Palabras de santo (febrero 2018). Apostolados menudos

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero de 2018.

La imparable fuerza evangélica de lo pequeño

Narrando su testimonio vocacional una Misionera Eucarística expresaba que lo que le resonó con mayor fuerza en el corazón y fue decisivo en su seguimiento del Señor fueron las palabras del Evangelio «los llamó para estar con Él y para enviarlos a predicar» (cf. Mc 3,13-15). Esta doble dimensión de una misma llamada –contemplación y acción; estar con Jesús y anunciarlo–, están también intrínsecamente unidas en la pluma de san Manuel, y en el carisma que nos ha legado. Ver en Google Books, Apostolados menudos – 1ª y 2ª serie (3ª edición, 1938).


Todo forma parte del mismo camino, un camino «de ida y vuelta», que tiene como punto de partida y de retorno, como centro y eje de la existencia, a Jesús Eucaristía. En su libro Apostolados menudos (1ª serie), publicado en 1927, don Manuel nos habla con detalle y propone ejemplos concretos para que todo bautizado viva esa dimensión apostólica, volviendo siempre a la fuente de la que nace y toma su fuerza: el encuentro con el Señor.

Una biblioteca que crece
Van pasando los años, y la lista de libros publicados por don Manuel aumenta. Todos forman parte de una misma familia, tienen el mismo sello y carisma de su autor. Muchos surgen como fruto de los artículos que prepara para la revista El Granito de Arena. Apostolados menudos es uno de estos casos, ya que comienzan a publicarse artículos con este tema desde 1911, y se reúnen y publican en un libro en 1927. Es decir que los escritos abarcan más de quince años de ricas experiencias apostólicas de don Manuel. Aquellos artículos que comenzó a escribir el arcipreste de Huelva en la sección «A los hombres de acción», años más tarde los prologará, en la significativa fecha del 4 de marzo, el obispo de Málaga.

La publicación del libro se anuncia en las páginas de El Granito de Arena con estas palabras: «Un nuevo librillo: Apostolados menudos. Con este título acabo de dar a la luz pública un librito que lleva intenciones muy parecidas a sus tan conocidos hermanos Lo que puede un cura hoy y Partiendo el pan a los pequeñuelos. Para que se conozcan mejor estas intenciones, creo no disgustará a los amigos conocer el lema que contiene toda su substancia: Comulgantes de Jesús de cada mañana, ¡sed los apóstoles de Jesús de cada hora! Postdata para las Marías y Discípulos de San Juan: Para facilitar vuestro primer oficio de “dar” a Jesús abandonado compañía reparadora con vuestras Comuniones y Visitas diarias escribí Mi Comunión de María y Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario; para facilitaros vuestro segundo oficio de buscarle compañía va este librillo de Apostolados menudos. Acogedlo con cariño de familia» (El Granito de Arena, 20/4/1927, n. 470, pp. 226. 229; Presentación de la 1ª edición).

La indicación de «1ª serie» expresa (como vimos en los libros Granitos de sal y Florecillas de Sagrario) que las ideas no se agotan allí, y que habrá una continuación. Efectivamente, vemos que un año después, en 1928, sale a la luz la «2ª serie», con el título Artes para ser apóstol como Dios manda.

En el año 1932 se realiza la segunda edición de ambos libros, y se anuncia en las páginas de El Granito con estas palabras: «Sellos eucarísticos o apostolados menudos. Primera y Segunda serie. Sirven para ayudar a la digestión y asimilación de la Comunión diaria en el alma y curarla del grave mal de la egoismitis aguda. Excita en ella un vivo deseo de ser Apóstol de Jesús en cada hora por el fiel cumplimiento de su deber y de hacerse toda para todos, para acercarlos a todos al Amor abandonado por medio de su Madre Inmaculada. Además, tienen estos sellos un ingrediente muy eficaz para preservarla del peligro tan temido de quedarse cesante en el Apostolado. La receta hay que presentarla en la Farmacia (Biblioteca) de El Granito de Arena, la que despacharán al precio de 3 pesetas; una cincuenta por cada caja (libro), más 30 céntimos del certificado, si hay que enviar el paquete por Correo» (El Granito de Arena, 5/11/ 1932, n. 600, p. 721).

