Así viven y así mueren los amigos de san Manuel

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de mayo de 2022.

«Don Manuel es un santo y tengo que sacarlo adelante»

El 4 de abril, a las 9.15 de la noche, celebró su pascua en el Hospital de Navarra, Pamplona, España, fray Romualdo Rodrigo Lozano, o.a.r. Tenía 89 años de edad, 70 de vida religiosa y 60 de ministerio sacerdotal. Para la Familia Eucarística Reparadora, sin embargo, siempre será el querido padre Romualdo, el que tanto trabajó y, finalmente, consiguió que D. Manuel González fuera beatificado.

Tal como afirma la nota que envía la Secretaría de la Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria de la Orden de Agustinos Recoletos, se caracterizó el P. Romualdo principalmente por su labor realizada como Postulador general de las causas de beatificación y canonización, tarea que llevó a cabo por 38 años. A causa de enfermedad residía en la casa Santa Mónica de Beloso, Pamplona, Navarra, España, donde permanecía al cuidado de la comunidad local.

Gran trabajador
Su relación con la Familia Eucarística Reparadora y las Misioneras Eucarísticas de Nazaret fue muy estrecha desde el momento en que aceptó continuar la causa de D. Manuel González. Cuatro postuladores habían intentado en vano solucionar las diversas dificultades que se iban apareciendo y que parecían insalvables. En efecto, en 1960 fueron clausurados los procesos diocesanos, pero en 1981, tras cuatro años de trabajo del P. Romualdo, se consigue que la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos conceda el nihil obstat para que fuese introducida la Causa del Siervo de Dios Obispo Manuel González.

En 1998 se aprueban las virtudes heroicas y, a partir de entonces, es declarado «venerable». Aún faltaba, sin embargo, el milagro que permitiría su beatificación. Uno fue presentado a Roma en 1985 pero no prosperó y otro había tenido lugar en Sevilla. Se realizó el Proceso Diocesano correspondiente, pero faltaban pruebas y el médico que intervino había fallecido y no pudo llevarse a efecto.

Finalmente, se profundizó en el estudio de un milagro que tuvo lugar en 1953 y que fue el que finalmente fue admitido y aprobado para la beatificación.

En el Cielo, el P. Romualdo ya está gozando de la compañía de tantas personas a las que conoció, estudio y amó y, como coloquialmente se suele decir, «hizo santas» al trabajar para que la Iglesia reconociera su entrega hasta el extremo. La Familia Eucarística Reparadora le estará siempre agradecida y se encomienda a su intercesión, para seguir siendo fieles testigos de la santidad que san Manuel vivió toda su vida y nos legó con el carisma recibido.

M.M.Y.C.
Publicado en El Granito de Arena.

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