Cartelera recomendada (abril 2022): El poder de la cruz

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2022.

Vivir la vida con sentido

Después de la película evangélica Dios no ha muerto (2014), los productores se embarcan en otro film de valores cristianos: El poder de la cruz, una historia que nos invita a reflexionar sobre nuestra fe y nuestro modo de vivir.

El poder de la cruz
Duración: 115 minutos
País y año: EE.UU., 2015
Género: Drama. Religión
Dirección: Jon Gunn
Reparto: Mira Sorvino, Sean Astin, Cybill Shepherd
Dónde verla: YouTube (gratis).

La película relata la vida de doce personas que viven en la misma ciudad. Cada una con sus propias circunstancias, pero todas con el anhelo de encontrar algo más y salir de los conflictos que los atormentan. Historias estremecedoras que nos llevarán a afirmar la fe en la providencia de Dios que obra en la vida de aquellos que creen.

La fe sin obras está muerta
Todo comienza cuando un pastor evangélico es cuestionado en mitad de la noche por un predicador vagabundo que le desafía a vivir realmente su fe. Fuertemente impresionado, el ministro evangélico comienza a plantearse si su fe se traduce en obras y motiva a sus feligreses a pasar de la fe a la acción, es decir, a poner en práctica las enseñanzas de Jesús en las obras que realizan día a día.

Este encuentro, en apariencia fortuito, pondrá en marcha toda una red de acciones y conversiones entrelazadas unas con otras: una madre sin trabajo que intenta cuidar a su hija, una joven adolescente embarazada que vive en la calle, un soldado que trata de reinsertarse en la sociedad, una pareja de ancianos que aún lloran la muerte de su hija, una enfermera que no comparte con su esposo una fe tan radical que puede llevarle a perder su trabajo, un ladrón que intenta rehacer su vida… Todos tendrán que salir de sí mismos para ayudar a otros sin saber que, en ese gesto, pueden estar salvándose a sí mismos.

Si bien es una película protestante, en la que aparecen algunos aspectos que difieren con nuestra tradición católica, comparte también valores cristianos de carácter universal válidos para nuestra vida. En ella se muestra un ejemplo de cómo muchas personas viven su fe en el día a día y cómo llevan a cabo la evangelización en la vida ordinaria. Los protagonistas de estas historias tienen una fe muy arraigada y todo lo que hacen está sostenido por ella. No tienen miedo de arriesgar su vida, su seguridad o sus bienes para dar testimonio y vivir plenamente su fe.

Muchas de las situaciones que se plantean en la película nos pueden parecer desorbitadas y es fácil apelar a la ficción a la hora de valorar la actitud de los protagonistas, pero, sin llegar a esos extremos, su ejemplo nos puede animar a vivir con mayor radicalidad nuestro compromiso cristiano. No se trata de hacer proselitismo, sino de no tener miedo a mostrarnos personas creyentes. En demasiadas ocasiones, quizás por comodidad o por miedo a que nos juzguen, callamos el mensaje del Evangelio, nos guardamos para nuestra vida privada lo más valioso que tenemos.

En todo momento
San Francisco de Asís solía animar a sus hermanos a predicar el Evangelio en todo momento y, si es necesario, también con las palabras. Esa es la llamada que recibimos todos los cristianos: hacer de nuestra existencia un Evangelio vivo, el único que quizás muchos lean en su vida. Ese fue igualmente el anhelo de nuestro fundador, san Manuel González, cuando descubrió el inmenso amor de Jesús en la Eucaristía: «Servirle de pies para llevarlo a donde lo desean. De manos para dar limosna en su nombre aun a los que no lo quieren. De boca para hablar de Él y consolar por Él y gritar a favor de Él cuando se empeñen en no oírlo… hasta que lo oigan y lo sigan… ¡Qué hermoso sacerdocio!» (OO.CC. I, n. 18).

Todo les sirve para el bien
Por otra parte, la película refleja cómo la fe da sentido a la vida. Aunque estemos inmersos en la más dramática situación, aunque nos sintamos atrapados por nuestros problemas, aunque la tristeza, la soledad, la injusticia o la enfermedad nos acechen, la fe nos anima a seguir en pie, haciendo el bien a nuestro alrededor, entregando la vida, de una u otra forma, sabiendo que Dios nunca da nada por perdido. «Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien» (Rom 8,28). Sabemos, por la fe, que Dios se vale de todo para hacer su obra en nosotros. Sabemos, por la fe, que incluso de las situaciones más adversas Dios, en su providencia, saca algún bien para nuestra vida, aunque a veces escape a nuestra comprensión.

Por eso, esta película nos anima a alzar nuestra voz agradecida por la fe que se nos ha dado, que nos sostiene y que nos hace vivir confiados; y a ser audaces y creativos para transmitir lo que hemos recibido, de manera que nuestra vida sea una buena noticia capaz de cambiar corazones.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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