El Evangelio a la lámpara del Sagrario (8/3/20, Domingo II de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Mt 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo

«El mismo Sacrificio en el Calvario y en el Altar, el mismo sacerdote, Jesús, la misma Víctima, Jesús, (el sacerdote no es un sucesor de Jesús, es su ministro; con Él y por Él, ofrece y se ofrece). Y veo, por último, en torno de esas Misas, el cielo, la tierra y los abismos esperando, recibiendo, agradeciendo… El cielo, cerrado desde el primer pecado de Adán hasta el momento de morir Jesús, abierto de par en par y por sus puertas entrando riadas de almas selladas con gotas de Sangre del Sacrificio, y ocupando las sillas vacantes que dejaron los ángeles rebeldes, y en el fondo y a derecha del Padre, Jesús, el Hijo de todas sus complacencias, con su humanidad sacrificada, con sus cicatrices resplandecientes…

La tierra, antes del Calvario, erial de piedras y espinas, cloaca de podredumbres, gusanera inmunda, trocándose en jardines preciosos con toda clase de flores de virtudes y de frutos de buenas obras, en hogares de refugio para todos los afligidos y perseguidos, en viveros de hombres nuevos, recios, aspirantes a la perfección más alta.

Los infiernos, el Seno de Abraham, en el que generaciones de justos esperaban ansiosos la hora nona del Calvario de Jesús, vacío; el purgatorio, abriendo anchas escalas para dar salida en dirección del cielo a innumerables almas teñidas con gotas de Sangre del cáliz consagrado. Y por encima de cielos, tierras y abismos, veo al Padre celestial tantos siglos airado con los hombres pecadores y ahora rebosante de gozo, mirando a su Hijo ofrecido en cada Misa de la tierra, multiplicando indefinidamente sobre ella el eco de la voz que se oyó en el Tabor: “He aquí a mi Hijo muy amado en el que tengo mis complacencias”» (OO.CC. III, n. 5289).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (1/3/20, Domingo I de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Mt 4,1-11: Jesús ayuna cuarenta días y es tentado

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«La más peligrosa de todas las tentaciones es, sin duda, la de dejar cualquiera de los dos grandes remedios que contra ella enseñó Jesús: la vigilancia especialísima sobre si mismo y la oración constante. Comprobaciones horribles de esa afirmación las da el mismo Evangelio con la traición y miedos de Judas y la huida de los apóstoles y la negación de san Pedro. Si Judas, desde los primeros momentos de estar con Jesús, hubiese velado sobre su afición a lo ajeno, prohibiéndose a sí mismo murmuraciones sobre el uso de las limosnas y ofrendas que hacían a su Maestro, ¿habría llegado a venderlo por un puñado de monedas?
Si los amigos de Jesús, y singularmente san Pedro, en lugar de entregarse descuidadamente al sueño, hubiesen obedecido la consigna de «Velad y orad», ¿hubiesen dado el bochornoso y triste espectáculo de huir y dejar solo a su Maestro en manos de sus enemigos y negarlo por tres veces hasta con juramento?
En verdad, es peligrosísima la tentación de aflojar en la vigilancia sobre sí mismo, so pretexto de la pequeñez aparente del peligro o de lo ligeramente inofensivo de la afición o hábito, así como la tentación de dejar la oración so pretexto de sueño fácilmente vencible, de distracciones, sequedades, ineptitudes o excesivas ocupaciones» (OO.CC. I, n. 1064).
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Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (23/2/20, Domingo VII del Tiempo Ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Mt 5,38-48: Amad a vuestros enemigos

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«“Sed perfectos, dijo el Maestro, como vuestro Padre celestial lo es”. Ése es el tipo ideal: ahí es a donde quiere elevar Jesús Redentor a sus redimidos. Para conseguir esa perfección compendió todas las reglas y leyes de moral en un solo precepto. “Hoc est praeceptum meum; este es el precepto mío, que os améis los unos a los otros como Yo os he amado”. El nos ha amado hasta el sacrificio: es decir, hasta hacerse Hostia. Su precepto es, pues, que nos amemos hasta hacernos hostias de amor por nuestros prójimos. ¡Jesús mío! ¡Hacerse hostia el egoísta, y duro, y ruin, y avaro, y sensual corazón humano! Aun poniendo tu ejemplo por delante, ¿te atreves a pedir, a esperar, qué digo, a mandar que haya hombres-hostias? Sí, sí, el que dijo: Éste es mi precepto, acababa de decir en esa misma noche: Este es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros; tomad y comed… ¡Precepto y Sacramento del mayor amor! El precepto de la ley se ha hecho posible por el milagro del Sacramento… Dios tendrá imitadores de su perfección porque la Iglesia tendrá Hostias» (OO.CC. I, n. 1164).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (16/2/20, Domingo VI del Tiempo Ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Mt 5,17-37: Así se dijo a los antiguos; pero yo os digo

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«¡Nada de catequesis rutinarias y por cuentagotas, que sólo dan un color de cristiano! ¡Catequesis completa y de todos los modos, que se pueda dar y recibir! ¡Catequesis con su credo bien sabido y creído con fe viva; con sus mandamientos entendidos y practicados; con su oración aprendida, saboreada y hecha aliento de la vida; y con sus sacramentos conocidos, bien y a sus tiempos recibidos!… ¡Doctrina cristiana, no sólo sabida y entendida, sino practicada y comida desde el primer destello de luz de razón, hasta el último soplo de la vida! Con esto, todo se puede y se debe esperar. Sin esto, ni acción eucarística, ni acción católica, ¡nada!» (OO.CC. II, n. 2243).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (9/2/20, Domingo V del Tiempo Ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«Su destino [el del ministerio de los sacerdotes] no es ser luz de lámpara solitaria, sino luz colocada en lo alto del monte para iluminar a todo hombre que viene a este mundo. Y sal que condimente a las almas y las preserve de la corrupción. Llorará, es cierto, pero su llanto se convertirá en gozo suyo y de muchas gentes. Hablará, y al parecer no será oído. Y trabajará sin fruto visible, pero su palabra y su trabajo siempre, ¡oídlo bien!, siempre producirán su fruto» (OO.CC. I, n. 1619).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (2/2/20, Presentación del Señor)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Lc 2,22-40: Mis ojos han visto a tu Salvador

