Editorial (octubre 2022)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2022.

De todo corazón

Comienza un nuevo curso para la gran mayoría de los lectores de El Granito de Arena. Vuelta a la cotidianeidad y la rutina, que no tienen por qué ser, de por sí, características negativas de este mes de octubre. Los comienzos suelen resultar ilusionantes para todas las personas. ¡Cuántas veces soñamos con comenzar de nuevo, sobre todo si nos sabemos pecadores, pobres, personas que caen con facilidad…! Iniciamos un nuevo curso con nuevas oportunidades y una gran certeza: la presencia de Dios que siempre está a nuestros lado, más aún, en nuestro interior, y nos acompaña noche y día.

Desde la Delegación general de la UNER nos ofrecen, como todos los años, un lema que nos invita a reflexionar, pensar, orar y, sobre todo, hacerlo vida. Nos remite a un versículo de la carta de san Pablo a los Colosenses: «Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón» (3,23).

Si de algo adolece nuestro mundo es de personas que no teman entregarse por entero, con todo el corazón, conocedoras de que es allí donde pueden encontrar la felicidad y realización plenas. ¡Con qué facilidad se habla de los demás, sobre todo de los jóvenes, tildándolos de personas tristes, que no encuentran su camino, que andan errantes por caminos equivocados, buscando a tientas la tan anhelada realización personal!

Quienes hemos sentido vibrar todo nuestro ser al conocer que Dios vive entre nosotros, a nuestro lado, en la Eucaristía, tenemos una gran responsabilidad para con la sociedad de hoy. Si creemos que «solo en Dios descansa» nuestra alma, como canta el salmista (61,2), si la voz del Señor nos ha fascinado hasta el extremo de desearlo por encima de todo, si su amor ha cambiado nuestras vidas dándoles un nuevo sentido, ¡cómo no anunciarlo a los que nos rodean, sobre todo a los más cercanos! Anuncio que, a veces, deberá hacerse con palabras, pero que, mucho más frecuentemente, será testimonial. Nuestra vida es la que proclama de la forma más eficaz y veraz en qué creemos, a quién hemos visto y oído, por quién vale la pena entregarlo todo y entregarse por entero.

Los escritos de san Manuel nos permitirían hacer un extenso tratado respecto a este «hacerlo todo de corazón». ¡Con cuánto dolor contempló los Sagrarios vacíos por la frialdad de corazón! ¡Y con cuánta alegría pudo reconocer que las Marías, los Juanes, los miembros de esta Familia Eucarística, eran los que llevaban calor de corazones amantes tanto al Divino morador como a los pobres, a los más necesitados, en donde Él también mora.

En su libro Así ama Él (libro del año para la FER), afirma que conocer a Jesús es «asomarse al horno, y más, al volcán de donde ha salido y sale el fuego de amor que ha impedido e impedirá que el mundo se muera de frío de egoísmo, y que ha conseguido y seguirá consiguiendo que los hombres amen a su Dios como a su Padre y se amen unos a otros como hermanos, y hasta den la vida por su Padre Dios y por sus hermanos los hombres, que los enemigos se perdonen y se abracen, y que los huérfanos y desvalidos tengan padres y valedores».

He ahí nuestra tarea para el curso que iniciamos: hacerlo todo de corazón, como Él lo hace, entregándonos sin reservas y sabiendo que allí está el secreto de la santidad, la alegría y la felicidad. Como dijo Benedicto XVI a los jóvenes en la Misa de inicio de su pontificado: Cristo «no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida».

Si el curso pasado en la FER éramos invitados a anunciar lo que habíamos visto y oído, este año se nos indica el modo para realizar ese anuncio: haciéndolo todo de corazón, con la alegría que da la entrega generosa.

Publicado en centenario MEN, Editorial, El Granito de Arena.

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