Cartelera recomendada (marzo 2021): Fernando III el Santo, un reinado en defensa de la cristiandad

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de marzo de 2021.

Para la gloria de Dios y la extensión de su Reino

Con motivo del 350º aniversario de la canonización de san Fernando, en febrero de 2021, H.M. Televisión ha querido producir un nuevo documental: Fernando III el Santo, un reinado en defensa de la cristiandad. En él podremos conocer un poco más a fondo la figura de este rey que tanto contribuyó a la expansión del cristianismo en la península.

Fernando III el Santo, un reinado en defensa de la cristiandad

Duración: 85 minutos · Año: 2021 · País: España
Género: Documental. Histórica
Intervienen: P. Rafael Alonso Reymundo, catedrático de Geografía e Historia; D. Félix Martínez Llorente, catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones (Universidad de Valladolid); D. Hugo Santos Gil, hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de Valme, Sevilla; Dña. Margarita Torres Sevilla-Quiñones de León, doctora en Historia Medieval (Universidad de León)
Cómo verla: eukmamie.org/es/especial/san-fernando

El film combina la exposición de catedráticos de historia medieval de las distintas universidades españolas, a quienes se les entrevista, con escenas recreadas de la vida del santo, interpretadas por actores que nos permiten introducirnos de forma más sensible en la época y hazañas que narran los expertos.

Fernando III, el Santo, es un personaje fundamental en su tiempo y en el transcurso de la Historia que llega hasta nuestros días, consiguió la mayor unificación de la España que hoy conocemos. En su persona se unificaron los reinos de Castilla y León por designio de la providencia divina y en su proyecto y misión estuvo presente la recuperación para la cristiandad de gran parte de los territorios invadidos por los musulmanes. Verdadero «atleta de Cristo», como le llamó el papa Gregorio IX, y «campeón invicto de Jesucristo» designado posteriormente por el papa Inocencio IV.

Fernando era hijo de Alfonso IX, rey de León, y de Berenguela, hija del rey de Castilla. Durante su infancia nadie puso mucho interés en un simple infante nacido de un matrimonio de interés entre León y Castilla, anulado posteriormente por razones de consanguinidad de los esposos. No era el futuro heredero y eso repercutió en la forma en que fue educado.

Un poco de historia
Llegó al trono de Castilla inesperadamente. Tras la muerte del rey accedió al trono su hijo Enrique (tío de Fernando) siendo niño y Berenguela fue titular de la regencia. Tras la muerte repentina de Enrique I de Castilla, los derechos a la corona pasaron a Berenguela que abdicó y, mediante un acto solemne, proclamó rey de Castilla a su hijo Fernando, que tenía 16 años. Por otra parte, tras la muerte de su padre, Alfonso IX, en 1230, Fernando reclamó el trono de León, del que el papa le había confirmado heredero años antes. Así Fernando unificó dinásticamente los reinos leonés y castellano, poniendo fin a años de luchas entre ellos.

Por aquel entonces en todos latía el deseo de reconquistar las tierras que habían sido arrebatadas por los musulmanes. Fernando III acometió campañas de conquista contra algunas de las ciudades más importantes de Al-Andalus: Jaén, Córdoba y Sevilla. Por lo general, los conquistadores eran víctimas del ansia de poder, de dominio y de expansión de sus territorios. Pero la motivación de Fernando era distinta. Para él era más una cuestión mística: buscaba la gloria de Dios y la restauración de la cristiandad.

Fernando III, el Santo, tomó conciencia de su misión e hizo de su reinado una cruzada que tenía como objetivo restaurar la España cristiana frente al enemigo musulmán. Luchó bajo el signo de la Cruz y extendió el amor y la devoción a María Santísima por todos los territorios que reconquistó. Por eso se denominaba: «Caballero de Jesucristo, Siervo de la Virgen Santísima y alférez del Apóstol Santiago».Murió el 30 de mayo de 1252. Sus restos recibieron sepultura en la Catedral de Sevilla, donde aún hoy se conservan, en la Capilla Real, a los pies de la Virgen de los Reyes, tal como expresó en su testamento, donde cada 30 de mayo se exponen a la veneración de los fieles.

Llamada universal
¿Es posible ser rey y santo? San Fernando nos demuestra que sí. Fue un hombre profundamente religioso cuya vida entera fue una entrega al servicio de Dios, su dueño y Señor. Todos los éxitos que consigue los atribuye a Dios, a quien, con humildad y confianza, los encomendaba. ​Fue canonizado el 7 de febrero de 1671 por el papa Clemente X.

El mensaje que nos deja la vida de san Fernando es que la santidad consiste en cumplir la voluntad de Dios en las circunstancias de la vida que nos toca vivir. Todos podemos llegar a ser santos. Esa es nuestra vocación fundamental, como apuntaba ya el Concilio Vaticano II y como han reafirmado con entusiasmo los sumos pontífices en los últimos años. Dice el papa Francisco: «Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración. No es así. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales» (GE14).

Por tanto, «no tengamos miedo de tender hacia lo alto, hacia las alturas de Dios; no tengamos miedo de que Dios nos pida demasiado; dejémonos guiar en todas las acciones cotidianas por su Palabra, aunque nos sintamos pobres, inadecuados, pecadores: será él quien nos transforme según su amor», tal como nos recordaba Benedicto XVI.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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