórmulas para realizarlo en las mismas familias.

Domingo final / inicio del año: Este año 2022 concluye con las primeras Vísperas de un domingo y el nuevo año 2023 inicia con el primer día de la semana (domingo). Es por ello que el día 31 de diciembre la celebración eucarística (parroquias) o las I Vísperas (monasterios o comunidades) pueden concluir con el canto/recitación del Tedeum, como expresión comunitaria de alabanza y agradecimiento por los beneficios obtenidos de Dios en el curso del año que está a punto de terminar. En la Misa del primero de enero puede cantarse el «Veni Creator», para que el Espíritu del Señor conceda el don de la paz y dirija los pensamientos y las acciones de todos y cada uno de los fieles y de las comunidades cristianas durante todo el año. Ambos himnos, en estos momentos del año, están enriquecidos con la indulgencia plenaria.

Bendición de los hogares el domingo más cercano a Epifanía: La hermosa tradición infantil conviene fomentarla animando a los más pequeños de la casa a escribir con tiza en las puertas la cifra del año recién comenzado y las letras C+ M+ B, que en latín son el inicio de los nombres de los magos (Caspar, Melchior, Balthasar) y de la invocación: Christus Mansionem Benedicat (Cristo bendiga esta casa) [20 C+ M+ B 23].

Anuncio de la fecha de Pascua (día de Epifanía o Domingo previo): Este rito pertenece al día de Epifanía (día de las luces). Se propone como gesto dominical cuando la solemnidad se celebra en el domingo más cercano. El anuncio se realiza inmediatamente después de la proclamación del Evangelio y antes de la homilía.

Tiempo de la divinización o per annum después de Epifanía
Bendición del agua [y de la sal], aspersión al pueblo y, eventualmente, celebración de Bautismos de niños (Domingo del Bautismo del Señor): Al comienzo de la celebración en sustitución del Acto penitencial. El sacramento del Bautismo, cuando se celebra, tiene su lugar tras la homilía.
Entrega de biblias (Domingo de la palabra de Dios): Este domingo conviene hacer procesión solemne con el Evangeliario y acompañar su proclamación con luces e incienso. En la Misa episcopal se puede impartir la bendición con el Libro santo. Para fomentar la difusión de la Biblia, al final de la Misa se puede entregar una porción de la Palabra de Dios a los fieles (p.e.: alguna publicación con las lecturas del año).

Despedida del Aleluya (Domingo de Carnaval): El anterior al Miércoles de Ceniza o Domingo de Carnaval conviene acentuar con canto solemne la aclamación Aleluya, que no volverá a nuestras celebraciones hasta la noche santa de la Pascua.

Jornadas eclesiales
Hay otros domingos que podrían subrayarse con moniciones, intenciones en la oración universal (preces), colectas económicas especiales o, eventualmente, con la Plegaria Eucarística para Misas para diversas circunstancias : Inicio del año escolar/académico/catequético (septiembre), misiones (octubre), Iglesia diocesana (noviembre), pobres (noviembre), etc.

«Las jornadas eclesiales de oración o con otros fines en los domingos y fiestas de precepto, de suyo no oscurecen la importancia de la celebración del día del Señor o de la memoria de la Santísima Virgen y de los Santos. Junto al misterio o aspecto que la Iglesia celebra, que ha de estar en el centro del domingo o de la fiesta de precepto, las Jornadas extienden este aspecto hacia la misión de la Iglesia y la vida comunitaria y espiritual de los fieles. Pero se requiere para esto que las Jornadas se adapten a los textos litúrgicos propuestos en el Leccionario y en el Misal y no traten de polarizar la celebración. En muchos casos será suficiente anunciar el motivo de la Jornada en la monición introductoria o referirse a él en la homilía, y realizar la correspondiente intención en la oración de los fieles, o indicar oportunamente la finalidad de la colecta» (Conferencia Episcopal Española, Sentido evangelizador del domingo y de las fiestas, n. 42).

Dan del Cerro, Pbro.
Publicado en El Granito de Arena, La liturgia.

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