Orar con el obispo del Sagrario abandonado (abril 2017)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2017.

Para que muertos al pecado,
vivamos para la justicia

«Si con las solemnidades litúrgicas no pretende la Iglesia establecer simples aniversarios de personas o acontecimientos pasados, sino además repeticiones o reproducciones vivas, las fiestas litúrgicas de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, no nos piden sólo un recuerdo envuelto en una admiración agradecida sino la reproducción en nosotros de aquel padecer con generosidad en expiación de los pecados, aquel morir a nuestros vicios y egoísmos y aquel resucitar a la vida nueva de transformados en otros cristos» (OO.CC. II, n. 2876).

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Orar con el obispo del Sagrario abandonado (marzo 2017)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de marzo de 2017.

Damos gracias a Dios porque la Palabra de Dios permanece operante en vosotros

«Damos gracias a Dios sin cesar porque al recibir la palabra de Dios que os predicamos la acogisteis no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios que permanece operante en vosotros los creyentes» (1Tes 2,13).

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Orar con el obispo del Sagrario abandonado (febrero 2017)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero de 2017.

«Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» Jn 1,29

«En nuestra bendita religión el tipo del cristiano perfecto es el cristiano-cordero. El tipo bajo el que nuestro señor Jesucristo ha querido quedarse y presentarse en su vida eucarística como Maestro y ejemplar de toda perfección, es el Cordero de Dios» (OO.CC. III, n. 4042).

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Orar con el obispo del Sagrario abandonado (enero 2017)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de enero de 2017.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro (Sal 51,12)

«Ha dicho un autor que los santos no son los que nunca cayeron, sino los que siempre se levantaron. Almas, teniendo a vuestro alcance a un Jesús tan manirroto y de Corazón tan de par en par a fuerza de dar misericordia, ¿tendréis miedo de ejercitar la fidelidad de levantaros siempre? ¡Siempre! es decir, muchas, muchas, muchas veces» (OO.CC. NN, n. 3095).

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