Qué tendrá lo pequeño
En meses anteriores comentábamos que don Manuel destaca en varios de sus libros la importancia de lo pequeño en la vida cristiana. Partículas, granitos, florecillas, palabras y gestos diminutos, que para muchos pueden pasar desapercibidos, son valiosos e importantes a los ojos del Señor. En esta línea, su libro Apostolados menudos nos propone también apostolados pequeños, sencillos y concretos, pero con mucha fuerza evangélica. Lo deja claro ya en las primeras palabras de la presentación: es una misión que todos pueden realizar, en todo tiempo y lugar, porque no se trata de nada imposible o inalcanzable, sino de irradiar la luz de Jesús en conversaciones cotidianas, cartas y mensajes (¡y cuántos enviamos cada día!), saludos y sonrisas, etc. En fin, todo esto implica también estar atentos a lo cotidiano, aunque esto no es fácil con tantas cosas que nos llevan a distraernos y despistarnos de lo realmente importante.

Por eso, don Manuel nos invita a reflexionar sobre estos aspectos que caracterizan a los discípulos-misioneros de una Iglesia en salida, porque nadie puede quedarse de brazos cruzados, cómodamente sentado en el sofá, como nos dice el papa Francisco, mientras tantos necesitan a Dios. Es verdad que en el camino del apóstol se presentan dificultades, e incluso se ven en la historia de este librito, quemado en sus primeras ediciones por la persecución religiosa, según nos cuenta san Manuel en las palabras preliminares de la segunda y tercera edición. Pero también nos anima nuestro santo obispo a seguir adelante, sin cansarnos, con renovado entusiasmo, confiando siempre y sobre todo en la Providencia amorosa del Señor.

Se trata de sembrar a diario el don de la fe. Las semillas son diminutas, es verdad. Pero se convertirán en un gran árbol. También este librito es testigo de esa fuerza de la vida que crece, se comunica y contagia. En este caso se ha extendido por varias generaciones hasta alcanzar las siete ediciones (1927, 1932, 1938, 1948, 1964, 1984, 1999), y su sencillo y original mensaje sigue siendo actual, como vemos, a la luz de las enseñanzas y los desafíos de la Iglesia hoy.

Ven+Id y MiniAPs
En el año 2013, la revista RIE fue publicando, dentro de la sección «Ven+Id», unos originales artículos, comentando algunos de los apostolados menudos sugeridos por don Manuel. En la propuesta de la RIE, actualizada para niños y jóvenes de hoy, se habla de «miniAPs», es decir, «mini-apostolados, consejos sencillos, de muy fácil aplicación, para ser cada día más parecidos a Jesús Eucaristía y construir un mundo más feliz» (RIE, enero de 2013, n. 1.045, p. 11).

Como si fueran aplicaciones para el móvil, cada apostolado tiene un icono y unas características determinadas. Algunos son más costosos, otros son «buenos, bonitos y baratos». El título de la sección, «Ven+Id», es también un buen resumen del libro de don Manuel, y de la vida de todo apóstol, y significa: «VEN, quédate conmigo, conóceme, háblame, escúchame, quiéreme, déjate querer; + ID, es decir, vete, marcha, sal y cuenta a todos quién soy y para qué he venido y me he quedado contigo». Los pequeños apostolados actualizados cada mes son: MiniAP del número 1, del saludo, de los ángeles de la calle, de la sana curiosidad, para dorar espaldas, del escondite, de las 3D (o entre los indeseables), de la sonrisa, de las enhorabuenas, del Amén…

Todos estos apostolados, y muchos más, están también listos para ser leídos, descargados, meditados y saboreados directamente en el libro de san Manuel que en esta ocasión hemos comentado. ¿Intentamos ahora nosotros pedir al Señor que actualice nuestra aplicación de apóstoles y nos envíe a navegar mar adentro, en red con otros hermanos, para que el Evangelio sintonice y se haga vida en nuestro corazón y en la vida de todos los hombres y mujeres de hoy, especialmente de los más abandonados? Ya sabemos dónde cargar la batería… ¡Allí nos encontramos! ¡Hasta la próxima!

