2º Domingo de san José

Pliego publicado en El Granito de Arena de febrero de 2021.

Domingo 2º (7 de febrero de 2021)

PADRE DE LA TERNURA

Oración inicial

V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

V. Jesús mío, no te vayas de mí, que me muero sin Ti. Madre mía Inmaculada, enséñame la vida interior. Padre mío san José lléname de espíritu reparador y nazareno.

R. Madre Inmaculada y patriarca san José, los que mejor supieron y saborearon el Corazón de Jesús en la tierra, dadnos parte en vuestras intimidades.

Lectura evangélica (Lc 2,4-11, 15-18)

José subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a la Ciudad de David en Judea, llamada Belén –pues pertenecía a la Casa y familia de David–, a inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Estando allí le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. Había unos pastores en la zona que velaban por turnos los rebaños a la intemperie. Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los cercó de resplandor y ellos se aterrorizaron. El ángel les dijo: —No temáis. Mirad, os doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor.

Cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían: —Crucemos hacia Belén, a ver lo que ha sucedido y nos ha comunicado el Señor. Fueron aprisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho del niño. Y todos los que lo oyeron se asombraban de lo que contaban los pastores.

Dolores y gozos de san José

Glorioso Patriarca san José, por el dolor que experimentaste al contemplar la pobreza en que nació Jesús, y por el gozo que sentiste al verle adorado de ángeles, pastores y reyes, te pido me alcances la gracia de saber servir al Rey de la gloria con humildad y pobreza de espíritu. Amén

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Texto del papa Francisco y de san Manuel González

Del papa Francisco en Patris corde

«José vio a Jesús progresar día tras día «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lc 2,52). Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Os 11,3-4). Jesús vio la ternura de Dios en José: «Como un padre siente ternura por sus hijos, así el Señor siente ternura por quienes lo temen» (Sal 103,13). También a través de la angustia de José pasa la voluntad de Dios, su historia, su proyecto. Así, José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad. Y nos enseña que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca. A veces, nosotros quisiéramos tener todo bajo control, pero Él tiene siempre una mirada más amplia» (n. 2).

De los escritos de san Manuel González (Pláticas a las hermanas)

«Cuánto le debemos agradecer a San José el oficio tan costoso que ejerció. Sin embargo, de este oficio le viene su grandeza, porque no ha habido en la tierra ni habrá quien lo pueda ejercer más que él. ¡Qué confianza tenía el Señor en San José! Ya sabía a quién confiaba tan gran misterio. Si hubiera sido otra persona que se hubiera pavoneado por ejemplo, no se lo hubiera dado. Pero como San José era humildísimo por eso lo escogió a él» (30/1/1931, p. 94).

Súplica final

V. Sé siempre, san José, nuestro protector.

R. Glorioso patriarca san José, que tuviste la dicha de ganar y dar el pan de cada día a Jesús en Nazaret, ¡que la tenga yo de ganar y dar la compañía de cada hora a Jesús Sacramentado!

V. Ruega por nosotros, san José.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración (Papa Francisco)

Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal.

Amén

Publicado en 7 Domingos de San José, El Granito de Arena.

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