El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 9/9/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de septiembre de 2018

Domingo 9 de Septiembre: XXIII Tiempo Ordinario

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Mc 7, 31-37: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

«El Evangelio también me ha hecho la merced de explicarme la naturaleza de esa virtud. ¡Cuánto debemos al Evangelio! ¡Sanaba! Jesucristo, como Dios que es, tiene poder para dejar salir de Él muchas clases de virtud. Virtud de creador, de dominador, de aniquilador, de juez, no eres tú la virtud que salía de mi Señor Jesucristo. ¡Virtud de sanar! Ésa es la virtud que, como aroma exquisito, esparcía en torno suyo el fruto bendito de la Madre Inmaculada. ¡Sanar! ¡Cuadra eso tan bien al que se hizo médico para buscar, no sanos, sino enfermos, pecadores y no justos! ¡Necesitaba tanto de esa virtud nuestra pobre naturaleza! ¡Sabía Él tan bien que venía a tierra de enfermos del cuerpo muchos, del alma todos! Virtud de sanar: ¡cuánta falta hacías a tanto paralítico, ciego, sordo, mudo, herido, muerto, no sólo del cuerpo, sino del alma!» (OO.CC. I, n. 407).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 2/9/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de septiembre

Domingo 2 de septiembre: XXII Tiempo Ordinario

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Mc 7,1-8.14-15.21-23: Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres

«Esa elaboración y conversión gradual y constante de nuestro ser en hostia por acción de las Hostias de nuestras Comuniones, ésa es la verdadera vida interior o espiritual, porque es el Espíritu Santo, el gran Agente de esa misteriosa digestión y asimilación de la Hostia, el que con el jugo de la caridad divina, que cada Comunión infiltra en nuestro ser, y con el ejercicio de nuestra libre cooperación y adaptación, va elaborando al hombre nuevo, al hombre-hostia, de modo semejante, aunque desde luego no igual, a como elaboró en el seno purísimo de la Virgen Inmaculada el cuerpo perfectísimo de su Hijo Jesús. ¡Qué unidad tan luminosa y consoladora la de nuestra religión!» (OO.CC. I, n. 1163).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 26/8/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de julio-agosto

Domingo 26 de julio: Domingo XXI del Tiempo Ordinario

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Jn 6, 60-69: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

«¡Singular contraste! Jesús, tan condescendiente en dar el pan del cuerpo aun sin pedírselo, se muestra solícitamente riguroso en no dar el Pan del alma, su Eucaristía, sino a los que lo desean, tienen hambre de Él y con instancias se lo piden. La primera vez que anuncia su Pan, que es Él mismo, dado en comida, provoca asombro, horror y huidas en la mayor parte de los que le oyen. ¡No se inmuta! Antes impele a los que quedan a su lado a que se pronuncien explícitamente si quieren o no su Eucaristía. ¡Qué bella confesión de hambre de Jesús profiere san Pedro!… “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”» (OO.CC. I, n. 1049).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 19/8/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de julio-agosto

Jn 6, 51-58: Mi carne es verdadera comida.

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Jn 6,41-51: Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo.

«Si mi Comunión no es sólo comida de Pan vivo, sino fruto y participación de la Misa, es comida de Pan vivo sacrificado, del Cordero inmolado, de la Hostia santa, pura e inmaculada, ¿de qué mejor modo puedo y debo expresar mi gratitud que trabajando por hacer mi alma un cordero de sacrificio, una hostia, y poner en todas sus obras el olor, el color y el estilo y la forma del Cordero? Si el fin de la comida es la asimilación, ¿el fin de mi Comunión habitual del Cordero de Dios no debe ser mi estado de cordero? Es decir, ¡hostia por Hostia! Ésta es la gran acción de gracias» (OO.CC. I, n. 1202).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (Asunción de la Virgen María)

Artículo exclusivo para Blog Eucarístico.

15 de agosto: Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María

Lc 1,39-45: El Poderoso ha hecho obras grandes en mí; enaltece a los humildes

“¿A qué va María? A sacar del fuego de su pecho no sólo movimiento, sino luz y calor para las almas. María lleva luz: con su palabra. Sólo con su canto Magnificat, ¡cuánto alumbra! El Magnificat no es sólo el himno más sonoro, excelso y agradable a Dios cantado por labios puramente humanos, sino que es todo un Evangelio anticipado de Jesús. ¿Qué harán los cuatro evangelistas del Hijo que le sucederán, sino comentar y explicar las palabras de la Madre en su Evangelio de la misericordia divina revelada y de la miseria humana redimida que se contiene en el dulcísimo Magnificat? ¡Salve, Madre! ¡Primer evangelista y Evangelio vivo de Jesús!” (OO.CC. II, n. 2431).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 12/8/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de julio-agosto

Domingo 12 de agosto. XIX Tiempo Ordinario

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Jn 6,41-51: Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo.

