El Evangelio a la lámpara del Sagrario (5/4/20, Domingo de Ramos)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de abril de 2020

Mt 26,14–27,66: Pasión de nuestro Señor Jesucristo

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

«Yo encuentro en el sencillo y extraño aparato del triunfo de Jesús en ese día un motivo de mucho consuelo y aliento para los despreciados y tenidos en menos por el mundo. Jesús escoge para trono de su gran triunfo una borriquilla dócil… Pobrecillos, ignorantes, seres sin lucimiento, escasos de luces, de dinero, de habilidad, ínfimos del pueblo y todos los que despectivamente el mundo llama «burros» ¡alegraos!, ¡con toda vuestra insignificancia llevada en paz, y precisamente por ella podéis ser escogidos para tronos y coronas de Jesucristo, Rey inmortal de los siglos…! Un consejo a las almas que no quieren o no pueden llevar cruz: Vuestro no poder o no querer procede de que habéis olvidado que antes del Viernes Santo está el Jueves Santo: Esto es, que antes del calvario está el Cenáculo» (OO.CC. II, n. 2862-2863).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (29/3/20, Domingo V de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Jn 11,3-45: Yo soy la resurrección y la vida

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

«Y omitiendo centenares de casos, ¡qué contraste tan solemne entre Lázaro sepultado y Jesús diciendo ante su sepulcro: «Yo soy la resurrección y la vida… ¡Lázaro, sal fuera!» y entre tantos paralíticos y muertos, Jesús exclamando: «Yo te digo: levántate y anda», y entre los rugidos de la envidia de los fariseos y los temblores de la cobardía de Pilatos preguntando: ¿Tú eres rey?, la serena majestad de Jesús diciendo: «Tú lo has dicho: Rey soy Yo». Entre los hombres ¡cuántas veces el «yo soy… yo digo…», es la fórmula de las bonitas mentiras, de la vanidad y del orgullo! En la boca de Jesús es la expresión majestuosa de la Verdad y del Poder de Dios enseñando y redimiendo a los hombres» (OO.CC. I, n. 1593).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (22/3/20, Domingo IV de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Jn 9,1.6-9.13-17.34-38: Él fue, se lavó y volvió con vista

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo

«“¿Tú crees en el Hijo de Dios?” (Jn 9,35) No recibas con extrañeza esta mi pregunta, sacerdote mío. Y si no puedes reprimirla déjame que te diga que más pena me causa a Mí hacerla que extrañeza a ti recibirla. ¡Tengo que hacer esa pregunta a tantos y tantas veces! Me veo tratado por muchos de mis bautizados y hasta de mis preferidos de modo tan distinto de como debe ser tratado el Hijo de Dios, que da lugar a que les vuelva a preguntar como a aquel cieguecito de Siloé que, después de curado, no sabía quién era el hombre aquel que le había devuelto la vista: ¿Tú crees en el Hijo de Dios? Pero con esta gran diferencia: que el ciego del milagro podía tener motivos legítimos para no conocerme, ¡ciego de nacimiento, ignorante, obligado a mendigar su sustento, sin una mano que lo hubiera traído a Mí y sin una voz caritativa que de Mí le hubiera hablado!… ¡Pero los otros, los nacidos en familias y pueblos cristianos, los agasajados por mi Corazón, los instruidos en mi Ley, ésos… deben estar enterados de quién es el hombre aquel! ¡Y, sin embargo, ni aun como hombre me tratan!» (OO.CC. I, n. 573).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (15/3/20, Domingo III de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Jn 4,5-42: Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo

«¡La gracia! Ese ser divino que nos hace hijos de Dios y herederos de su gloria, que trueca la ruin arcilla de nuestro ser natural en el rico oro del ser sobrenatural, esa virtud divina que da valor de obras y merecimientos de Dios a nuestras pobres obras, que hace de enemigos de Dios y amigos del demonio, amigos e hijos de Dios y enemigos formidables del demonio… ¡La gracia! ¡Cuánto vale y cuán poco se conoce y se estima!

