Cartelera recomendada (diciembre 2021): Tengamos la fiesta en paz

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de diciembre de 2021.

Siempre es posible seguir amando

En el marco del Año de la familia declarado por el papa Francisco bajo la protección de san José, llega a la gran pantalla Tengamos la fiesta en paz, el quinto largometraje de la productora, distribuidora y fundación Infinito+1, dirigida por Juan Manuel Cotelo. En esta ocasión podremos disfrutar de una comedia musical que nos ayudará a preparar interiormente nuestro hogar para el gran acontecimiento de la Navidad.

Tengamos la fiesta en paz
Duración: 102 minutos
Año: 2021 · País: España
Género: Musical. Comedia. Cine familiar
Director: Juan Manuel Cotelo
Dónde verla: Cines (estreno el 3/12/21)
Web: tengamoslafiestaenpaz.com

Conscientes de que el cine influye poderosamente en la construcción de valores individuales, familiares y sociales, el equipo de Infinito+1 desea contribuir de modo alegre a la defensa y promoción de la unidad familiar, para ofrecer esperanza a todas las familias. Amarse es posible, no es una utopía de épocas pasadas, es un reto en equipo, que merece la pena conquistar, como atestiguan numerosas experiencias reales de familias unidas hoy.

Por eso, Tengamos la fiesta en paz es una película divertida y optimista, porque el buen humor ayuda a afrontar cualquier conflicto; musical, porque la música amansa a las fieras; navideña, porque la Navidad es la mayor fiesta familiar del año («metamos a la Sagrada Familia en este lío»); para el 100% de la familia: padres, hijos, abuelos, nietos, hermanos, sobrinos, primos, yernos, nueras, cuñados, suegros, vecinos, amigos, novios, compañeros, jefes, antepasados, mascotas… porque todos somos familia, en la salud y en la enfermedad.

La familia en crisis
Hoy en día se habla mucho de crisis; crisis personal, económica, política… Pero si hay alguna que nos afecta a todos, sin distinción de clases, lenguas o nacionalidades es la crisis familiar. Todos conocemos a familias en crisis. Sabemos bien que las crisis son momentos inevitables en nuestro crecimiento y maduración personal y lo son también en nuestras relaciones con los demás. Las crisis bien vividas son oportunidades de cambio, de profundidad, de vuelta a lo esencial, de poner orden en aquello que se ha convertido en un caos. Pero la perspectiva social actual, o la cultura del descarte como la llama el papa Francisco, no ayuda a superar las crisis. En una sociedad donde impera el deseo de lo efímero y lo permanente suena a añejo, las crisis no son más que la señal indicadora de que hay que pasar a algo nuevo.

Y por otra parte, las prisas y el estrés de nuestra vida cotidiana nos impiden cultivar las relaciones profundas dentro de la familia. A menudo el trabajo, las tareas domésticas o la realidad escolar de los hijos absorben toda la atención, olvidando que la esencia del núcleo familiar es el amor.

Como muestra la película, de manera divertida y hasta cómica, pero con un gran fundamento de verdad, la familia, y de manera particular los esposos, necesitan estar juntos, sin otra ocupación que compartir el tiempo, estando plenamente presentes, con todo lo que cada uno es. Y para eso, lógicamente, hay que dejar a un lado todo lo demás: móvil, tele, ordenador… Y ponerse en disposición de escucha y acogida.

Salir al encuentro
La Iglesia, consciente de esta realidad y este desafío que afecta a la institución familiar, no ha dejado de reflexionar sobre ello, con el deseo de ayudar a tantas familias donde el amor se tambalea. Ya en 2014 el papa Francisco convocó un Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia y en 2016 publicó la Exhortación apostólica Amoris laetitia, recogiendo las principales aportaciones de aquel. Hace unos meses, en marzo de 2021, inauguró un año especial dedicado a la familia, que finalizará el 26 de junio de 2022 con el X Encuentro mundial de las familias, en Roma.

En el discurso de apertura de dicho año, el papa Francisco animó a toda la Iglesia a tomar conciencia de la importancia de la familia para una humanidad mejor:

En este tiempo de pandemia, en medio de tantas dificultades, tanto psicológicas como económicas y sanitarias, todo esto ha resultado evidente: los lazos familiares han estado y siguen estando muy probados, pero al mismo tiempo continúan siendo el punto de referencia más firme, el apoyo más fuerte, la salvaguarda insustituible para la estabilidad de toda la comunidad humana y social.

Como nos animaba el santo padre al dar inicio a este Año de la familia: «¡Apoyemos, pues, a la familia! Defendámosla de todo lo que comprometa su belleza. Acerquémonos a este misterio de amor con asombro, discreción y ternura. Y comprometámonos a salvaguardar sus vínculos preciosos y delicados: hijos, padres, abuelos… Necesitamos estos vínculos para vivir y vivir bien, para hacer la humanidad más fraterna» (19/3/2021).

La misión más importante
Siempre se ha dicho que «familia que reza unida permanece unida», pero tristemente, cada vez cuesta más rezar en familia y en muchas ocasiones es algo que no depende solo de nosotros. Pero, aunque no siempre podamos rezar en familia, siempre podemos rezar por las familias, la nuestra y las de los demás. Como aparece varias veces en la película, la oración es la misión más importante para quien de verdad quiere ayudar a los que pasan por momentos difíciles.

Por eso, aprovechemos esta próxima Navidad para reforzar los lazos familiares, celebrando el nacimiento de un Dios que quiso nacer en el seno de una familia humana. Y sobre todo, pidamos en nuestra oración por la unidad y la paz de todas las familias del mundo.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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