Ecos del 4 de marzo: Nuevas incorporaciones

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2022.

Años después, Jesús sigue enamorando y cautivando

Muchos son los motivos que tenemos para alabar y agradecer a Dios, pues su amor para con nosotros es tan grande, que se desborda. Hace 112 años, en Huelva, san Manuel González nos hizo partícipes de su anhelo más profundo: devolver a Cristo amor por Amor y contagiar a todos los hombres este amor que brota del manantial de la Eucaristía.
Y nació la Obra de san Manuel aquel 4 de marzo, primer viernes de la Cuaresma de 1910. Enseguida el Espíritu Santo enamoró los corazones de aquel pequeño grupo de Marías del Sagrario, aquellas discípulas del Señor y, posteriormente, los Discípulos de San Juan que, como aquellas mujeres del Evangelio, con María, la Madre de Jesús, y el discípulo amado, fueron los seguidores fieles y perseverantes hasta el Calvario y el huerto de la resurrección. Jesús, el Señor, sigue enamorando y cautivando a personas de hoy, como lo hizo a las de generaciones anteriores. Aquellas mujeres del Evangelio fieles y servidoras siguen en pie por medio de las Marías del Sagrario y Discípulos de San Juan de hoy.

Desafío y respuesta
El Espíritu Santo, que volcó en san Manuel la gracia carismática inicial, también lo hizo y lo sigue haciendo hoy, donde las palabras: Eucaristía, abandono, compañía, reparación, partirse y repartirse, presencia y eucaristización siguen resonando con mayor actualidad, urgencia y necesidad como desafío para contrarrestar al plus del mal del abandono con el plus del bien y del amor. Motivados por la vida del fundador y por ese desafío «a más abandono de unos, más compañía de otros», se sigue escuchando el envío del Señor: «Id y anunciad a todos lo que habéis visto y oído» (Lc 7,22), como impulso eucaristizador en este curso pastoral que vivimos en todos los ambientes donde la Familia Eucarística Reparadora está presente.

La vivencia de este tiempo largo de pandemia que todavía estamos soportando ha provocado en muchos hermanos un letargo en la fe y en la frecuencia de los Sacramentos, en la proximidad al templo y la contemplación ante el Sagrario. Por el contrario, en otros ha despertado un hambre de Dios, una búsqueda de la paz y del sentido de sus vidas, un anhelo por corresponder a tanto amor incondicional derramado por el Señor que se ha quedado como peregrino del amor y compañero de camino.

Sí, hemos celebrado estos 112 años de fundador de esta Obra con ganas y emoción, con alegría, fe y confianza. Además, también hemos sido testigos de los nuevos miembros que han hecho la Ofrenda UNER, dando un paso al frente y comprometiéndose públicamente en la misión eucaristizadora.

Actos eucarísticos, visitas a parroquias de las ciudades, peregrinaciones a los pueblos para celebrar la fe y compartir con los hermanos tiempos de adoración, entre cánticos y alabanzas, con sentimientos de gratitud y una respuesta de oración de intercesión por la paz en el mundo. Ha habido bendición de banderas, entronizaciones de cuadros de san Manuel, veneración de la reliquia ósea del fundador, charlas eucarísticas para despertar la fe y el amor a Jesús, encuentros fraternos de diálogo y experiencias de solidaridad y entrega, presencias de obispos y sacerdotes, párrocos y asesores, con el apoyo de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, de las consagradas seglares m.e.s.n., JER y RIE, simpatizantes del carisma, amigos de san Manuel y familiares. Todos en torno a Jesús Eucaristía para profesar la fe en Él, celebrar y agradecer su presencia entre nosotros y anunciar lo que el amor no puede callar: «Permaneced en mi amor»; «tomad y comed todos de Él» y lo insólito es que, siendo amor, esté por tantos todavía tan poco conocido e incluso abandonado.

Con el espíritu de la sinodalidad que nos indica el papa Francisco, caminamos juntos en esta misión eucaristizadora hasta que en toda la faz de la tierra no haya nadie que desconozca el camino, la verdad y la vida presente en la Eucaristía. Es el medio para construir, entre todos, la tan deseada y necesitada civilización del amor. Retorno al Sagrario por el camino del Evangelio.

La red inmensa del amor reparador crece y este año con un matiz muy singular: la abundante incorporación de nuevos miembros a la FER. Con gran alegría les damos la bienvenida y agradecemos a Dios que siga haciendo crecer esta Familia y nos dé su gracia para llevar la Buena Nueva eucarística que cambió nuestra vida y que tanto necesitan nuestros contemporáneos.

Mª del Valle Camino Gago, m.e.n. (Delegada UNER)
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, San Manuel González, San Manuel González García.

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