La FER en el mundo (Santa Fe, Argentina)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2022.

Anunciamos lo que hemos visto y oído

Del 19 al 21 de agosto de este año 2022, que ya está casi por terminar, 25 miembros de la Familia Eucarística Reparadora de Santa Fe, Argentina, respondimos alegres e ilusionados a la invitación del padre Salvador Zinícola, un joven y entusiasta sacerdote de la arquidiócesis, para realizar una misión en la comunidad de la capilla Nuestra Señora de la Merced, en Colonia Mascías, un pequeño pueblo costero, perteneciente a la parroquia de la ciudad de San Javier.
Dos años atrás una señora, que en aquel tiempo vivía en el pueblo, donó un Sagrario, obra de un artesano cordobés, hecho especialmente para la capilla. El deseo de los sacerdotes era preparar a la comunidad antes de colocar el Sagrario y dejar permanentemente a Jesús en el pueblo.

Este fue el marco que nos permitió hacer carne el lema que nos acompañó en este año: «Id y anunciad lo que habéis visto y oído». Marías, Discípulos, Matrimonios UNER, MESN y MEN pudimos compartir el gozo de haber descubierto a Jesús vivo en la Eucaristía. Para ello nos preparamos a conciencia, rezando juntos, estableciendo la metodología de trabajo y preparando, en pequeños grupos, los temas para las reuniones. Fue toda una experiencia de misión compartida vivida en clave sinodal.

La misión fue sencilla y a la vez intensa. Un pequeño grupo llegó el viernes 19 de agosto para visitar familias y tener los primeros encuentros con la comunidad. El sábado 20 arribó el resto del equipo, pues esa fue la jornada central. Por la mañana pudimos visitar todo el pueblo y por la tarde, al concluir la Misa, tuvimos el momento más importante: la procesión con el Santísimo por las calles del pueblo, con el deseo de presentarles a todos, fueran o no a la capilla, al nuevo Vecino del pueblo: Jesús Eucaristía, a quien el padre Salvador dejó definitivamente en el Sagrario una vez finalizada la procesión. Fue una hermosa posibilidad para ayudar a descubrir y valorar la presencia cercana de Jesús que ama, libera y aguarda silenciosa y pacientemente nuestra presencia.

El domingo 21, y como conclusión de nuestra visita, realizamos un momento de adoración eucarística, en el cual dejamos nuestros corazones en el Corazón de Jesús motivados por las palabras de san Manuel en su libro Qué hace y qué dice.

Con emoción contenida
Cerramos con un gesto muy bello: cada misionero entregó la cruz que recibió en el envío a un miembro de la comunidad, como signo de que ellos son ahora los misioneros de la buena nueva de la Eucaristía entre los suyos. Fue un momento muy significativo para todos.

Al despedirnos, una misionera hizo la genuflexión como lo hace ordinariamente. Una de las niñas de la catequesis le dijo entusiasmada: «¡yo ya sé hacer eso!», y la misionera comprendió que la semilla había caído en tierra buena. Gracias Colonia Mascías por recibir con tanto cariño a los misioneros de la FER y gracias, sobre todo, por acoger con tanto amor a su nuevo Vecino, que tan feliz está de vivir entre ustedes.

Mª Cristina Ruiz, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, San Manuel González, San Manuel González García.

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