¡Cuántas veces puede repetir Jesús desde su Sagrario fuente de todas las gracias, la queja que desde el brocal del pozo de Jacob dirigía a la pobre Samaritana: «Si conocieras el don de Dios!». En vez de pedirte Yo a ti agua, tú me pedirías el agua que salta hasta la vida eterna y que quien la bebe no padecerá sed de otras aguas ni de otros goces eternamente. “Señor, dame de esta agua y no tendré más sed…”» (OO.CC. I, n. 1007).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (8/3/20, Domingo II de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Mt 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo

«El mismo Sacrificio en el Calvario y en el Altar, el mismo sacerdote, Jesús, la misma Víctima, Jesús, (el sacerdote no es un sucesor de Jesús, es su ministro; con Él y por Él, ofrece y se ofrece). Y veo, por último, en torno de esas Misas, el cielo, la tierra y los abismos esperando, recibiendo, agradeciendo… El cielo, cerrado desde el primer pecado de Adán hasta el momento de morir Jesús, abierto de par en par y por sus puertas entrando riadas de almas selladas con gotas de Sangre del Sacrificio, y ocupando las sillas vacantes que dejaron los ángeles rebeldes, y en el fondo y a derecha del Padre, Jesús, el Hijo de todas sus complacencias, con su humanidad sacrificada, con sus cicatrices resplandecientes…

La tierra, antes del Calvario, erial de piedras y espinas, cloaca de podredumbres, gusanera inmunda, trocándose en jardines preciosos con toda clase de flores de virtudes y de frutos de buenas obras, en hogares de refugio para todos los afligidos y perseguidos, en viveros de hombres nuevos, recios, aspirantes a la perfección más alta.

Los infiernos, el Seno de Abraham, en el que generaciones de justos esperaban ansiosos la hora nona del Calvario de Jesús, vacío; el purgatorio, abriendo anchas escalas para dar salida en dirección del cielo a innumerables almas teñidas con gotas de Sangre del cáliz consagrado. Y por encima de cielos, tierras y abismos, veo al Padre celestial tantos siglos airado con los hombres pecadores y ahora rebosante de gozo, mirando a su Hijo ofrecido en cada Misa de la tierra, multiplicando indefinidamente sobre ella el eco de la voz que se oyó en el Tabor: “He aquí a mi Hijo muy amado en el que tengo mis complacencias”» (OO.CC. III, n. 5289).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (1/3/20, Domingo I de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Mt 4,1-11: Jesús ayuna cuarenta días y es tentado

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«La más peligrosa de todas las tentaciones es, sin duda, la de dejar cualquiera de los dos grandes remedios que contra ella enseñó Jesús: la vigilancia especialísima sobre si mismo y la oración constante. Comprobaciones horribles de esa afirmación las da el mismo Evangelio con la traición y miedos de Judas y la huida de los apóstoles y la negación de san Pedro. Si Judas, desde los primeros momentos de estar con Jesús, hubiese velado sobre su afición a lo ajeno, prohibiéndose a sí mismo murmuraciones sobre el uso de las limosnas y ofrendas que hacían a su Maestro, ¿habría llegado a venderlo por un puñado de monedas?
Si los amigos de Jesús, y singularmente san Pedro, en lugar de entregarse descuidadamente al sueño, hubiesen obedecido la consigna de «Velad y orad», ¿hubiesen dado el bochornoso y triste espectáculo de huir y dejar solo a su Maestro en manos de sus enemigos y negarlo por tres veces hasta con juramento?
En verdad, es peligrosísima la tentación de aflojar en la vigilancia sobre sí mismo, so pretexto de la pequeñez aparente del peligro o de lo ligeramente inofensivo de la afición o hábito, así como la tentación de dejar la oración so pretexto de sueño fácilmente vencible, de distracciones, sequedades, ineptitudes o excesivas ocupaciones» (OO.CC. I, n. 1064).
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Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (23/2/20, Domingo VII del Tiempo Ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Mt 5,38-48: Amad a vuestros enemigos

