Semana de oración por la unidad de los cristianos (día 4: jueves 21)

Día 4: Orar unidos
«Ya no os llamaré siervos… A vosotros os llamo amigos» (Juan 15, 15)

Romanos 8, 26-27. El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad
Lucas 11, 1-4. Señor, enséñanos a orar


Meditación

Dios ansía relacionarse con nosotros. Nos busca como buscaba a Adán, llamándolo en el jardín: «¿Dónde estás?» (Gén 3, 9)

En Cristo, Dios vino a nuestro encuentro. Jesús vivió en oración, íntima- mente unido a su Padre, mientras establecía relaciones de amistad con sus discípulos y con todos lo que encontraba. Les dio a conocer lo que era más preciado para él: la relación de amor con su Padre, que es también nuestro

Padre. Jesús y los discípulos, arraigados en la riqueza de su tradición judía, cantaron salmos juntos. En otras ocasiones, Jesús se retiraba para orar en soledad.

La oración puede ser individual o compartida con otros. Puede expresar asombro, queja, intercesión, acción de gracias o simple silencio. A veces el deseo de rezar está ahí, pero se tiene la sensación de no poder hacerlo. Dirigirse a Jesús y decirle «enséñame» puede allanar el camino. Nuestro mismo deseo, es ya oración.

Reunirse en un grupo nos ofrece apoyo. A través de himnos, palabras y silencio, se crea comunión. Si rezamos con cristianos de otras tradiciones, nos sor- prenderá sentirnos unidos por un vínculo de amistad que proviene de aquel que está más allá de toda división. Las formas pueden variar, pero es el mismo Espíritu quien nos une.

En lo cotidiano de nuestra oración común, el amor de Jesús brota dentro de nosotros, no sabemos cómo. La oración común no nos exime de la oración personal. La una sostiene a la otra. Dediquemos un tiempo cada día para renovar nuestra intimidad personal con Jesucristo.

La regla de Taizé en francés e inglés
(Sociedad para la Promoción del Conocimiento Cristiano, Gran Bretaña), pp. 19 y 21

Oración
Señor Jesús,
toda tu vida fue oración, perfecta armonía con el Padre. A través de tu Espíritu,
enséñanos a orar según tu voluntad de amor. Que los fieles del mundo entero
se unan en intercesión y alabanza. y que venga tu reino de amor.

Publicado en El Granito de Arena y etiquetado .

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