Nuevo Directorio para la catequesis (diciembre 2020)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de diciembre de 2020.

Madre que engendra: Naturaleza de la catequesis

En este tiempo de Adviento–Navidad en el que nos preparamos y celebramos la venida del Mesías, nos acercamos de nuevo al Directorio, con la mirada de María. La evangelización y la catequesis están llamadas a reproducir la vida de la Virgen que en su seno engendra a Cristo, camino, verdad y vida. En sí misma, la iniciación cristiana es un nuevo parto por el cual, la Iglesia, como madre, engendra y educa a sus hijos en la fe. La catequesis forma parte del ser maternal de la Iglesia que se preocupa por sus hijos.
Afirma el Directorio que «asegurando un ambiente doméstico de humildad, ternura, contemplación y preocupación por los demás, María educó a Jesús, la Palabra hecha carne, en el camino de la justicia y la obediencia a la voluntad del Padre… María Santísima brilla como una catequesis ejemplar, pedagoga de la evangelización y modelo eclesial para la transmisión de la fe» (n. 428).

Hacer resonar el anuncio
Como su propio nombre indica, la catequesis (katechein=resonar, hacer resonar) tiene su fuente en la Palabra de Dios y desde ella acompaña, educa y forma el ser en la fe y para la fe, introduce en el Misterio e ilumina la vida de los hombres. Es por tanto la catequesis un servicio maternal que la Iglesia ejerce como madre que hace resonar en sus hijos la Palabra Viva que es Cristo.

En este sentido, en un contexto secularizado como el nuestro, la naturaleza de la catequesis adquiere un acento kerigmático sin precedentes en la historia de la evangelización ya que la propia realidad nos hace anunciar lo esencial de la fe. Por así decirlo, en muchos destinatarios de nuestras catequesis no hay nada que «resuene» porque nada ha «entrado» o «sonado» anteriormente. El kerigma, «fuego del Espíritu que se dona en forma de lenguas y nos hace creer en Jesucristo, que con su muerte y resurrección nos revela y nos comunica la misericordia infinita del Padre» (EG 164) es a la vez acto de anuncio y contenido mismo del mismo anuncio.

La catequesis, como eco del kerigma, está invitada a realzar algunos elementos señalados por el papa Francisco: «que exprese el amor salvífico de Dios previo a la obligación moral y religiosa, que no imponga la verdad y que apele a la libertad, que posea unas notas de alegría, estimulo, vitalidad, y una integralidad armoniosa que no reduzca la predicación a unas pocas doctrinas a veces más filosóficas que evangélicas» (EG 165); o por el propio Directorio: «el carácter de propuesta; la cualidad narrativa, afectiva y existencial; la dimensión de testimonio de la fe; la actitud relacional; el tono salvífico, de esta manera la catequesis» (n. 59).

Reconocer que los destinatarios del anuncio adolecen de un entramado mínimo que favorezca el crecimiento en la fe no solo es la razón por la que apostamos por una catequesis kerigmática o de primer anuncio sino también por la cual tomamos conciencia, cada vez más plena, de la inspiración catecumenal de toda catequesis.

Lugar típico
El catecumenado, en sentido estricto, es el lugar típico de la iniciación cristiana (cf. DC 63) y es la institución eclesial por la cual la Iglesia acoge en su seno a los nuevos bautizados. Pero, inspirados en el catecumenado, tal como lo restauró la Iglesia tras el Concilio Vaticano II con la publicación del Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos (RICA), es también referencia para toda catequesis. Las etapas propias del catecumenado, precatecumenado o primer anuncio, catecumenado, tiempo de purificación y mistagogía, nos señalan el carácter gradual, comunitario, progresivo, litúrgico y espiritual de toda la catequesis.

Afirmar que la catequesis adquiere del catecumenado su inspiración no implica decir que tenga que reproducir todos sus pasos o etapas sino que en la propuesta de iniciación cristiana algunos contenidos o acentos son insustituibles. El Directorio señala como elementos referenciales los siguientes: carácter pascual e iniciático, carácter litúrgico, ritual y simbólico, aspecto comunitario y de conversión permanente y de testimonio de fe y, por último, el carácter progresivo de la experiencia formativa (cf. DC 64).

Cuidando estos aspectos la catequesis adquiere una naturaleza kerigmática y mistagógica en la que el contenido de la fe se presenta de manera gradual y es la comunidad la que acoge, acompaña y educa.

Hagamos resonar este Adviento–Navidad ante el pesebre y ante el Sagrario el kerigma que nos convoca: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte» (EG 164).

Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en El Granito de Arena, Nuevo Directorio para la catequesis.

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