Cartelera recomendada (marzo 2021): Un corazón extraordinario

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2021.

Darle sentido a la vida

Basada en una historia real, Un corazón extraordinario lleva a la gran pantalla la historia de Lenny Reinhard, un joven de 30 años, irresponsable y malcriado, hijo único de un famoso cirujano. Su padre, apasionado por su profesión, se pasa el día en el hospital trabajando a destajo para mejorar la calidad de vida de sus pacientes.

Un corazón extraordinario

Duración: 104 minutos
Año: 2017 · País: Alemania
Director: Marc Rothemund
Género: Comedia. Drama
Dónde verla: DVD, YouTube y Google Películas (desde 1,99€).

Los días de Lenny pasan sin más. Sin estudios, ni trabajo, ni siquiera aficiones, su única ocupación es gastar el dinero de su padre en discotecas y locales de moda. Su existencia carece de sentido, pero eso parece importarle poco; prefiere no pensar en ello. Su padre, cansado y angustiado de ver cómo su hijo malgasta su vida, decide obligarlo a cuidar de uno de sus pacientes adolescentes que tiene una grave enfermedad cardiaca. Será entonces cuando Lenny empiece a valorar la vida como un don y una oportunidad que no puede desaprovechar.

La historia de Lenny contrasta fuertemente con la de David, un adolescente de 15 años a quien la vida no ha tratado bien. Enfermo de corazón desde que nació, vive con su madre, que se afana por sus cuidados. A su corta edad David ya sabe que no podrá cumplir la mayoría de sus sueños pues, debido a su frágil salud, no llegará a la vejez. Pero eso no le impide afrontar con esperanza cada día. El encuentro con Lenny aportará un poco de luz a su difícil historia, pues este se compromete a ayudarle a realizar los 25 deseos que tiene apuntados en una lista; algunos solo requieren dinero, otros exigen implicarse mucho más, empezar a pensar en los demás.

Gozosamente entregada
La película nos habla de dos historias contrapuestas: Lenny aparentemente lo tiene todo (dinero, bienestar, seguridad y un futuro por delante) y, sin embargo, su vida está vacía porque se encuentra absolutamente centrado en sí mismo. Mientras que David, con sus días contados, desborda vitalidad y generosidad. Al lado de él, Lenny descubrirá el valor del servicio y, ayudando al joven muchacho, llegará a experimentar el gozo de vivir para los demás.

La vida de ambos cambiará al cruzarse sus caminos porque hará que aflore y se manifieste esa connatural necesidad del ser humano de amar y sentirse amado, y que se convierte casi en un grito de auxilio para el que sufre la enfermedad, la soledad, o el vacío de sentido. ¿Quién podría decir que no necesita a su lado de alguien con quien compartir alegrías, penas, esperanzas y frustraciones? Una vez más, esta historia nos puede rescatar de la banalidad y remitirnos a lo esencial de la vida, lo que de verdad importa.

Este tiempo de pandemia ha generado muchas situaciones de sufrimiento y soledad, que a todos nos afectan en mayor o menor medida. Si este dolor nos ha llevado a encerrarnos en nosotros mismos, el film puede ser un estímulo para salir al encuentro del otro y, como Lenny, llegar a experimentar la dicha de ayudar al que nos necesita.

El misterio del sufrimiento
Esta película nos sitúa una vez más ante el misterio del sufrimiento y la fragilidad del ser humano. Detrás de cada padecimiento que el hombre experimenta aparece inevitablemente la pregunta: ¿por qué? El papa san Juan Pablo II invitaba a transformar esta pregunta en un ¿para qué? Frente al misterio del dolor y el sufrimiento lo que nos eleva y nos sostiene es descubrir el sentido de esta pena. La fe, como faro que resplandece, nos recuerda que el propio Dios, hecho hombre en Jesucristo, ha pasado por la prueba del dolor y el sufrimiento. «Cristo al mismo tiempo ha enseñado al hombre a hacer bien con el sufrimiento y a hacer bien a quien sufre» (Salvifici Doloris, 30).

Como nos muestra la película, la fragilidad suscita compasión en los demás y esta despierta el deseo de desarrollar esos dones ocultos o ignorados que invernan en el interior y que pueden restarle protagonismo al dolor en estas situaciones tan difíciles.

«Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito» (Benedicto XVI, Mensaje para la 18ª Jornada mundial del enfermo).

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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