Ejercicios espirituales carismáticos

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de septiembre de 2022.

Orar, escuchar, agradecer, disfrutar…

La Delegación General de la UNER ofreció, del 22 al 26 de junio pasado unos Ejercicios espirituales carismáticos para todos los miembros laicos de la Obra. Tuvieron lugar en la Casa de Espiritualidad Santa María de Nazaret (Palencia), perteneciente a nuestras Hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Participamos un interesante grupo de Marías, Discípulos de San Juan y algunos miembros de la Institución de Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret, procedentes de: Madrid, Jaén, Las Palmas, Ávila, Málaga, Salamanca, Santander, Sevilla, Valencia y Zaragoza.
Las meditaciones, reflexiones y puntos ofrecidos para la oración han sido desarrollados según la metodología de san Ignacio de Loyola y, a su vez, siguiendo la consigna de este curso: «Id y anunciad lo que habéis visto y oído» (Lc 7,22). Han sido dirigidos por la Hermana María del Carmen Ruiz, m.e.n., con buena planificación, desarrollo, entusiasmo, dedicación y sentido apostólico.

Especial gratitud
El que la mayor parte de los asistentes fuesen miembros de la UNER o conocedores del carisma eucarístico reparador, ha hecho que el grupo sea muy homogéneo, lo que ha beneficiado mucho para una vivencia intensa y haberlos aprovechado al máximo para nuestro crecimiento espiritual.

Nuestra jornada comenzaba a las 8.00, con la oración de laudes y culminaba sobre las 23.00 con la última oración del día. En ese período de tiempo, solamente se ha descansado en las comidas y un pequeño tiempo de esparcimiento después de la comida.

En la primera charla se nos dieron los consejos prácticos para vivir y aprovechar plenamente este tiempo extraordinario de gracia que nos concedía el Señor, como eran: autenticidad, silencio, oración, esperanza y apertura al Espíritu Santo; invitaciones que han sido fundamentales para el buen desarrollo y fruto de estos Ejercicios.

Creo han sido fructíferos al estar preparados y expuestos para que se dieran las condiciones y el ambiente adecuados y, de esta manera, despertar las conciencias hacia una conversión siempre necesaria. Al mismo tiempo se nos ha dado la formación necesaria y adecuada para miembros de la UNER, sobre la oración eucarística reparadora, la misión, la meditación, la contemplación y recordarnos artículos importantes de nuestros Estatutos que nos comprometimos a cumplir.

Tres puntos reseñables
En primer lugar, la importancia que se le ha dado a la oración, por el número de meditaciones que se le han dedicado, por la profundidad de las mismas, acompañadas del tiempo que se le ha dedicado también a la práctica. A mí en particular me ha venido muy bien esta formación y la práctica.

El esmero y delicadeza con que se ha preparado y celebrado toda la liturgia. ¡Cuánto hemos disfrutado durante estos días! Solo podemos darle las gracias a las hermanas que lo han hecho posible: María del Valle Camino, en la Liturgia de las Horas y Misas, y a Mª Antonia del Sagrario y Sara Mª que, con la guitarra y sus voces tan bonitas, han dado un realce especial, lo que ha facilitado la participación de todos los asistentes.

Por último, dejar constancia de las Eucaristías presididas por D. Ginés Ampudia, sacerdote diocesano de Palencia, que nos ha deleitado con sus homilías, magníficamente elaboradas, enlazando el mensaje de la Palabra de cada día, con semblanzas magníficas, del buen pastor que fue san Manuel, debido al gran conocimiento de su vida pastoral y espiritual y al que conoció personalmente cuando era un niño de apenas 5 años.

Seguiremos pidiendo la intercesión de san Manuel para que del Espíritu nos vengan abundantes gracias para nuestra vida, especialmente conocer internamente y saborear al Corazón de Jesús: «Espíritu Santo, danos sobre todo el Don de Sabiduría para ver, saber, amar y saborear de todos los modos con que pueda ser visto, sabido, amado y saboreado el Corazón de Jesús».

José Ramírez Villar, UNER de Palomares del Río (Sevilla)
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, San Manuel González, San Manuel González García.

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