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.

Así lo presentaba su autor en la 1ª edición
«¡Apóstol! Bella palabra, quizá la más bella con que se puede calificar a un hombre noble, a un cristiano bueno.¡Ser apóstol! Aspiración de almas grandes, generosas, heroicas. ¡Ser apóstol! Es llenarse hasta rebosar, de Jesucristo, de su doctrina, de su amor, de su virtud, de su vida y mojar hasta empapar a todo el que nos toque o se nos acerque del agua que nos rebosa. Es hartarse hasta embriagarse del vino del conocimiento y amor intensos de Jesucristo y salir por las calles y plazas ebrios… Es hacerse loco de un solo tema que sea: Jesús crucificado y sacramentado está y no debe estar abandonado… Abandonado, porque no se le conoce, no se le ama, no se le come, no se le imita…

¡Ser siempre apóstol! ¿Puede haber corazón sinceramente piadoso que no tenga por aspiración constante la realización de este deseo? Estar siempre haciendo algo con la palabra o la intención para que Jesús, el Jesús–Rey de nuestro corazón y centro de nuestra vida, sea un poquito más conocido, amado, servido, imitado y glorificado, ¿qué alma sinceramente cristiana no lo desea y procura?

Pero yo, pobre clérigo o seminarista, sin dinero, sin influencia, sin brillo social. Yo, pobre obrero, sirvienta, atareado hombre de negocios, juguetón niño, estudioso joven, débil jovencita, ocupada madre de familia, ¿puedo yo ejercer ese constante apostolado? ¿Cómo puedo yo ser siempre apóstol?

A contestar esas preguntas vienen estas paginillas enseñando modos de apostolados fáciles y compatibles con todas las clases de personas y situaciones. Apostolado menudo llamo a esos modos y plegue al Amo que la facilidad y suavidad de su ejecución multiplique los apóstoles y los apostolados y con unos y otros la vida del Sagrario en las almas y en los pueblos».

Portadas (y contraportadas) con historia
La primera edición de Apostolados menudos se realizó en 1927, con un formato de 112 x 162 mm (152 pp.) y con tapa blanda. La 2ª edición data de 1932 y, tal como lo aclara don Manuel, se debe a que «en la noche del 11 al 12 de mayo ardía mi Palacio de Málaga» (p. 152) y con él los ejemplares existentes.

Esta 2ª edición era un poco más pequeña que la anterior (110 x 155 mm, 160 pp.) contaba con una ilustración de portada realizada por Albéniz, en tricromía (azul, rojo y negro) y tapa dura. En ella se representaba a Jesús bendiciendo a un niño y rodeado de personas. Su calidad, sin embargo no fue obstáculo para que los ejemplares existentes en 1936 fueran nuevamente presa del fuego en Málaga aquel año de la Guerra Civil.

La 3ª edición, realizada ya en Palencia en 1938, sería nuevamente en tapa blanda (105 x 152 mm, 160 pp.) pero manteniendo la imagen de Jesús con los niños, obra de Albéniz, en tono azul. Como veremos en meses próximos, en esta ocasión se editó también la 2ª serie (hoy mas conocido por Artes para ser apóstol) utilizando los tonos verdes para la portada y repitiendo la imagen.

Es interesante notar, además, la imagen utilizada para ilustrar la contraportada. La 1ª edición no utilizaba ninguna. La 2ª, tal como puede verse a la izquierda de estas líneas, ofrecía el escudo episcopal del entonces obispo de Málaga, con la inscripción «D.D. Emmanuel González et García Dr i et A Sedis y Episcopos Malacitanus».

La 3ª edición (en 1938, ya en Palencia), en cambio, aún manteniendo la ilustración de portada, ya comenzaba a colocar el escudo de la «Obra de las Tres Marás y los Discípulos de San Juan – Sagrarios Calvarios», un escudo que recurrentemente se colocará en las últimas páginas de los libros de san Manuel en su época palentina.

Publicado en El Granito de Arena, Palabras de santo.

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