La FER en el mundo (Curso intensivo en Madrid)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de marzo de 2022.

¡Ser María del Sagrario es una cosa muy seria!

El fin de semana del 21 al 23 de enero un grupo de personas compartimos un Curso intensivo sobre el carisma eucarístico reparador, con espacios, vivencias y ganas de conocer más al Señor de la mano de san Manuel y a través de su Obra, acompañados de Hnas. Mª del Valle Camino, Delegada general de la UNER, y Mª Carolina Razo.
El origen de este grupo podía recordar el pasaje del Evangelio con la llamada de los primeros discípulos, que uno le va diciendo a otro que ha encontrado al Señor. Pues bien, este grupo se remonta a unos años atrás cuando, mientras el Señor susurraba a uno: «¿Qué vas a hacer después de haber sido el agraciado para que Yo entrara en tu casa y tu madre quedara curada?»; y a otra persona: «Y ahora que estás aquí, ¿por dónde continuar?».

Enseguida el Señor les fue poniendo en contacto y, junto a un corazón inquieto que compartía los mismo anhelos, se explayó la gracia y fuimos invitados, convocados, llamados como amigos y compañeros de trabajo a reunirnos mensualmente en la Casa de las Misioneras Eucarísticas, es decir, «el Nazaret» de Madrid, donde fuimos aprendiendo, a través de los escritos de san Manuel, de la mano de las Hermanas (incluida la Hna. Ana María Palacios, allá en Palencia) que Jesús está vivo en el Sagrario, y esto que digo no considerado como una frase más, sino como un sentir incipiente del corazón, que cada uno interiorizamos según su camino y realidad. El nombre del grupo no da lugar a equívocos: ¡Somos los Amigos de San Manuel!

Terminada la primera fase de la pandemia, en la que no pudimos reunirnos pero sí rezar unos por otros en diferentes grupos de oración en redes sociales, con los que pudimos mantener el contacto, era casi urgente la necesidad de volver a vernos y compartir, de volver a sentir esa alegría espontánea y cariño mutuo que nace tras cada reunión y cada espacio de adoración.

Aún no hemos podido normalizar nuestros encuentros y sabemos que tendremos que tener paciencia y adaptarnos a los sustos y disgustos constantes de este nuevo compañero de viaje: el virus, pero sí hemos vuelto a encontrarnos con el Señor en las adoraciones que se preparan con esmero y se tienen en Nazaret, y que nos han dado nuevos regalos: nuevos amigos, nuevas experiencias compartidas ante el Señor, que restañan heridas del confinamiento, y dan fuerza y confianza para seguir adelante.

Una palabra que asusta
Tras el verano, vino un nuevo regalo: la propuesta de si alguno de nosotros quería dar un paso más y comprometerse a formar parte, no ya de un grupo de amigos de san Manuel, sino de su Familia Eucarística Reparadora, como UNER, como Marías del Sagrario y Discípulos de San Juan. Para ello la Hna. Mª del Valle preparó los contenidos y el lugar de encuentro, una casa de espiritualidad en Galapagar, a pocos kilómetros de Madrid, lo que pudo permitir que se incorporaran otras personas que, de otra forma, no hubieran podido hacerlo.

¡Compromiso! He aquí la palabra que asusta, ¡a mí desde luego!, porque me hace poner en la balanza toda mi voluntad y preguntarme con honestidad si va acompañada de la debida capacidad y constancia, del tiempo, salud y fuerzas necesarios para mantenerlo, pese a tanta tarea impuesta por el día a día: ¡Señor, que ser María del Sagrario es una cosa muy seria!

Se fueron dando respuestas a todas estas dudas de forma clara, y resonaba en mí aquella expresión que en ocasiones me dijeron: «Recuerda que Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los elegidos. ¡Confía!». Así que, en mi caso, preparé una pequeña maleta metiendo en ella fragilidad y dudas junto con el resto de lo necesario para disfrutar de ese fin de semana, donde el Señor estaba dispuesto a derramar sus gracias y, la verdad, el resultado y balance final superó expectativas. ¡Con creces!

El libro base, Aunque todos… yo no, el recorrido por los fundamentos base de la Obra, con sus cuatro raíces y sus cuatro palabras claves, sus cuatro pilares, las cuatro clases de compañía, así como las cuatro herencias, fueron los contenidos que las hermanas desarrollaron en las sesiones, con el complemento fundamental de la liturgia, los cánticos y animaciones, los encuentros orantes, así como con el testimonio de vida de Santiago, como Discípulo de San Juan, y esa inolvidable abundancia de experiencias de vida compartidas entre nosotros, nos llevaron a entender más y mejor lo que sería abrir el corazón para vivir en esa clave de amor por Amor de correspondencia al amor que es propio de una María del Sagrario y de un Discípulo de San Juan; a reparar al Señor queriéndole por los que no le quieren o conocen; y a quererle en la Eucaristía como lo quería san Manuel: con todo lo que soy y no más, y hasta la locura de anunciarlo por cuantos medios tengamos, con sencillez, confianza y autenticidad.

Hemos visto la importancia y necesidad de la buena y sólida formación en la fe, en la Sagrada Escritura, en la vida misma. Descubrimos que san Manuel con su buena cara habitual dejó escritos libros, artículos y oraciones que han cimentado la espiritualidad de toda su Obra, libros que ojeábamos ávidos y pudimos adquirir para poder luego asimilarlos con tranquilidad en casa o ante el Señor en ratos de oración. Descubrimos la necesidad de la eucaristización en una sociedad despistada del camino y anhelante de la verdad que solo Dios puede dar y satisfacer. Descubrimos que este Dios nuestro se hace presente de muchas maneras, como fue cuando participamos de la Eucaristía dominical en la parroquia del pueblo y escuchamos una homilía que parecía susurrada al sacerdote como broche perfecto a lo vivido estos días.

Aprendimos, en fin, que aquellos de nosotros que nos sentimos llamados por el Señor, que queremos seguir avanzando, y creo que no fui la única que salí de este encuentro con la fortaleza y ganas de dar el paso de ser María del Sagrario, lo haremos, si Dios quiere el próximo 6 de marzo, rodeados de cariño, acogidos y acompañados en un camino que nos llevará donde y cuando el Señor quiera. Como nos dijo Santiago al terminar el encuentro, «¡te vas a enamorar!».

C.F.P.
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, San Manuel González, San Manuel González García.

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