Ejercicios espirituales UNER en Sevilla

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2021.

Dios siempre nos está esperando

Soy Marisa Gutiérrez, casada, madre y abuela. Quisiera aportar mi granito de arena compartiendo mi experiencia y lo que el Señor me ha regalado en los ejercicios espirituales celebrados del 12 al 14 de marzo de 2021, organizados por la UNER de Sevilla, y dirigidos por el P. David Jiménez, prior de los Carmelitas de Ávila.
En estos tiempos en los que todo lo que suponga moverte de casa es difícil y parece que no se va a poder realizar, el Señor hizo posible el sueño de poder estar tres días (cortos) con Él, y solo con Él, compartidos en comunidad, en una casa de jesuitas, en Dos Hermanas (Sevilla). Yo iba, como cada año, con un gran deseo e ilusión, pero quizás más este año, por no ser posible hacerlos el año pasado, por el confinamiento. Así que me he sentido totalmente regalada y privilegiada por la gracia de Dios.

A la búsqueda de Dios
He aprovechado cada minuto de silencio solo para estar con Él en el Sagrario, paseando por el jardín, en la habitación, releyendo y sacándole jugo a cada mensaje que el Señor me ha querido regalar a través de las meditaciones, leyendo mucho su Palabra con concordancias y Biblia en mano en muchos momentos.

Nada más comenzar me impresionó lo que el padre nos dijo sobre tocar a Jesús y dejarnos tocar por Él. Y así lo he intentado, con la limitación humana propia, pero con un gran deseo. He tenido la certeza de que Él me tocaba siempre que le dejo y he intentado abrirle mi corazón. He sentido su presencia y su gran amor. Le he dicho, como el leproso, «Señor, si quieres, puedes limpiarme» (Lc 5,12)y he sentido que Él me ha dicho: «Sí quiero, Marisa, queda limpia». Y también me ha dicho: «Escucha, permanece unida a Mí y tu vida dará muchos frutos». Me ha recordado que es este el camino para que su voluntad se pueda hacer en mí.

También me ha invitado a vivir en la humildad y a vivir como María que «guardaba todas las cosas en su corazón» (Lc 2,19). De manera especial me ha llegado este pasaje: «El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido» (Lc 18,9).

Llamada inconfundible
He recibido una fuerte llamada a reavivar el amor, a no dejar enfriar el amor primero, a dejarme sorprender, a hacerlo todo nuevo en la relación con Él y a cuidar esta relación, como a las plantas, regándola con la oración de cada día. Llamada también a renovar mi misión, contagiando y proclamando lo grande e importante que es Dios en nuestra vida. La presencia de María también ha sido muy grande y fuerte en estos días.

En definitiva, han sido tres preciosos días y muy importantes en mi vida, y por ello le doy gracias a Dios y a todos los que han hecho posible la celebración de estos Ejercicios: hermanas, padre David, personal de la casa, que nos lo han preparado con tanto detalle, gusto y cariño.

Hermanas, ¿para cuándo tenemos la próxima cita de Ejercicios Espirituales de 2022? Me apunto y al P. David también lo dejamos ya apuntado, ¿verdad?

Os invito a que el que lea esta experiencia se anime a hacer unos días de desierto, porque es la mejor inversión que podemos hacer del tiempo. Os aseguro que es muy gratificante y siempre se recibe mucho, porque el Señor siempre nos está esperando y nos dice a todos: «Cuánto he esperado este momento, cuánto he esperado que estuvieras aquí…».

Marisa Gutiérrez
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, UNER.

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