Editorial (enero 2021)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de enero de 2021.

De bruces con la misericordia de Dios

Cuando aún no terminamos de creernos, emocionados, la gran alegría que ha significado la concesión de un Jubileo con motivo del centenario de fundación de la congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, Dios vuelve a salir a nuestro encuentro con numerosas celebraciones para la Iglesia universal. Nos referimos, en primer lugar, al Año de san José, que ha comenzado el pasado 8 de diciembre y se extenderá hasta la solemnidad de la Inmaculada de 2021. La Penitenciaría Apostólica ha concedido la indulgencia plenaria por diversos métodos: meditar con el Padrenuestro al menos 30 minutos, realizar una obra de misericordia corporal o espiritual, rezar el Rosario en familia o encomendarse a san José para hallar un trabajo digno, entre otras.

Además, el 19 de marzo de 2020, quinto aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica «Amoris Laetitia» sobre la belleza y la alegría del amor familiar, comenzará el Año «Familia Amoris Laetitia» que concluirá el 26 de junio de 2022 en el 10º Encuentro mundial de las familias. Será este tiempo una ocasión preciosa para, como lo desea el papa Francisco, ser testigos del amor familiar.

En España, además, el 2021 es Año Jacobeo, ya que el 25 de julio cae en domingo y la Catedral de Santiago de Compostela es, una vez más, templo jubilar donde se puede lucrar la indulgencia plenaria. Debido a la pandemia, posiblemente se alargue este tiempo hasta 2022.

Podríamos seguir enumerando celebraciones que nos remiten, una y otra vez, a la misericordia de Dios que se derrama, se regala y nos inunda. A cada paso, podemos, si así lo deseamos, darnos de bruces con la misericordia de Dios, tal es su empeño por demostrar su amor infinito y perdonador a todos y cada uno de nosotros, sus hijos.

La confluencia de tantas celebraciones es, sin lugar a dudas y en primer lugar, un motivo de gozo y gratitud. ¡Dios quiere demostrarnos, una vez más, que su misericordia no conoce límites! Dios todopoderoso es, también, Dios todo–amor, siempre–amor y solo–amor.

Vivir en la gratitud es vivir en la verdad. Ante Dios solo cabe esta actitud: el asombro ante lo desmedido de su entrega, de su amor, de su misericordia. Un asombro que podría denominarse eucarístico, porque implica la mayor acción de gracias (que es el significado griego de εὐχαριστία: eucaristía).

Más aún, no es casual que, en medio de una crisis sanitaria, económica y social, causada por la pandemia de covid-19 en todo el mundo, Dios quiera mostrar, con mayor empeño si cabe, su misericordia.

Ante tantos regalos, la actitud más cristiana es, como comentábamos anteriormente, la actitud eucarística: aquella que, con los ojos bien abiertos, sabe reconocer la acción de Dios en la vida de cada persona y también en el ámbito social. Curiosamente, no son más cristianos quienes más se quejan de lo oscuro de la noche sino quienes con más ahínco son capaces de vislumbrar y anunciar con su vida «el Sol que nace de lo alto» (Lc 1,78).

¡Qué maravillosa es nuestra fe que nos permite sabernos siempre acompañados! ¡Más aún! ¡Qué grande es nuestra fe que, como regalo de Dios, nos hace sabernos menos solos cuanto mayor es la oscuridad, porque Dios ha querido hacerse niño, hacerse hombre, hacerse crucificado, mostrarse resucitado! Dios escogió cargar su cruz para hacerse verdaderamente cercano a quienes la cargamos día y noche.

Desde El Granito de Arena, revista de acción eucarística, un año más seguiremos empeñados en mostrar, cada mes, cuán grande es el amor y la misericordia de Dios para que así, nuestras vidas sean cada días más eucarísticas y eucaristizadoras, tal como lo soñó y vivió nuestro fundador, san Manuel González.

Publicado en Editorial, El Granito de Arena.

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