Editorial (septiembre 2022)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de septiembre de 2022.

Tenemos tarea
por delante

El 29 de junio, solemnidad de los santos Pedro y Pablo, se hacía pública la Carta apostólica Desiderio desideravi, que el papa Francisco dirige a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos, sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios.

El Granito de Arena desde su fundación ha destacado por el lugar preeminente ofrecido a los documentos del papa. Más aún, su nacimiento se debe, muy posiblemente, a un escrito del papa Pío X en el que aprobaba la edición de un periódico difusor de la acción católica en Quebec (Canadá) y que llegó a manos de san Manuel González a través del Boletín Oficial del Arzobispado de Sevilla. Conociendo los bríos del joven arcipreste de Huelva no sorprende que el primer número de El Granito viera la luz antes, incluso, que el de su homólogo canadiense.

Los medios de comunicación actuales han facilitado enormemente el acceso a todo tipo de información, incluida la posibilidad de conocer las noticias de la Santa Sede y los escritos del sumo pontífice. Hoy, más bien, nos encontramos con el obstáculo de la sobreinformación y la incapacidad de poder elegir qué es lo más adecuado para nosotros entre la ingente cantidad de textos y novedades.

El Granito de Arena, en este sentido, sigue considerándose un instrumento al servicio del Reino, sobre todo a través de la transmisión de las noticias eucarísticas. Es por ello que en todos los ejemplares se ofrecen textos del santo padre, seleccionados en función de la importancia que tienen para la Familia Eucarística Reparadora.

En este sentido, es indudable que la Carta Desiderio desideravi sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios es de capital importancia para nuestros lectores. Por ello iniciamos este mes una nueva sección en la que iremos desgranando, explicando, dando ejemplos, etc., para que la gran familia de El Granito conozca en profundidad este texto y sus consecuencias para nuestra vida personal y eclesial.

Como termina el primero de estos artículos que ofrecemos hoy, «tenemos tarea por delante». El Concilio Vaticano II afirmó que «la Liturgia, por cuyo medio se ejerce la obra de nuestra Redención, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia» (SC 2). Es, por tanto, menester que las Marías y Discípulos de San Juan, conociendo los deseos y directivas del santo padre se dediquen con entusiasmo y responsabilidad a conocer este texto pontificio y ponerlo en práctica.

Las páginas de El Granito en numerosas ocasiones ofrecieron textos e interpretación del magisterio pontificio. Más aún, con exquisita delicadeza, san Manuel, siendo aún Arcipreste de Huelva, en septiembre de 1915, transmitía a las Marías y Discípulos de San Juan un encargo que había recibido personalmente de parte del nuncio en España, Mons. Ragonesi, pidiéndole que fueran los miembros de esta Obra los responsables de que el canto popular volviera a las Misas dominicales. En pocos meses comenzaron a verse los frutos.

De igual modo, trabajemos y oremos para que Desiderio desideravi nos ayude a reavivar el asombro por la belleza de la celebración cristiana y, por nuestro testimonio, muchas personas descubran la salvación que día a día se ofrece gratuitamente en la Eucaristía.

Publicado en centenario MEN, Editorial, El Granito de Arena.

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