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«Allí, Simeón, el vidente de Dios, llama al Niño presentado, luz de las gentes y gloria del pueblo de Israel, puesto para la ruina y resurrección de muchos y blanco de la contradicción de los hombres. Aquí, ¡qué bien se traducen en hermosas realidades las bellas profecías del vidente del templo!: Hostia inmaculada, oblación para la Santísima Trinidad, honor de los santos, redención y perdón de los innumerables pecados, ofensas y negligencias nuestras, alabanza y gloria de Dios y utilidad de toda la Iglesia». Allí y aquí, en la presentación del templo de Jerusalén y en el ofertorio de las Misas cristianas, no hay más camino abierto ni más orientación recibida que los expresados por estas dos palabras de la liturgia católica: Ofertorio, oblata… Esto es, por aquí se va al Calvario» (OO.CC. II, n. 2458).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (26/1/20, III del Tiempo ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2020

Mt 4,12-23: Se estableció en Cafarnaún, para que se cumpliera lo dicho por Isaías

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«Jesús realiza sus más grandes milagros en un instante. En la formación de sus apóstoles emplea los tres años largos de su vida pública, los cuarenta días de su vida de resucitado en la tierra y la consuma con la venida y la acción del Espíritu Santo. Para curar enfermedades inveteradas, incurables, para resucitar muertos, para alimentar muchedumbres de miles, para atraer y convertir pecadores endurecidos, tiene ordinariamente bastante con una palabra, una imposición de mano, una mirada, un gesto, el paso de su sombra, ¡un instante de presencia suya! Para hacer de un pescador de peces un pescador de hombres, ¡cuántos pasos, cuántas instrucciones, cuántos ejemplos, cuánta paciencia, cuánto tiempo! ¡Lo que cuesta un apóstol al Corazón de Jesús! ¡Lo que más le cuesta! ¡Qué estudio tan interesante seguir a Jesús en esa elaboración lenta, gradual, dura a veces, frustrada otras, difícil siempre! Para proceder con claridad, distingo dos aspectos en la elaboración del apóstol: primero, la selección; y segundo, la formación propiamente dicha» (OO.CC. I, n. 262).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (19/1/20, II del Tiempo ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2020

Mt 1,29-34: Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«¡He aquí el Cordero de Dios!… Con ese nombre lo presenta y lo da a comer el sacerdote a los fieles. ¡La Hostia! ¡Glorificadora y aplacadora de Dios y divinizadora de los hombres! Alma, he ahí el principio y el camino y el término de tu Comunión. El principio, porque eso es lo que comes, a Jesús glorioso en estado de Hostia… El camino, porque como se te ha dado esa Hostia como alimento, y como alimento que debe tomarse muchas veces, mientras no cortes la digestión por el pecado mortal, en tu pensamiento, en tu voluntad, en tus facultades y sentidos y fuerzas todas se está elaborando día por día de modo misterioso, pero constante y cierto, la asimilación a Jesús-Hostia. Es decir, que cada día de tu vida de la tierra que comulgas pueden decir tu entendimiento y tu voluntad y todo tu ser: hoy nos parecemos a Jesús-Hostia gloriosa más que ayer, o esto otro: hoy estamos más redimidos, más llenos de redención que ayer» (OO.CC. I, n. 1160).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (12/1/20, Bautismo del Señor)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2020

Mt 3,13-17: Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«Jesucristo es la cabeza de su cuerpo místico y todos nosotros somos los miembros. A cada uno le toca su oficio. Los doctores, por ejemplo, son lengua de ese cuerpo, porque son los que enseñan; las almas de gran caridad son el corazón. Dice san Pablo que por el Bautismo nos incorporamos al cuerpo místico de Cristo; empezamos a ser miembros de ese Cuerpo. Por nuestras venas espirituales corre la misma Sangre de Cristo, la misma vida; corremos su misma suerte. Los méritos de Cristo son nuestros; los dolores de Cristo son nuestros; las elevaciones de Cristo, son elevaciones nuestras. En el Bautismo morimos al hombre viejo y se adquiere capacidad para la nueva vida de la gracia. En él nos conmorimos, nos consepultamos con Cristo que muriendo nos ganó la vida. La piedra de la pila bautismal, es como la de un sepulcro donde por la muerte de Cristo, queda el hombre muerto al pecado y donde resucita el hombre nuevo» (OO.CC. III, n. 5296).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (6/1/20, Epifanía)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2020

Mt2,1-12: Venimos a adorar al rey

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de esta solemindad.
«¿Por qué comulgando todos los días adelantamos tan poco y a veces tan nada? No creo que a nadie se le ocurra echar la culpa a la Comunión sino a los comulgantes. En lo que hicieron los Magos ante el Niño Jesús veo el secreto. Según el Evangelio hicieron estas cuatro cosas con Jesús: 1.º Encontrarlo con su Madre. 2.º Adorarlo postrados en tierra. 3.º Abrirle sus tesoros, y 4.º Volverse por más seguro camino. Comulgantes: ¿buscáis siempre a Jesús con su Madre, postrados (es decir humildes), con el corazón abierto (esto es generosos) y procurando cambiar de camino?» (OO.CC. II, n. 2858).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.