Cartelera recomendada (octubre 2021): Libertad

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2021.

Historias de redención

Libertad es un documental de Misiones Salesianas, dirigido por Raúl de la Fuente, que forma parte de la campaña «Inocencia entre rejas», la cual pretende poner el foco en el drama de los menores presos en cárceles de todo el mundo. El de la prisión de Pademba, en Freetown, capital de Sierra Leona, es solo uno de los muchos ejemplos dramáticos de una triste realidad global.

Libertad
Duración: 23 minutos
Año: 2021 · País: Sierra Leona
Género: Documental
Director: Raúl de la Fuente
Dónde verla: Gratuita en el canal YouTube de Misiones Salesianas

Niños que mueren de hambre, de abusos sexuales, por falta de agua, envueltos en orín, en cárceles donde no deberían estar. Cada año más de un millón de menores en el mundo son privados de libertad, y para muchos somos su única esperanza.

Esperanza en el infierno
La prisión de hombres de Pademba fue construida hace 84 años para 324 reclusos, pero en la actualidad alberga a más de 1.900 internos hacinados casi sin comida, ni agua, ni acceso a la salud. En ella hay menores que llegan por vivir en la calle o robar un móvil, sin antecedentes, sin juicio y sin que sus familias lo sepan. Comparten celda con adultos y sufren todo tipo de abusos.

Chennor y John son dos exreclusos que sufrieron en ella todo tipo de humillaciones cuando eran menores de edad: una comida al día, sin agua, violencia física, verbal y sexual. Sobrevivieron a Pademba y salvaron su vida gracias a la ayuda de los misioneros salesianos.

El padre Jorge Mario Crisafulli es un misionero salesiano, director de Don Bosco Fambul, centro desde donde ofrecen apoyo legal, ayuda psicológica y espiritual y formativa a los menores de Pademba y a los niños de la calle de Freetown. En este documental, él nos cuenta en primera persona la labor realizada por los misioneros salesianos.

Su primer encuentro con el director de Cárceles de Sierra Leona fue en 2013. Sorprendentemente lo primero que éste le dijo fue: «Don Bosco, los hemos estado esperando desde hace mucho tiempo». Ciertamente la sociedad quiere cambiar, las autoridades piden mejoras, pero los recursos son tan escasos que el sueño de una vida más digna y justa sigue sonándoles a utopía.

La primera impresión al entrar en Pademba fue escalofriante: «Cualquiera que entra por primera vez puede sentir que lo hace en el infierno aquí, en la Tierra. Jóvenes, adolescentes y hasta niños fijando sus ojos en los nuestros y pidiendo a gritos que no los dejemos solos. Jóvenes sin rostro y sin nombre, sin dignidad. Sucios, enfermos, deprimidos, sin esperanza. Lo que vimos no nos dejó indiferentes. Salimos de la prisión sabiendo que volveríamos para ayudar a muchos jóvenes a encontrar un pedacito de paraíso en medio del Infierno» –nos cuenta el propio P. Jorge.

Son historias dolorosas pero también de esperanza porque son historias de redención. En los ocho años que los misioneros salesianos llevan trabajando en la prisión de Pademba, más de 250 reclusos menores de 25 años, la mayoría menores de edad, han salido de prisión gracias al trabajo de su equipo legal. Escuchar, acompañar, proteger, animar, ayudar, alimentar… son verbos que practica a diario el grupo Don Bosco Fambul en sus visitas a la cárcel de Pademba, y que permite a muchos reclusos recobrar la esperanza, la sonrisa y las ganas de vivir.

Los misioneros salesianos entran en las cárceles de países como Sierra Leona, México, India o Brasil para mejorar la vida de los internos y en busca de menores que no deberían encontrarse ahí. Ofrecen alimentos, atención sanitaria, apoyo espiritual y legal y realizan talleres que ayudan a su futura reinserción. Tampoco los dejan solos después de su salida y los apoyan para que puedan salir adelante.

Una Iglesia misionera
Muchos se preguntan para qué sirve la Iglesia si ya existen muchas ONG que realizan una labor social parecida en busca de una mayor justicia e igualdad. La misión fundamental de la Iglesia es hacer presente el Reino de Dios que inauguró Jesucristo con su venida al mundo.

Es cierto que aún existen muchas realidades de infierno en nuestro mundo y, aunque no sean tan extremas como la que nos muestra este documental, es posible que algunas las tengamos más cerca de lo que creemos. En todas estas realidades la misión de la Iglesia (de todos y cada uno de los cristianos que la formamos) es llevar un trocito de cielo.

La Iglesia es misionera por naturaleza; todos en ella somos misioneros, es decir, enviados por Dios para hacer un mundo más fraterno allá donde nos encontremos. Es cierto que existen muchas organizaciones haciendo tareas parecidas, pero la Iglesia tiene ventaja, porque cuenta con la gracia de Dios. No son solo obras humanas, que buscar mejorar humanamente el mundo; la misión de la Iglesia es, también, divina, por eso su labor se extiende más allá de los límites de nuestras fuerzas.

De ahí que sigamos apoyando con nuestra oración la labor de tantos y tantos misioneros extendidos por todo el mundo que siguen entregando su vida cada día para que la redención llegue a cada rincón de la Tierra.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.

Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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