Cordialmente, una carta para ti (noviembre 2021)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de noviembre de 2021.

Con acento cristiano

Amigo lector: Como has podido observar, el título de esta carta es el mismo que el del libro que acaba de publicar la editorial El Granito de Arena, y del que yo soy su autor [compra on-line aquí]. Es muy probable que al leer el título te hagas esta pregunta: ¿qué me puede decir un libro sobre los principios y valores del cristianismo que yo no sepa?… Ante esta pregunta, debo decirte que quizá encuentres en mi libro algo que desconocías o, quizá, que no lo encuentres. Pero, en cualquier caso, no es eso lo que pretende Con acento cristiano.
Lo que pretende el libro que acaba de publicar EGDA es reavivar unos principios y unos valores que están siendo olvidados por algunos y atacados por otros. Como bien sabes, en los últimos años se ha desatado en Europa una fuerte oleada de laicismo que anima a vivir como si Dios no existiera y a creer solamente en el poder de la razón, despreciando la fe. Este laicismo radical se ha propuesto arrancar nuestras raíces cristianas, esas raíces que durante muchos siglos contribuyeron al fortalecimiento espiritual de Occidente y dieron vida a la cultura de nuestros mayores. Con el fin de arrancarlas, se han llegado a prohibir los símbolos cristianos en los lugares públicos y se vienen derribando cruces en varios pueblos y ciudades de España.

Posturas encontradas
Ante esta situación, querido lector, podemos adoptar dos posturas distintas. Cruzarnos de brazos y mirar hacia otro lado o, por el contrario, manifestar nuestro descontento y decirle al mundo que estamos decididos a poner un acento cristiano en nuestras vidas, y decididos también a animar a nuestros familiares y amigos para que hagan lo mismo. Cada uno es libre de adoptar la postura que estime conveniente, pero quien se considere cristiano no deberá olvidar aquellos principios y valores por los que Cristo entregó su vida.

Aspiración universal
Por otra parte, y como señalo en el libro, el hecho de poner un acento cristiano en nuestras vidas tiene más importancia de la que pudiera parecer. En efecto, vivir con acento cristiano encierra una aspiración universal, por cuanto responde al deseo de alcanzar ese bello ideal de la unidad de todos los cristianos del mundo, ya sean católicos, ortodoxos, protestantes, anglicanos o de otras confesiones. Lo que ha de importar, lo que debe contar, es el acento cristiano que pongamos en nuestra vida. Y es lo que debe contar, porque este acento se puede convertir en un puente que una a todos los que creemos en Jesucristo. Nada hay que lo impida, ya que tal acento se basa en nuestra fe cristiana, la cual es la mejor garantía de que algún día se podrá realizar la unión de todos los cristianos del mundo.

Para que te hagas una idea, lector amigo, del contenido de mi libro, debo decirte que se trata de una cuidada selección de artículos que escribí a lo largo de los años, y que están agrupados en estos apartados temáticos:

  1. Perspectiva desde la fe.
  2. Pedagogía cristiana.
  3. Vivir en sociedad.
  4. Labor educativa de la familia.
  5. Tiempo de Navidad.
  6. Días de dolor y gloria.
  7. Séneca y el pensamiento cristiano.
  8. Concepción Arenal: una vida con acento cristiano.

Como se hace difícil exponer aquí los títulos de todos los artículos que figuran en el libro, te diré que su temática es muy variada. Hay temas bastante serios y preocupantes, como puedan ser el aborto, los matrimonios homosexuales y la adopción de menores, los matrimonios rotos y la juventud conflictiva, etc. Pero, junto a ellos, también hay otros que resultan relajantes y amenos, como son las narraciones, cuentos y leyendas que aparecen en el libro.

Prólogo muy especial
Para terminar, quiero que sepas, amigo mío, que el prólogo del libro lo escribió Monseñor Domingo Muñoz León (q. e. p. d.). Su prólogo tiene un gran valor sentimental, porque es uno de los últimos escritos salidos de su pluma.
Si eres lector o lectora de El Granito de Arena desde hace años, recordarás los interesantes artículos que él escribía. Como excepcional conocedor de la Biblia (era doctor en Sagrada Escritura), comentaba magistralmente textos bíblicos como, por ejemplo, las Cartas a los Corintios, de san Pablo, o distintos versículos del Evangelio de san Juan… Monseñor Domingo Muñoz León poseía el valioso don de acercarnos al Evangelio y de hacer que lo viviésemos con fe. Que el Señor lo haya acogido en su seno. Descanse en paz.

Cordialmente,

Manuel Ángel Puga
Publicado en Cordialmente, una carta para ti, El Granito de Arena.

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