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«“Sed perfectos, dijo el Maestro, como vuestro Padre celestial lo es”. Ése es el tipo ideal: ahí es a donde quiere elevar Jesús Redentor a sus redimidos. Para conseguir esa perfección compendió todas las reglas y leyes de moral en un solo precepto. “Hoc est praeceptum meum; este es el precepto mío, que os améis los unos a los otros como Yo os he amado”. El nos ha amado hasta el sacrificio: es decir, hasta hacerse Hostia. Su precepto es, pues, que nos amemos hasta hacernos hostias de amor por nuestros prójimos. ¡Jesús mío! ¡Hacerse hostia el egoísta, y duro, y ruin, y avaro, y sensual corazón humano! Aun poniendo tu ejemplo por delante, ¿te atreves a pedir, a esperar, qué digo, a mandar que haya hombres-hostias? Sí, sí, el que dijo: Éste es mi precepto, acababa de decir en esa misma noche: Este es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros; tomad y comed… ¡Precepto y Sacramento del mayor amor! El precepto de la ley se ha hecho posible por el milagro del Sacramento… Dios tendrá imitadores de su perfección porque la Iglesia tendrá Hostias» (OO.CC. I, n. 1164).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (16/2/20, Domingo VI del Tiempo Ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Mt 5,17-37: Así se dijo a los antiguos; pero yo os digo

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«¡Nada de catequesis rutinarias y por cuentagotas, que sólo dan un color de cristiano! ¡Catequesis completa y de todos los modos, que se pueda dar y recibir! ¡Catequesis con su credo bien sabido y creído con fe viva; con sus mandamientos entendidos y practicados; con su oración aprendida, saboreada y hecha aliento de la vida; y con sus sacramentos conocidos, bien y a sus tiempos recibidos!… ¡Doctrina cristiana, no sólo sabida y entendida, sino practicada y comida desde el primer destello de luz de razón, hasta el último soplo de la vida! Con esto, todo se puede y se debe esperar. Sin esto, ni acción eucarística, ni acción católica, ¡nada!» (OO.CC. II, n. 2243).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (9/2/20, Domingo V del Tiempo Ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«Su destino [el del ministerio de los sacerdotes] no es ser luz de lámpara solitaria, sino luz colocada en lo alto del monte para iluminar a todo hombre que viene a este mundo. Y sal que condimente a las almas y las preserve de la corrupción. Llorará, es cierto, pero su llanto se convertirá en gozo suyo y de muchas gentes. Hablará, y al parecer no será oído. Y trabajará sin fruto visible, pero su palabra y su trabajo siempre, ¡oídlo bien!, siempre producirán su fruto» (OO.CC. I, n. 1619).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (2/2/20, Presentación del Señor)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de febrero de 2020

Lc 2,22-40: Mis ojos han visto a tu Salvador

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«Allí, Simeón, el vidente de Dios, llama al Niño presentado, luz de las gentes y gloria del pueblo de Israel, puesto para la ruina y resurrección de muchos y blanco de la contradicción de los hombres. Aquí, ¡qué bien se traducen en hermosas realidades las bellas profecías del vidente del templo!: Hostia inmaculada, oblación para la Santísima Trinidad, honor de los santos, redención y perdón de los innumerables pecados, ofensas y negligencias nuestras, alabanza y gloria de Dios y utilidad de toda la Iglesia». Allí y aquí, en la presentación del templo de Jerusalén y en el ofertorio de las Misas cristianas, no hay más camino abierto ni más orientación recibida que los expresados por estas dos palabras de la liturgia católica: Ofertorio, oblata… Esto es, por aquí se va al Calvario» (OO.CC. II, n. 2458).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.