Cordialmente, una carta para ti (abril 2022)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2022.

Tierra Santa en el recuerdo (I)

Amigo lector: Semana santa es un tiempo oportuno para evocar la tierra en que Jesús nació, vivió, murió y resucitó. Quizá recuerdes algo de la carta que te escribí en abril de 2017, titulada «La flor de Jerusalén», y que pasó a formar parte del libro Con acento cristiano (p. 195). En aquella carta te hablaba de mi viaje a Tierra Santa y te contaba una preciosa leyenda, basada en un hecho tan real y doloroso como fue la pasión de Jesús. La leyenda giraba en torno a la primera flor de la pasión o pasionaria que había nacido en la ciudad de Jerusalén. ¿Lo recuerdas?
Pues bien, aquel viaje a Tierra Santa, al igual que la leyenda sobre la primera flor de la pasión, acudieron a mi memoria hace unos días. El motivo fue que estuve leyendo un libro, cuyo título es Jesús (Mensajero. Bilbao, 2020) y del que es autor el P. James Martin, s.j. Si no lo has leído, amigo lector, te aconsejo que lo leas, porque es un libro atrayente, muy ameno y que deja huella en quien lo ha leído. Al menos, eso fue lo que me ocurrió a mí.

El P. Martin, sacerdote jesuita, nos narra su peregrinación a Tierra Santa, acompañado de su amigo George, también sacerdote jesuita y al que conocía desde los tiempos del noviciado. A modo de novela, y de forma muy atractiva, el autor del libro nos va narrando las diversas experiencias vividas durante aquella peregrinación. Sobre esto, él mismo nos dice: «Mi peregrinación a Tierra Santa fue sobrecogedora. Resultaba casi increíble visitar los lugares donde Jesús había vivido […] Durante dos semanas, George y yo visitamos muchos de los lugares que Jesús había visitado». Ciertamente, es una experiencia inolvidable estar en lugares en los que estuvo Jesús.

La peregrinación comienza con un viaje en avión desde Nueva York al aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv (Israel). Desde aquí el P. Martín y su amigo se desplazaron en un sherut (un taxi compartido) hasta Jerusalén, donde se encontraba la residencia de los jesuitas. Después de recuperarse del largo viaje y de realizar una primera visita a Jerusalén, ambos amigos deciden ir a Nazaret, ciudad montañosa, llena de tiendas, casas, iglesias y mezquitas que se aglomeran unas junto a otras. En Nazaret visitaron la Basílica y la Gruta de la Anunciación, lugar donde se cree que el arcángel Gabriel le anunció a María el nacimiento de Jesús.

Nazaret y Belén
Explica el P. Martin que actualmente apenas quedan ruinas de las primitivas casas de Nazaret, pero que varias excavaciones arqueológicas han sacado a la luz pequeñas viviendas, construidas con piedras de basalto o de caliza, una de las cuales sería la casa y el taller de carpintería donde transcurrió la infancia y juventud de Jesús. La mayoría de los cerca de 400 habitantes que tendría Nazaret en aquella época se dedicaba a la ganadería y a la agricultura, solo unos pocos eran artesanos, entre ellos san José y Jesús.

Poco tiempo después fueron a Belén, donde se encuentra la Basílica de la Natividad, un edificio que parece más bien una fortaleza medieval. A pesar de que ya lo había oído, en mi visita a Belén me impresionó la pequeña altura de la puerta que da acceso a la Basílica (apenas mide un metro). La razón es que se fue reduciendo su tamaño para evitar la entrada de los caballos, en caso de un ataque enemigo, como ocurrió varias veces. Me impresionó también la gran cantidad de gente que había dentro de la basílica, y que no siempre guardaba el silencio y respeto debido a un lugar sagrado. De esto se queja el P. Martin. El sitio donde nació Jesús está señalizado con una gran estrella de plata adherida al pavimento de piedra.

Galilea
El siguiente destino del P. Martin y de su amigo fue Galilea. Aquí visitaron un rincón llamado Siete Fuentes, que son siete torrentes de agua fresca que van a parar al Mar de Galilea. Según la tradición, fue en este lugar donde Jesús encontró a cuatro pescadores cuando estaban lavando las redes. Estos pescadores eran Pedro, Andrés, Santiago y Juan, quienes abandonaron trabajo y familia para seguir a Jesús. Ante este inusitado hecho, el autor del libro analiza ampliamente las posibles razones que movieron a estos pescadores para hacer lo que hicieron. Entre tales razones destaca que los cuatro esperaban ansiosamente la llegada del Mesías. Y cuando lo reconocieron no quisieron perder la oportunidad que se les había presentado.

Amigo lector, en mi próxima carta continuaré hablándote de Tierra Santa y de la peregrinación del P. James Martin. Cordialmente,

Manuel Ángel Puga
Publicado en Cordialmente, una carta para ti, El Granito de Arena.

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