Nuevo Directorio para la catequesis (febrero 2022)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero 2022.

Inculturación de la fe

Toda la Iglesia comparte «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo» (GS 1). En este sentido la evangelización y, por ende, la catequesis están al servicio de la realidad concreta de las personas. La tarea de interpretar «los signos de los tiempos es siempre actual, sobre todo en este momento, concebido como un cambio de época» (DC 319).
Ya que «evangelizar es hacer presente en el mundo el reino de Dios» (EG 176), la catequesis tendrá que entablar un diálogo constructivo con las cuestiones culturales, sociales y religiosas que marcan el momento histórico que vivimos.

La cultura que vivimos es una realidad «muy compleja, debido a que los fenómenos de la globalización y al uso masivo de los medios de comunicación han aumentado las conexiones e interdependencias entre cuestiones y sectores que en el pasado podían considerarse por separado» (DC 320). La realidad se presenta con una naturaleza poliédrica y ha de ser contemplada e interpretada desde su mismo ser cambiante y heterogéneo.

Desde la perspectiva de la transmisión de la fe, la Iglesia tiene que renovar constantemente su compromiso concreto y diferenciado con cada persona y realidad, ofreciendo la belleza de la fe en su totalidad pero reconociendo los matices que adquiere en cada situación cultural. El Directorio, adelantándose al proceso sinodal que como Iglesia universal estamos viviendo, nos invita a asumir, frente a esta realidad cambiante, una metodología y perspectiva sinodal (cf. DC 321). De este modo, la Iglesia entabla una comunicación sincera, desde la escucha y el reconocimiento, con la realidad, proponiendo cauces nuevos de misión y participación.

Retos y desafíos
La inculturación de la fe en el aspecto más estrictamente religioso tiene que afrontar distintos retos, desde el diálogo ecuménico e interreligioso, a realidades de sincretismo, relativismo o negación de la trascendencia. A simple vista, nos podemos sentir confusos o perdidos, incapaces de afrontar situaciones tan diversas. Pero con sencillez y valentía y apoyándonos en el valor que la cultura actual da a la libertad, hemos de proponer la elección de la propia fe de las personas como un ejercicio personal, consciente y maduro. En este sentido la catequesis ayuda a educar la conciencia del cristiano y de las comunidades infundiendo «una identidad clara y segura en los cristianos, y les capacita para, en diálogo con el mundo, dar razón de la esperanza cristiana, con dulzura, respeto y recta conciencia» (DC 322).

El servicio al hombre concreto es la razón última por la que la Iglesia mira a las culturas humanas y, en actitud de escucha y diálogo, examina todo quedándose con lo que es bueno. Cada parroquia, comunidad, movimiento o diócesis es agente de este discernimiento pastoral destinado a reformular el kerigma de manera que se adapte mejor a las diversas mentalidades (cf. CD 325).

Desde el Evangelio, y con el fin de transmitirlo, la Iglesia está llamada a estar presente en los actuales «nudos» de la existencia, esos ámbitos de la antropología moderna y en esos areópagos modernos que crean tendencias culturales y forjan nuevas mentalidades.

Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en centenario MEN, El Granito de Arena, Nuevo Directorio para la catequesis.

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