La FER en el mundo (Asturias, España)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2022.

Más de 100 años, junto a la Santina

El fin de curso de la UNER de Asturias es un momento esperado siempre con mucha ilusión. La Santina nos acoge en su Santuario de la montaña de Covadonga, por eso venimos con confianza y humildad a descubrir y aceptar lo que tiene para cada uno de nosotros, para sentir su amor maternal, abrazar cada regalo y vivirlo con alegría, valentía y en plenitud.
Este año nuestro encuentro anual se desarrolló durante los días 15 y 16 de junio. Pero esta vez fue muy significativo porque se celebraba el centenario de la primera visita de las Marías de los Sagrarios a Covadonga. Todo empezó hace ya unos meses, cuando la delegada nacional le comentó a nuestra delegada diocesana que un artículo de El Granito de Arena de 1935 hacía alusión a que esta visita anual había comenzado en 1922. En ese momento ya empezaron los preparativos para la celebración del centenario.

La llegada de los grupos de los distintos centros para tomar el autobús ya va creando un clima muy especial, que este año tenía dos detonantes: el centenario y los dos años de abstinencia por la pandemia. Divisar aún en trayecto las torres de la Basílica es el estímulo para entonar al unísono el himno, «Bendita la Reina de nuestra montaña», y algo tan simple como el reparto de habitaciones en la Casa de ejercicios es otro momento emocionante: el silencio, la sensación de calma y paz que se respira allí, y las monjas tan serviciales es otra clave ambiental muy importante para nuestra vivencia.

Un siglo de peregrinación
Llegamos por la mañana, en lugar de a media tarde como suele ser, y ya temprano nos sumergimos en las crónicas de los primeros años de peregrinación. Allí nos enteramos, gracias al trabajo de investigación de Javier Remis, director del Museo, que tuvo la paciencia de repasar la Revista de Covadonga de los primeros diez años, que en realidad la primera visita fue en 1918, con lo cual pasamos de cumplir 100 años a 104 en un breve espacio de tiempo.

Nos impresionaron las fotos de las 3000 Marías y Discípulos que llegaron a contabilizarse y que se reunían, venidos de toda Asturias, para celebrar el «Corpus de Covadonga» en aquellos primeros tiempos. De la importancia que se le daba a esta visita tuvimos testimonios vivos con los relatos de dos sacerdotes: don José Luis Alonso Tuñón, que fue escolano en los años 50, y don José Luis González, que fue canónigo por los años 80. También en vídeo nos presentaron su entusiasmo Lidia y Esther, Marías de los Sagrarios de las más veteranas; la segunda, con 97 años, se hizo presente en los actos del día 16. Después, por grupos, tuvimos la oportunidad de ir completando el puzle del escudo de la UNER, al ir respondiendo a distintas preguntas sobre la vida y obra de san Manuel González.

Por la tarde, al acudir a la Basílica para la Eucaristía y Hora Santa, nos esperaba una gran sorpresa: el Sagrario, una preciosa joya, que habían regalado las Marías en 1924 para la Santa Cueva, y que fue el que alojó la reserva del Santísimo por primera vez en dicho lugar. Ya por la mañana lo habíamos visto en fotos. Hay que destacar el reconocimiento del canónigo D. David, en la homilía de la Misa, al trabajo que realizan las Marías, cuando en sus primeras parroquias en pueblos se encontró albas, purificadores, corporales «hechos con tanta delicadeza que se siente el amor al Sagrario de estas Marías».

Rosario de antorchas
Otro momento especialmente emotivo fue la procesión, después de cenar, del Rosario de las antorchas, en el silencio del anochecer, con la luz de las velas, y el murmullo de la cascada del agua, camino del encuentro con la Virgen en la Cueva, como cuando vas a ver a un familiar y saboreas tanto el estar con él, así como si estuviéramos en familia con la Virgen.

Ya el segundo día tuvimos la charla muy enriquecedora de don Amaro, el párroco de Arriondas, muy cercano, que hizo un interesante recorrido por la historia de estos 100 años y por la vivencia de la Eucaristía, haciendo referencia a los Sagrarios de las parroquias rurales.

Don Andrés Fernández, que tanto nos ayuda en nuestra vivencia eucarística, se trasladó desde Gijón para la Misa solemne y la procesión alrededor de la Basílica y, gratísima coincidencia, que era el día del Corpus. En esta Eucaristía hicieron la ofrenda cuatro nuevas Marías de los Sagrarios. También nos acompañaron el recién diácono José Javier y don Adolfo Mariño, el abad, mostrando siempre su disponibilidad y facilitando todo para la celebración de los distintos actos.

Al concluir, tuvimos la oportunidad de ver y escuchar el saludo de la hna. Mª del Valle, Delegada nacional, que no pudo acompañarnos en persona. Y para finalizar el segundo día, en la Santa Cueva, después de la comida, se rezó el Rosario y se hizo una ofrenda floral, este año lo dirigieron y presentaron un bonito centro, las nuevas Marías y la más antigua presente, Esther, junto con el Discípulo de san Juan, Neptalí.

Fueron dos jornadas muy calurosas, parecía el tiempo de Sevilla, la tierra de san Manuel, como dijo Mª Elena, para que no faltase un detalle a la vuelta a nuestras raíces.

Dos días para el recuerdo, para dejar atrás la rutina diaria, aparcar problemas y tomar oxígeno para todo el año, una experiencia que invita siempre al agradecimiento. San Manuel nos acompaña y el mejor fruto de estos encuentros es, sin duda, tener a Dios muy presente, impresión que tiene su eco después en la vida diaria.

Ana Gloria, Nely y Rita, UNER de Gijón
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, San Manuel González, San Manuel González García.

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