Cartelera recomendada (septiembre 2022): El vendedor de sueños

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de septiembre de 2022.

El éxito verdadero

El método Williams (o Rey Richard: Una Familia Ganadora, tal como se ha traducido en Latinoamérica) basada en una historia real que inspirará al mundo, es un biopic o película biográfica sobre Richard Williams, un padre inasequible al desaliento que ayudó a formar a dos de las deportistas más extraordinarias de todos los tiempos, dos atletas que marcarían época en el deporte del tenis: Venus y Serena Williams.

El método Williams

En Latinoamérica: Rey Richard, una familia ganadora
Duración: 138 minutos
País y año: Estados Unidos, 2021
Dirección: Reinaldo Marcus Green
Reparto: Will Smith, Aunjanue Ellis, Jon Bernthal
Género: Biográfico. Drama
Dónde verla: DVD, HBO Max y Google Play

La película es una producción de aire documental nominada nada menos que a seis Oscar. Entre ellos mejor película, mejor actor, mejor actriz de reparto, mejor guion original y mejor montaje. Will Smith se llevó el galardón como mejor actor por su interpretación como Richard Williams.

La película muestra el poder de la familia, la perseverancia y la fe inquebrantable como medio para lograr lo que parece imposible. La ciudad de Compton (Los Ángeles) sirve como punto de partida de un film en el que también se destaca la problemática del racismo, la economía y la sociedad.

Richard tenía una visión muy clara del futuro de sus hijas. Y como se suele decir «el instinto de padre no se equivoca». Contra todo pronóstico, siempre supo que sus niñas serían extraordinarias. Por ello, no dudó en servirse de métodos arriesgados y poco convencionales, para elaborar un plan que llevaría a Venus y Serena de las calles de Compton, al olimpo del deporte, convirtiéndolas en iconos del tenis.

Una historia real
Las hermanas Williams aparecieron en el firmamento tenístico a finales de los 90 del pasado siglo, cuando las niñas prodigio eran habituales (Arantxa, Conchita, Capriati, Seles, Hingis…), como el producto más perfecto de la categoría. Lo extraordinario de estas dos tenistas fue que pasaron directamente del cero –no tenían palmarés junior– al infinito.

Quienes conocen la historia de Venus y Serena no se verán defraudados: en la película todo se narra linealmente. Su infancia en el violento suburbio de Compton, la anécdota sobre la sorpresa de Richard al enterarse de cuánto dinero puede ganar una tenista profesional, y la constante presión del padre sobre sus hijas para que no se vieran atrapadas por el degradado ambiente que las rodeaba.

Una tarea compleja
Educar a los hijos no es tarea fácil. Son muchas las dimensiones a las que hay que hacer frente; no solo la manutención y el cuidado físico, para que crezcan sanos y fuertes. También hay que cuidar su salud emocional, psíquica y espiritual; y esta es quizás la tarea más compleja e importante.

En un mundo donde prima lo efímero y donde se valora sobre todo el bienestar del momento es difícil educar para lo que realmente es importante y perdurable. Son muchos los peligros y dificultades que enfrentan en el día a día niños, jóvenes y padres, para lograr una vida plena y con sentido. Peligros externos e internos, sociales y culturales: drogas, violencia, discriminación, uso inadecuado y exposición en redes, la fama o popularidad, los parámetros de éxito, una escala de valores distorsionada, el orgullo, la vanidad, etc.

Richard Williams era muy consciente de ello y se esforzó por educar a sus hijas en lo que para él era la verdadera clave del éxito: la humildad, la sencillez, el valor, el esfuerzo, la paciencia. Aunque eso conllevara tomar decisiones difíciles y no siempre bien acogidas ni entendidas. Solo alguien con un corazón centrado en lo esencial, con una mirada libre de la ambición y con un espíritu dispuesto a entregar todo lo que uno puede dar, es capaz de superar la tentación del poder, la fama o el dinero fácil para conseguir algo más importante: una vida integrada y con sentido.

Como nos muestra la película, desde ahí, se sabrán encajar tanto los éxitos como los fracasos sin que nos lleven a la soberbia o a la desesperación en uno u otro caso. Los premios externos, si llegan, se sabrán integrar en un proyecto de vida permanente y servirán para hacer crecer a la persona y a los de su alrededor. De igual modo, las derrotas se sabrán aceptar como parte de la vida, sin que ello genere una frustración desesperante que rompa a la persona, sino que se vivirán con paz y sabiduría.

Cuando los discípulos, de camino a Jerusalén, discutían sobre quién era el más grande entre ellos Jesús les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos» (cf. Mc 9,30-37). Y en su comentario a este Evangelio, el papa Francisco nos dice: «El valor de una persona ya no depende del papel que desempeña, del éxito que tiene, del trabajo que hace, del dinero que tiene en el banco; no, no depende de eso; la grandeza y el éxito, a los ojos de Dios, tienen otro rasero: se miden por el servicio. No por lo que se tiene, sino por lo que se da. ¿Quieres sobresalir? Sirve. Este es el camino (Ángelus, 19/9/2021).

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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