Nacidas para eucaristizar (noviembre 2020)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de noviembre de 2020.

En comunión con la Iglesia

Nuestro carisma eucarístico-reparador nos impulsa de manera especial a construir y vivir la comunión en la Iglesia. Un modo concreto de expresarlo es a través de las actividades pastorales que realizamos en las diócesis y parroquias donde estamos presentes.

Esto se traduce en un amplio abanico de tareas, ya que en cada lugar se intenta responder según las necesidades, iniciativas y proyectos de las Iglesias locales. Y así, nuestra vocación también se va entretejiendo con la vida de las comunidades eclesiales. Compartimos con todos vosotros algunas de estas vivencias, que tanto nos enriquecen, y son otro motivo de alegría y gratitud.

Eucaristizar en las periferias
«Soy parte de la comunidad de Soria. Tenemos una residencia universitaria, y la casa también se ofrece como alojamiento de personas que quieren hacer unos días de retiro u otras actividades. Otros apostolados: catequesis de primera comunión, ropero eucarístico, grupos de la UNER y celebraciones en espera de presbítero en los pueblos de la diócesis. También colaboramos a nivel diocesano en las delegaciones de Misiones, Ecumenismo y Migración. De una manera especial, quisiera destacar el apostolado con las personas de la UNER y las visitas a los pueblos, que yo considero las periferias de nuestra misión eucaristizadora, porque generalmente es la única formación que tienen y son personas muy agradecidas por el esfuerzo que hacemos para ir, aunque sean pocos» (Mª Lourdes del Pozo, m.e.n. Nazaret de Soria, España).

«En Nazaret, me identifico con la pastoral, el descubrir juntos al Dios vivo de la Eucaristía con los procesos de fe que se realizan en los grupos, el compartir la vida, su vida, reconocer los milagros que Dios sigue realizando con pequeñas cosas en la vida cotidiana, el trato con la gente desde casa, las misiones vivas, y particularmente la catequesis. A través de la congregación, Dios me ha permitido apoyar en catequesis de distintas maneras. Un sueño en este Año jubilar: que el Espíritu Santo nos encuentre dóciles y disponibles para que en unidad de criterios carismáticos demos respuesta creativa a este nuevo estilo de vivir y creer» (Mª Yvonne Bolagay Sosa, m.e.n. Nazaret de Zaragoza, España).

Fútbol y sonrisas
«El Señor es para mí Amigo fiel y compañero de camino, en quien tengo puesta mi esperanza y a quien recurro con asiduidad para compartir mi día a día, mi vida. Soy venezolana, de la parte norte del país, mis padres son de ascendencia margariteña (Isla de Margarita, la Perla del Caribe), donde se asentaron una gran parte de andaluces. Cuando leí el libro de san Manuel Partiendo el pan a los pequeñuelos, a medida que me adentraba en su lectura me iba quedando con “la boca abierta” porque muchas de las expresiones que él utiliza son comunes en la gente de algunos pueblos de la isla. Y cuando llegué trasladada a Huelva, al escuchar a la gente hablar me dije: “de aquí salieron mis antepasados, o por lo menos una parte”. Recuerdo un grupo de catequesis de primera Comunión. Cada encuentro lo iniciábamos ante el Sagrario. Un día les dije: “Vamos a saludar al Señor y a darle gracias por todas las experiencias que hemos vivido esta semana y, también vamos a pedirle por algo en lo que creamos que necesitamos su ayuda”. Uno pidió para que ganara el Barça y otro el Real Madrid, difícil la situación porque se disputaban un partido ese día. Ante esta situación les dije: “No, no, al Señor no lo metemos en problemas con los partidos de fútbol para que beneficie a unos y a otros no, Él no sabe de partidos de fútbol”, y seguimos con nuestra oración. Otro día, uno de ellos me dice: “Hermana, ¿puedo pedirle argo ar Señó?” y le digo que sí, y ahí va la petición: “Señor, que gane el Madrid”, y le responde otro, fanático del Barça: “Es que tú no te has enterao, Dios no se mete en el ‘fúrbol’, aunque debe gustarle, porque mira, al Papa Francisco le gusta el ‘fúrbol’, es de un equipo que se llama San Lorenzo, de Argentina, y hasta tiene en su habitación una camiseta de su equipo” (risas y vuelta a la catequesis)» (Teodosa Mª Vásquez López, m.e.n. Nazaret de Oviedo, España).

El centro: Jesús Eucaristía
«Resido en Tenerife, una hermosa isla, con una gente fabulosa y un apostolado muy interesante: catequesis de primera Comunión y Confirmación en diferentes parroquias, atendiendo una capilla de adoración: San Jorge, que está a cargo de la comunidad desde su inicio, apoyo pastoral en el Colegio Hispano Inglés y visitando algunos de los centros de la UNER de la isla. En todos ellos el centro es Jesús Eucaristía; la misión no es otra que propiciar el encuentro con Él, acompañando a quienes coloca a nuestro lado para que lo conozcan, lo amen y lo sigan; descubriendo juntos horizontes nuevos para vivir unidos a Él, entre nosotros y con el mundo que necesita que le den razones de esperanza. En esta preparación para el centenario, hay mucho que agradecer, desde el carisma, Padres Fundadores, hermanas, etc., pero también mucho para seguir caminando, visualizando modos y maneras de seguir trasmitiendo el carisma que se nos ha dado como don y tarea, y ofrecerlo allí donde estemos» (Mª Isabel Aguilar Marmolejo, m.e.n. Nazaret de Santa Cruz de Tenerife, España).

Parroquias en salida
Un documento reciente de la Congregación para el Clero nos dice que, dentro de la comunidad parroquial, en numerosos casos, hay personas que pertenecen a la vida consagrada. La espiritualidad de los consagrados que trabajan en las parroquias puede llegar a ser, tanto para los fieles laicos como para los sacerdotes, un recurso importante para vivir su vocación. La contribución que las personas consagradas pueden hacer a la misión evangelizadora de la comunidad parroquial deriva en primer lugar de su “ser”, es decir, del testimonio de un seguimiento radical de Cristo, mediante la profesión de los consejos evangélicos, y solo secundariamente también de su “hacer”, es decir, de las acciones realizadas conforme al carisma de cada instituto, por ejemplo, catequesis, caridad, formación, pastoral juvenil, cuidado de los enfermos (cf. Instrucción “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”, Congregación para el Clero, 20/7/2020).

Para poder dar esta respuesta generosa en las parroquias y en otros ámbitos eclesiales donde estamos presentes, le pedimos a María, Estrella de la nueva evangelización: «Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro “sí” ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús. Ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz. Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. Amén. Aleluya» (EG 288).

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, Nacidas para eucaristizar, San Manuel González, San Manuel González García.

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