Editorial (junio 2022)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2022.

Al Amo, toda gratitud y confianza

Junio ha sido, tradicionalmente, el mes dedicado al Corazón de Jesús. San Manuel González, desde su juventud, consideró indispensable fomentar esta devoción entre sus feligreses y lectores de El Granito de Arena. Todos los años, en esta, su revista de acción eucarística, aparecían las tradicionales felicitaciones «al Amo» firmadas por el arcipreste de Huelva (de 1909 a 1915), el obispo de Olimpo (de 1916 a 1919), el obispo de Málaga (de 1921 a 1935) o el obispo de Palencia (de 1936 a 1939). Con mayor o menor extensión, san Manuel felicitaba al Sagrado Corazón de Jesús en su mes de tal forma que en el tomo I de sus Obras Completas se han recopilado muchos de estos artículos bajo el título «Al Amo en sus días». Estas felicitaciones, aunque él afirmaba no saber cómo demostrar tanto cariño como sentía, tienen un claro denominador común: la gratitud y la confianza.

Incluso en los momentos más duros, como en el año 1931, en que se encontraba en Gibraltar, cuando aún no había transcurrido un mes desde los fatídicos sucesos de la noche de quema de iglesias, conventos y el Palacio episcopal en Málaga, escribe san Manuel en la primera página de El Granito: «Padre nuestro que estás en los cielos: por el Corazón de tu Hijo Sacramentado te pedimos perdón por nuestro ayer, te consagramos nuestro hoy y te confiamos nuestro mañana» (nn. 566-567, p. 321). Petición, consagración y confianza que deberían ser la actitud constante en cada uno de los miembros de la Familia Eucarística Reparadora de todos los tiempos.

Pero, podríamos preguntarnos, ¿siempre habrá motivos para la gratitud? ¿Qué se puede agradecer cuando, aparentemente se ha perdido todo? Recordemos, en este sentido, que san Manuel arriba a Gibraltar sin nada. Él mismo narrará al Nuncio en una carta escrita dos días después que ha llegado con lo puesto, más aún, solo con la sotana que vestía en el momento en que las turbas comienzan a incendiar el Palacio episcopal.

Concluye, sin embargo, el artículo con el que quiere felicitar «al Amo en sus días: Recibe, Amo bendito, la felicitación de nuestras lágrimas, el homenaje de nuestra confianza en Ti, ahora más firme que nunca, y el ¡Amén! ¡Aleluya! que con toda el alma te decimos en las vísperas tenebrosas de tu triunfo brillante ¡que ciertamente llegará!» (p. 324).

¡Cuánta fe, gratitud y confianza destilan estas palabras esperanzadoras en medio de la más dura de las pruebas, aquella en la que peligra la misma vida! Fe, gratitud y confianza que nacen y crecen por el contacto cercano con el Jesús del Sagrario y que permiten reconocerlo presente en cada instante de la vida, incluso en los momentos más adversos. No eran palabras vacías las que escribía san Manuel, narrando los momentos en que se encuentra con las turbas que deseaban matarlo, en la noche del 11 de mayo de 1931, aquellas de «el Corazón de Jesús quiso cambiarlos y me protegieron». Eran palabras de quien, a fuerza de rozarse con el Dios vivo del Sagrario, sabía verlo vivo y actuante a cada paso.

Han transcurrido 91 años desde aquellos hechos. Sagrado Corazón de Jesús, «Amo, Señor, Padre y Rey» de cada uno de los miembros de esta abultada Familia Eucarística Reparadora y lectores de El Granito, casi un siglo después queremos felicitarte con nuestra confianza y gratitud perennes, fruto de nuestra compañía en tus Sagrarios y de nuestro deseo de conocerte y amarte cada día más.

Publicado en centenario MEN, Editorial, El Granito de Arena.

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