La FER en el mundo: actividades para jóvenes

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena especial de septiembre de 2021.

Entusiasmo veraniego junto a Jesús

Nembro, una pequeña localidad asturiana situada a pocos kilómetros de Luanco. Es un lunes por la noche del mes de julio. En la iglesia de Santa Eulalia, un grupo de jóvenes se adentra para tener un momento de oración y comenzar una experiencia que aún no saben bien dónde les llevará.
Algunos llevan un largo viaje a sus espaldas, pues han partido desde distintos puntos de la geografía española: Jaén, Huelva, Málaga, Valencia, Zaragoza, Murcia, Madrid. Todos, de una forma u otra, se preguntan qué será lo que les espera a lo largo de estos días. Hay un programa, es cierto, pero Dios no deja de ser el Dios de las sorpresas.

El texto bíblico que resuena en aquellos momentos es la escena del profeta Elías en el monte Horeb: Dios no estaba en el huracán, ni en el temblor de tierra, ni en el fuego, sino en el susurro de una brisa suave. Y así se ponen en camino, dispuestos a tener abierto el corazón al Señor que llega de la forma que no esperamos y nos encuentra donde no se nos había ocurrido buscarle, que sorprende con pequeños detalles y gestos sencillos con los que tantas veces manifiesta su cercanía y su presencia.

Propuesta novedosa
¿Y qué fue lo que se encontraron en el camino? La propuesta, este año, tenía una novedad: realizar actividades de voluntariado, colaborando con el trabajo en la parroquia de un pueblo cercano. Por allí se acercan cada mañana para hacer un poco de todo: limpiar, sacar brillo, ordenar, lijar, pintar. ¡Qué distinto se ve todo cuando uno se implica en el trabajo! ¡Qué satisfacción la de poder ofrecer algo de tiempo, fuerzas y energía joven para mejorar, embellecer y cuidar la iglesia, un espacio donde se celebra la Eucaristía, donde Dios mora en medio de nosotros!

Y, tal como lo expresaba el sacerdote en una de sus homilías durante esos días, la posibilidad de restaurar un templo se convirtió en una oportunidad de adentrarse en el propio corazón, como templo del Espíritu de Dios, como morada de su presencia, y descubrir y admirar la belleza que Dios había puesto en él, con todos sus dones, que era necesario agradecer. Pero quizá también ese templo interior necesitaba algunos arreglos, tal vez tenía algunas grietas que hiciera falta reparar. Lo más sensato era escuchar al Arquitecto de la obra, prestar atención a sus indicaciones, releer su plano, el que tiene para cada uno. Y todo esto para descubrir (o redescubrir) que su presencia nos habita y que cada vez que recibimos la Eucaristía nos hacemos, como decía san Manuel, Sagrarios vivos. Y no solo eso, sino que también los demás forman parte de nuestro templo, nos habitan y a veces son luces que señalan el camino.

Te llevo en mí
«Te llevo en mi adentro» era el lema para estos días de convivencia y voluntariado. Los momentos de oración y reflexión personal, de compartir en pequeños grupos, de profundizar en diversos temas, fueron también condimento de cada jornada ¡Quién sabe cuántas cosas descubrió cada uno de su propio templo y del templo de los demás!

¡Y aún hubo tiempo para más! Alguna excursión, algún rato de playa, la visita al santuario de Covadonga. Todo estaba previsto. Y todo fue oportunidad de gracia.

Es domingo por la noche. Ha pasado una semana. En la iglesia de Santa Eulalia de Nembro un grupo de jóvenes se adentra para despedirse de esta experiencia. Ahora este pequeño templo huele diferente. Tiene aroma de hogar, de familia, de compañerismo, de oración, de hermandad. Aquí ha quedado la huella de su ilusión, de sus ganas, de la felicidad, el respeto y las risas compartidas. Hay mucho aprendizaje en las mochilas, muchos pequeños gestos que han permitido experimentar la magia de saberse unidos, la alegría de la misión, el regalo de la providencia, la luz que estamos llamados a ser unos para otros y el amor de Cristo Eucaristía, que cada uno ha descubierto de un modo nuevo durante estas jornadas. Sí. No hay duda: este amor no se parece a ningún otro amor.

Mª Cecilia Appendino Vanney, m.e.n.
Publicado en centenario MEN, El Granito de Arena, La FER en el mundo, UNER.

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