«¡Dios mío! qué pregunta más triste se me ocurre hacer al repetir esa palabra: ¿Por qué comulgando tantos quedan todavía tantos hombres-hombres y se ven tan pocos hombres-hostias? ¿Por qué hay entre los que comen a diario a Cristo tan poca asimilación de Él? La respuesta no es dudosa: porque se le come mal. ¿Por falta de hambre?, ¿de limpieza de alma?, ¿de paladeo? Indudablemente cada una de esas faltas impiden o retardan la nutrición y asimilación. Y, además, porque nos empeñamos en ir al Sagrario por camino opuesto al que trae Jesús para llegar a él. Él llega al Sagrario después de haber pasado por el Calvario; no se hace sacramento de mi Comunión, sino después de ofrecer su ser en sacrificio; no se hace Pan de vida mía, sino haciéndose Cordero de Dios. Es Belleza, Poder y Palabra de Dios; pero se oculta, está inmóvil y se calla. Mi Comunión es participación de su Sacrificio. ¡Ése es el camino para el Sagrario!» (OO.CC. I, n. 1166).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 5/8/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de julio-agosto

Domingo 5 de agosto. XVIII Tiempo Ordinario

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Jn 6,24-35: El que viene a mí no tendrá hambre.

«El Jesús del Sagrario está callado, se ha obligado a perpetuo silencio. Y no obstante lo riguroso e impenetrable de éste, cualquiera que tenga oídos y se acerque a las puertas de los Sagrarios, que se ha buscado para vivir en la tierra Sacramentado, oirá que del fondo de ellos surge a modo de suspiro, que las más de las veces suena a grito de angustia, el ¡sitio! de su última hora de Cruz. ¡Sed y hambre insaciables de corazones, que lo coman y gusten en su Comunión y Evangelio, lo vivan por sus Mandamientos, se reformen por su Gracia y se transformen por su Espíritu Santo en Él…!» (OO.CC. III, n. 5220).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 29/7/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de julio-agosto

Domingo 29 de julio. XVII Tiempo Ordinario

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Jn 6,1-15: Les repartió cuanto quisieron

«Madre Inmaculada, repetidas veces he leído el Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces y meditado que esa milagrosa multiplicación de alimento corporal era anuncio, ejemplo y prenda de la otra más milagrosa de alimento del alma, ¡la multiplicación de la sagrada Eucaristía!, pero hasta hoy no me he detenido en el significado de aquel comer hasta hartarse, del Evangelio. Y para seguir la comparación me he hecho esta pregunta: Cuando recibo cada día el Pan celestial de la divina multiplicación, ¿come también mi alma hasta hartarse? ¡Cuántas consolaciones y enseñanzas presumo sacar de enterarme bien de esa hartura! ¿Quieres ayudarme, Madre? ¡Me tienen tan acostumbrada mi flaqueza y mi sensualidad a no tomar en cuenta ni en estima las cosas de mi alma!» (OO.CC. I, n. 1233).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 22/7/2018)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de julio-agosto

Domingo 22 de julio. XVI Tiempo Ordinario

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

Mc 6,30-34: Como ovejas sin pastor.

«Y veréis cómo el reposo precipita al fondo de vuestra conciencia las miserias y torpezas de la parte del hombre y hace flotar las maravillas de misericordia y gracia de la parte de Dios… Y ¿os parece poco ir sabiendo en cada obra que hacemos, en cada beneficio o persecución que recibimos la parte de Dios para agradecerla y secundarla y la parte nuestra para corregirla, si es defectuosa, reforzarla, si es débil, anularla, si es perjudicial, o guardarla perseverante, si es buena? Vuelvo a deciros, ¡a descansar un poco todos los días en el Sagrario!, ¡a estar a solas con Dios! Trabajad con vuestros pies, con vuestras manos, con vuestra boca, con vuestra cabeza, con todo vuestro corazón… pero, ¡por Dios!, que no olvidéis el trabajar de rodillas…, esto es, ¡descansad un poco!» (OO.CC. I, n. 512-513).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 15/7/2018)

Artículo exclusivo para Blog Eucarístico.

Domingo 15 de julio. XV Tiempo Ordinario

Mc 6,7-13: Los fue enviando

“Ved ahí en un sólo renglón tres afirmaciones contundentes, solemnes de Jesús. Id… con ese imperativo sin condiciones, pone en movimiento perenne a sus apóstoles. Id… -¿A dónde?… -A todas partes. -¿cuándo?… -Siempre. -¿Con qué auxilios y con qué títulos?… -Con mi mandato. Y ¿a quién se da este mandato? A hombres sujetos a todas las fragilidades y flaquezas, a todos los cansancios y contagios… Él lo sabe bien y se hace cargo… He aquí que Yo… Aquí, junto y encima y debajo de ese mandato de ir, tan abrumador para pies tan endebles, estoy Yo, el Señor, que lo puede todo, el Maestro que lo sabe todo, el Padre que se hace cargo de todo, y por eso, porque Yo mando, os envío a vosotros, como corderos entre lobos… ¡Qué contraste entre el sujeto y el término de ese verbo, entre ese Yo y ese vosotros, y entre esos corderos que van y esos lobos que reciben! ¿Qué importa? A vosotros, apóstoles, sólo os toca ir siempre y siempre ir como corderos…, contando con que los lobos son lobos y Yo tengo poder sobre ellos. Eso es lo que Yo mando a vosotros, mis apóstoles” (OO.CC. I, n. 1584).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.