Nuevo Directorio para la catequesis (marzo 2022)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de marzo 2022.

La fe del pueblo

Fruto de la inculturación de la fe, la Iglesia está llamada a vivir un acercamiento profundo a todas las formas de religiosidad popular. La piedad popular es la expresión de la fe de un pueblo que se ha ido manifestando en su historia. En definitiva, son expresiones particulares de búsqueda de Dios, cargadas de fervor y de intenciones a veces conmovedoras (cf. DC 336).
El papa Francisco nos exhorta continuamente a acompañar y educar la religiosidad popular porque en ella vive la fe de los humildes y los sencillos: «se trata de una verdadera espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos. No está vacía de contenidos, sino que los descubre y expresa más por la vía simbólica que por el uso de la razón» (EG 124) La evangelización y la catequesis tienen que apostar también por esta realidad que, en ocasiones, desde una mentalidad cerrada, ha sido despreciada o poco valorada.

Para entender y valorar esta realidad nos tenemos que acercar a ella con la mirada del Buen Pastor que acoge, ama y acompaña (cf. EG 125). Solo desde una cercanía afectiva podemos descubrir la vida teologal que encierra la mística popular. En definitiva, la religiosidad popular refleja una sed profunda de Dios que tenemos que vivir pastoralmente como una gran oportunidad (cf. EG 48).

La fe del pueblo siempre ha buscado en la vida de Jesús, sobre todo en su pasión, en María, los santos y en los difuntos un refugio donde hacerse fuerte frente a la adversidad. Ha expresado su deseo de protección en la veneración de las reliquias, procesiones, vía crucis, danzas, medallas, peregrinaciones, santuarios… En muchos casos nuestro apostolado se ve inmerso en esta realidad y es por eso que tenemos que prestarle atención (cf. DC 338).

Es verdad que no podemos ignorar que la religiosidad popular necesita de una vigilancia extrema para no caer en supersticiones o deformaciones de la religión, porque en ocasiones no se da una verdadera adhesión de fe y una plena comunión con la Iglesia.

Gran fuerza evangelizadora
La catequesis está llamada a apreciar «sobre todo la fuerza evangelizadora de las expresiones de la piedad popular, integrándolas y valorándolas en su proceso formativo, y dejándose inspirar por la elocuencia natural de los ritos y signos del pueblo en lo que se refiere a la custodia de la fe y a su transmisión de una generación a otra» (DC 340). Como Familia Eucarística Reparadora también tenemos una misión en lo que respecta a la religiosidad popular. Nosotros hemos recibido un carisma centrado en Jesús, realmente presente en la Eucaristía. Nuestra misión evangelizadora es eminentemente cristocéntrica. Todos los medios y acciones pastorales han de ir encaminados a una mayor comunión y diálogo con Jesús.

Dentro de la religiosidad popular también encontramos la realidad de los santuarios y peregrinaciones. En este Año jubilar que estamos cerrando, concedido por el papa por el centenario de la fundación de las Misioneras Eucarísticas, hemos podido peregrinar a las distintas iglesias o capillas donde las Misioneras viven su vocación. Estas peregrinaciones han supuesto un caminar juntos como familia y un descubrir la raíz del carisma que deseamos vivir.

De la misma manera, como Iglesia universal, las peregrinaciones a Jerusalén, Roma o Santiago de Compostela nos ayudan a vivir y a profundizar en nuestra fe. Las peregrinaciones, cuando son acompañadas de una catequesis y una presencia celebrativa, son un gran medio de evangelización y, en ocasiones, de primer anuncio.

Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en centenario MEN, El Granito de Arena, Nuevo Directorio para la catequesis.

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