La FER en el mundo (Málaga, España)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2022.

Desde Málaga, siguiendo los pasos de san Manuel

El sábado 28 de mayo, la UNER de Málaga celebró el fin de curso con un viaje carismático a Gibraltar, tras las huellas de san Manuel. Participaron de esta verdadera peregrinación 25 personas, entre Marías y Discípulos de Juan, Misioneras Eucarísticas de Nazaret, Misioneras Eucarísticas Seglares y devotos del obispo del Sagrario abandonado.
La ilusión, grande desde que se anunció el evento, era desbordante aquella mañana, cuando a las 7:30 el autobús contratado partía rumbo a la ciudad de Gibraltar y más aún cuando se comenzó a ver la frontera a la lejanía. Releyendo los escritos de san Manuel de este periodo y otros libros, habíamos comprobado que su llegada a la ciudad del peñón se había producido en la víspera de la solemnidad de la Ascensión del Señor de 1931. Nuestra peregrinación tenía lugar también la víspera de esta misma solemnidad. Han pasado 91 años, litúrgicamente hablando.

Primera Misa en Gibraltar
La primera estación de nuestra peregrinación fue la catedral de Santa María Coronada. Situada en la calle Principal (Main Street). Allí también se había dirigido, hacía 91 años, san Manuel, en la mañana del 14 de mayo para participar en la Misa de la solemnidad de la Ascensión del Señor, presidida por Mons. Fitzgerald, obispo diocesano, y tras la cual se organizó un besamano interminable, ya que se contaban por cientos las personas que deseaban saludar al obispo desterrado y recién arribado. Fue en aquella ocasión en la que conoció a las Hermanas de San José de la Montaña, que regían el Asilo Gabino y a quienes pidió poder alojarse en esa residencia. Gracias a la generosidad de estas religiosas, tuvo alojamiento, comida y hasta una capilla donde celebrar la Eucaristía, rezar e impartir el Sacramento del Orden sagrado a siete seminaristas malagueños.

En este año de 2022, los peregrinos estuvimos en oración frente al Sagrario de la catedral (en cuyo retablo hay una imagen del Sagrado Corazón) con las mismas palabras que san Manuel dirigió en las páginas de El Granito de Arena del 5 y 20 de junio de 1931: «Padre nuestro que estás en los cielos, por el Corazón de tu Hijo Sacramentado, te pedimos perdón por nuestro ayer, te consagramos nuestro hoy y te confiamos nuestro mañana» (p. 321). Allí reconocimos nuestras culpas, agradecimos con humildad y recordamos las necesidades de nuestros seres queridos y las del mundo entero. Al finalizar, Mons. Carmel Zammit, actual obispo de Gibraltar, sucesor de Mons. Fitzgerald, nos dirigió unas palabras de bienvenida, de ánimo y también de agradecimiento por habernos acercado hasta esas tierras. También nos impartió su bendición para que continuásemos nuestra peregrinación. A continuación encaminamos nuestros pasos a la catedral anglicana de la Santísima Trinidad, para una breve visita. Es Gibraltar un crisol de culturas y religiones, por lo que cuenta con dos catedrales (una católica y otra anglicana), una mezquita y una sinagoga.

La siguiente estación tenía una misión y un deseo: encontrar el exacto del lugar donde habían sido tomadas numerosas fotografías de san Manuel en el Jardín Botánico. Allí, donde se encuentran árboles de más de 200 años, recorrimos muchas de sus calles interiores y, finalmente, ¡descubrimos el paredón que se encuentra detrás de la fotografía! Siempre genera una emoción especial saber que se está en el mismo sitio donde un santo, y un santo tan cercano, encaminó sus pasos.

Gratitud emocionada
Ya era hora de comer y para ello nos dirigimos al restaurante Sacarello’s, donde Dios quiso mostrarnos su generosidad a través del corazón de su dueña, Odile, quien nos regaló la comida (y la bebida y el postre, por supuesto). ¿Por qué? ¡Porque Dios no se deja ganar en generosidad y porque Él siempre disfruta sorprendiéndonos… Y, también, porque hay corazones generosos en todos los tiempos. Lo experimentó san Manuel aquel 13 de mayo de 1931 cuando llegó a Gibraltar con la ropa que llevaba puesta y sin maleta de ningún tipo, y Mons. Fitzgerald lo acogió con cariño fraterno y le brindó todo lo que necesitaba. En efecto, san Manuel cuenta al nuncio, en una carta del 16 de mayo, que no tenía más que la sotana que llevaba puesta al salir del Palacio y que «con las limosnas de algunas personas caritativas» había podido comprar algo de «ropa interior y lo más indispensable» (OO.CC. IV, n. 5879).También la FER pudo comprobar, 91 años después, la generosidad y alegría de aquellas tierras, visibles en Odile y sus trabajadores, sobre todo en Nieves, Mercy y Paqui, que tan amablemente nos atendieron.

Recuperadas las fuerzas, para comenzar la tarde realizamos un recorrido turístico en autobús, para conocer los sitios más emblemáticos de la ciudad, incluyendo Punta Europa, desde donde puede verse la costa española y la africana, la imponente cueva de San Miguel y la reserva natural aledaña, donde estuvimos, codo con codo, con numerosos monos (sí, aquí hay varios cientos de primates que hace décadas se trajeron de África y viven en libertad).

Quedaba poco más de una hora para el regreso, pero fue tiempo suficiente para dos estaciones más: La Iglesia del Sagrado Corazón y el Asilo Gabino. En la primera, su párroco, Father John Pardo, y Brian, el sacristán, nos estaban esperando. No hay constancia documental de que san Manuel González estuviera en ella, pero estando a pocos metros del Asilo Gabino, donde se alojó durante más de medio año en Gibraltar, no sería extraño que celebrara Misa en alguna ocasión o fuera a rezar allí. Además, el párroco nos contó que su bisabuela enviaba a su criada a dar comida o la ropa planchada a san Manuel, y el encuentro era en este templo. El Asilo Gabino, por su parte, actualmente es un caserío, pero que conserva una placa de mármol donde indica la ubicación exacta.

Había terminado nuestra excursión pero nos sentíamos como María, deseosos de seguir meditando todo lo vivido en este día y que conservábamos en el corazón. Que nuestros pies, que en este día pisaron los mismos senderos que los de nuestro santo fundador, sigan transitando por la senda de la santidad para anunciar a todos que Dios sigue viviendo entre nosotros, en la Eucaristía.

Mónica Mª Yuan Cordiviola, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, San Manuel González, San Manuel González García.

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