Cartelera recomendada (febrero 2022): Bajo las estrellas de París

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero de 2022.

Dar hasta cuando no se tiene

Entre la ficción y la realidad se sitúa Bajo las estrellas de París, una historia que contrasta la dura realidad de su protagonista, una mujer sin techo que deambula por las calles de París, con la inocencia de un niño africano, cuya personalidad no ha sido corrompida aún por la crueldad de la historia que le ha tocado vivir.

Bajo las estrellas de París
Duración: 86 minutos
Año: Francia, 2020
Género: Drama. Drama social. Pobreza. Inmigración
Dirección: Claus Drexel
Reparto: Catherine Frot, Dominique Frot, Mahamadou Yaffa
Dónde verla: DVD, Google Play

Una emotiva historia en la que los protagonistas, a pesar de no hablar el mismo idioma, crean una relación tan tierna como entrañable, en la que las palabras pasan a ser innecesarias.

La trama cuenta la enternecedora historia de Christine, una mujer que vive en la calle, aislada de su familia y amigos. En una fría noche de invierno se encuentra a Suli, un niño burkinés de 8 años que solloza delante de su refugio: no habla francés, está perdido y lejos de su madre. Unidos circunstancialmente por su condición marginal, se embarcan en la emocionante aventura de buscar a la madre de Suli en la mágica ciudad parisina. Un relato conmovedor y de gran sabiduría, que nos invita a no perder la fe en la Humanidad.

Se trata de una historia de ficción pero bien podría haber sucedido en la realidad. De hecho, la película acaba con una dedicatoria a «Christiane M. y todas las demás», y algunas de las imágenes de la película son reales, aquellas en las que vemos hileras de tiendas de campaña bajo los puentes del Sena y en el extrarradio de París.

El otro es un hermano
En la película, cargada de una fuerte crítica social, pero extremadamente fiel a la realidad, aparecen enlazadas dos cuestiones muy controvertidas. Por una parte, el drama de los sin techo, personas que por distintas circunstancias han acabado en la calle, sin un lugar donde cobijarse, sin un hogar en el que sentir la calidez de la familia. Dramáticamente, y por increíble que parezca, hoy en día, en el siglo xxi, todavía hay millones de personas en el mundo que viven en la calle, tanto en los países más pobres como en las grandes potencias mundiales.

Por otra parte, la película aborda el problema de los inmigrantes a quienes las circunstancias obligan a abandonar su país, su hogar, su seguridad, en busca de un futuro mejor, que en la mayoría de los casos no llega a realizarse. La película pone de manifiesto, además, la trágica ruptura familiar que se produce antes, durante o después de la travesía, en la que muchos menores pierden a sus padres, quedando solos ante un mundo nuevo y desconocido.

La inmigración es un problema que nos afecta a todos y a veces genera temor o rechazo. En este sentido, el papa Francisco nos recuerda: «La maldad y la fealdad de nuestro tiempo acrecienta nuestro miedo a los “otros”, a los desconocidos, a los marginados, a los forasteros. Y esto se nota particularmente hoy en día, frente a la llegada de migrantes y refugiados que llaman a nuestra puerta en busca de protección, seguridad y un futuro mejor. Es verdad, el temor es legítimo, también porque falta preparación para este encuentro. El problema no es el hecho de tener dudas y sentir miedo. El problema es cuando esas dudas y esos miedos condicionan nuestra forma de pensar y de actuar hasta el punto de convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta, incluso racistas. El miedo nos priva así del deseo y de la capacidad de encuentro con el otro, con aquel que es diferente; nos priva de una oportunidad de encuentro con el Señor» (Mensaje para la Jornada Mundial del migrante y del refugiado 2019).

El milagro de la generosidad
La protagonista de esta historia apenas si tiene lo necesario para vivir. Un par de bolsas son todas sus pertenencias. Pero, asombrosamente, nos da una gran lección de solidaridad. No vive aferrada a sus posesiones, pues bien sabe que todo es efímero y, precisamente por eso, es capaz de compartir lo poco que tiene con quien lo necesita más que ella. Es capaz de soportar la injusticia si con ello ayuda a quien siente a su cuidado. Es capaz de complicarse la vida si con ello consigue que el pequeño, que ha tocado su corazón, viva mejor. Implicarse de tal manera no es fácil; para Christine tampoco lo fue. Pero ella venció sus resistencias iniciales y, una vez decidida, no dudó en hacer todo lo posible por ayudar a ese niño solo y desamparado.

Su ejemplo nos hace comprender las palabras de Jesús pronunciadas ante el joven rico: «¡Qué difícil es para los que tienen riquezas entrar en el Reino de Dios!» (Lc 18,24). Jesús no condena la riqueza, pero nos advierte del peligro del apego a las mismas hasta tal punto de poner nuestra seguridad en ellas. ¡Cuántas veces vivimos tan preocupados por proteger lo que tenemos que convertimos al prójimo en un enemigo o adversario! «Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios» (Lc 18,27). Por eso, no nos cansemos de pedir un corazón generoso, que nos haga sensibles a las necesidades de los demás, y capaces de compartir lo que tenemos, no solo lo que nos sobra.

La sociedad actual, más allá de los tremendos defectos que tiene, también puede, en algunas ocasiones, como nos muestra bajo las estrellas de París, darnos ejemplos de entrega y generosidad. Que Dios ilumine nuestra mirada para saber descubrirlos, agradecerlos e imitarlos.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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