Apertura del Año «Familia Amoris laetitia»

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2021.

Revigorizar la familia y el matrimonio

El papa Francisco eligió el pasado 19 de marzo para iniciar el Año «Familia Amoris laetitia». El día anterior tuvo lugar la Conferencia de prensa para presentarlo. En ella intervinieron: el cardenal Kevin J. Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; la profesora Gabriella Gambino, subsecretaria del citado Dicasterio; y el matrimonio formado por Valentina y Leonardo Nepi. Publicamos a continuación un extracto de sus intervenciones.
La situación persistente de pandemia a nivel internacional, afirmó el cardenal Kevin J. Farrell, genera preocupación y sufrimiento en todos nosotros, pero no por ello debemos paralizarnos. Por el contrario, precisamente en este tiempo de incertidumbre, los cristianos estamos llamados a ser testigos de la esperanza. Pertenece, efectivamente, a la misión de la Iglesia ser siempre heraldo de la buena noticia del Evangelio. Cabe señalar que la exhortación apostólica Amoris laetitia se abre precisamente con estas palabras: «El anuncio cristiano relativo a la familia es verdaderamente una buena noticia» (n. 1). Por eso, es muy oportuno dedicar todo un año pastoral a la familia cristiana, porque presentar al mundo el proyecto de Dios sobre la familia es fuente de alegría y esperanza; ¡es, de verdad, una buena noticia!

El santo padre ha decidido convocar este Año especial sobre la familia, que comenzará el 19 de marzo, en la solemnidad de san José y en el quinto aniversario de la publicación de Amoris laetitia. Ambos aniversarios son significativos.

Ha sido providencial que el santo padre haya dedicado este año a san José, esposo y padre tan amado que fue elegido por Dios para cuidar de la Sagrada Familia. Como él, todo matrimonio debe sentirse amado y elegido por Dios para engendrar, en la carne y en el espíritu, a los hijos de Dios Padre. La pandemia ha tenido consecuencias muy dolorosas para millones de personas. Pero es precisamente la familia, aunque duramente castigada en muchos aspectos, la que ha mostrado una vez más su rostro de custodia de la vida, como custodio fue san José. La familia sigue siendo para siempre la custodia de nuestras relaciones más auténticas y originales, las que nacen en el amor y nos hacen madurar como personas. […]

Comencemos, pues, este Año buscando esa actitud de paternidad hacia las familias que aprendemos de san José, una paternidad hecha de acogida, fortaleza, obediencia y trabajo. Al mismo tiempo, tratemos de ser cada vez más una Iglesia madre para las familias, tierna y atenta a sus necesidades, capaz de escuchar, pero también valiente y siempre firme en el Espíritu Santo.

Profesora Gabriella Gambino
Este Año es una ocasión para dar un impulso a la pastoral familiar, tratando de renovar los métodos, las estrategias y tal vez incluso algunos objetivos de la planificación pastoral: ya no una pastoral de fracasos, dice el santo padre en Amoris laetitia, sino una pastoral que sepa revigorizar la belleza del sacramento del matrimonio y de las familias cristianas. Que haga perceptible esta belleza a los ojos de los niños y jóvenes, para que se sientan atraídos por el don del matrimonio. Una pastoral del vínculo, la llama el papa Francisco (cf. AL 211): un reto enorme en un momento en que la fragilidad está tan extendida. Ya no podemos dar nada por sentado. Hay un gran deseo de familia, pero mucho miedo ante la decisión del matrimonio. La Iglesia debe estar preparada, debe entrar con delicadeza en las cuestiones más complicadas de las familias, sabiendo acompañarlas. Volver a partir de los fundamentos de la fe para llevar a los niños y jóvenes a descubrir la belleza de una vocación: el matrimonio. […]

Es hermoso que la Iglesia se conceda este tiempo de conversión pastoral. Es el signo de una Iglesia que quiere crecer, hacerse adulta, que no se contenta con utilizar métodos antiguos e ineficaces, porque sabe ponerse en juego por amor a la familia. Porque se ha dado cuenta de que, a efectos prácticos de la evangelización, la familia es la vía por la que debe pasar la Iglesia. Hay un pasaje muy incisivo de Evangelii gaudium, el documento programático del actual pontificado, en el que el papa Francisco dice: «las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación» (n. 27). […]

Hoy vivimos una emergencia vocacional, no solo de la vida religiosa, sino también del matrimonio, porque como hemos dicho: elegir el matrimonio no es como elegir un trabajo: es una vocación. Este año, más que nunca, todos estamos llamados a trabajar para revitalizar la institución de la familia, no solo en la Iglesia, sino también en la sociedad.

Esposos Valentina y Leonardo Nepi
Estamos muy contentos de estar hoy aquí como matrimonio que, en el Año dedicado a la «Familia Amoris laetitia», espera vivir con espíritu renovado su pertenencia a la Iglesia. En este horizonte de esperanza recibimos la invitación del papa Francisco a vivir los contenidos de Amoris laetitia en toda su riqueza. […]

La llamada del papa Francisco al amor y la armonía familiar puede ser recibido por quienes viven el matrimonio como un sacramento, pero también es un llamado universalmente válido: este Año es ante todo un tiempo propicio para cultivar las buenas relaciones conyugales y familiares. También esperamos que la familia pueda ser más valorada en la sociedad: promover la dimensión social de la familia, su capacidad de educar a los hijos, de animar los lugares y las comunidades con valores positivos y generativos, cultivando el diálogo entre generaciones, no puede sino tener efectos beneficiosos para toda la sociedad. […]

La fuerza de la familia no se agota, por tanto, en la intimidad de nuestros hogares, ya que es una fuente de valores positivos para toda la comunidad. Confiamos en que este Año sea también un tiempo propicio para tomar conciencia de nuestra misión eclesial, a la que nos dedicamos como familia y no solo a nivel personal. El Bautismo y el Matrimonio nos convierten en testigos vivos del amor de Dios, a cuya llamada hemos respondido con alegría y valentía. La esperanza, pues, es que las familias nos sintamos comprometidas a contribuir a la evangelización y nos dejemos involucrar con generosidad en el anuncio cristiano. Nosotros somos los testigos vivos de la belleza que puede expresar la familia.

Es fundamental que este anuncio llegue especialmente a los más jóvenes, a los que están llamados a discernir su vocación y a formar las familias del mañana. Efectivamente, las semillas de este anuncio, se siembran desde jóvenes y es importante que la pastoral familiar y la pastoral juvenil estén estrechamente vinculadas. […] Estamos convencidos de que este Año será una hermosa oportunidad para relanzar una pastoral transversal, capaz de transmitir a los jóvenes la belleza del amor familiar cristiano.

Papa Francisco
Publicado en El Granito de Arena, Iglesia hoy.

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