El Evangelio a la lámpara del Sagrario (12/1/20, Bautismo del Señor)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2020

Mt 3,13-17: Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«Jesucristo es la cabeza de su cuerpo místico y todos nosotros somos los miembros. A cada uno le toca su oficio. Los doctores, por ejemplo, son lengua de ese cuerpo, porque son los que enseñan; las almas de gran caridad son el corazón. Dice san Pablo que por el Bautismo nos incorporamos al cuerpo místico de Cristo; empezamos a ser miembros de ese Cuerpo. Por nuestras venas espirituales corre la misma Sangre de Cristo, la misma vida; corremos su misma suerte. Los méritos de Cristo son nuestros; los dolores de Cristo son nuestros; las elevaciones de Cristo, son elevaciones nuestras. En el Bautismo morimos al hombre viejo y se adquiere capacidad para la nueva vida de la gracia. En él nos conmorimos, nos consepultamos con Cristo que muriendo nos ganó la vida. La piedra de la pila bautismal, es como la de un sepulcro donde por la muerte de Cristo, queda el hombre muerto al pecado y donde resucita el hombre nuevo» (OO.CC. III, n. 5296).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (6/1/20, Epifanía)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2020

Mt2,1-12: Venimos a adorar al rey

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de esta solemindad.
«¿Por qué comulgando todos los días adelantamos tan poco y a veces tan nada? No creo que a nadie se le ocurra echar la culpa a la Comunión sino a los comulgantes. En lo que hicieron los Magos ante el Niño Jesús veo el secreto. Según el Evangelio hicieron estas cuatro cosas con Jesús: 1.º Encontrarlo con su Madre. 2.º Adorarlo postrados en tierra. 3.º Abrirle sus tesoros, y 4.º Volverse por más seguro camino. Comulgantes: ¿buscáis siempre a Jesús con su Madre, postrados (es decir humildes), con el corazón abierto (esto es generosos) y procurando cambiar de camino?» (OO.CC. II, n. 2858).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (5/1/20, II de Navidad)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2020

Jn 1,1-18: El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«¿Quién adivinará al Jesucristo Verbo y Sabiduría de Dios, Majestad y grandeza infinita, en el Niñito desnudo de Belén, abrigado con las pajas que no han querido comer las bestias y acostado en un pesebre abandonado? ¿Quién acierta a descubrir grandezas de Rey y magnificencias de Dios en aquellas escaseces de la media noche de Belén? Es que la pobreza, llevada a un rigor cual nadie la había probado, está transfigurando a Jesús» (OO.CC. I, 443).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (diciembre 2019 – Adviento Ciclo A)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de diciembre de 2019

Compañeros de camino

De la mano (y de la pluma) de san Manuel, ofrecemos, una serie de meditaciones para dejarnos guiar por quienes vivieron el primer Adviento y la primera Navidad de la historia.

Isaías
«El Jesús del Sagrario es el mismo del altar del Sacrificio; y el Jesús del Sacrificio es una Víctima, un Cordero… De este Jesús había profetizado Isaías, muchos siglos antes, que “como Cordero sería llevado al matadero sin abrir su boca”. El Jesús del altar y del Sagrario es Dios–Hombre, Creador, Rey, Padre, Maestro, es verdad, pero sacrificado, Víctima de su propio eterno Sacrificio… Por eso el sacerdote lo saluda en su Misa tres veces y lo presenta a los fieles que van a comulgar con ese nombre: ¡El Cordero de Dios!… ¡Siempre Cordero y siempre callado! Ése es el Salvador en silencio» (OO.CC. I, n. 1455).

Juan Bautista
«Su primera aparición la hará en las riberas casi desiertas del Jordán, entre un grupo de pescadores y penitentes pidiendo al austero Juan Bautista, vestido de pieles, que lo bautice, como a uno de tantos y después desaparece para sepultarse cuarenta días en la soledad del desierto. Y cuando de él sale, ¡qué misterio tan atrayente encierra ese pasar por la misma ribera dos días consecutivos! ¿De dónde viene Jesús solo? ¿A dónde va? ¿Qué busca? ¡Su Obra! Está comenzando su conquista del mundo. Pero no al estilo nuestro, sino al suyo, al que sigue usando en su vida de Hostia oculta y callada. ¡Conquistador, no matando ni asustando, ni deslumbrando, ni coaccionando, sino atrayendo por la humildad y el amor!» (OO.CC. I, n. 254).

María y José
«Marías, ¡lo que se aprende en Belén! ¡Qué buena escuela para vosotras es Belén y qué buenos Maestros Jesús, María y José! Jesús empieza ya a ser el desconocido, el no buscado, el desechado, el fugitivo, de aquellos a quienes amaba y venía a salvar… María y José son los únicos seres humanos que lo conocen, lo acompañan, lo reciben o huyen con Él. Jesús lleva viviendo entre nosotros en su Iglesia y en su Eucaristía veinte siglos y en multitud de Sagrarios y de pueblos sigue siendo el desconocido, el no buscado, el desechado, el fugitivo… Pero con una diferencia grande de su primer día de Belén: que en esos Sagrarios no tiene quien sustituya a sus únicos acompañantes de entonces, María y José… ¡Solo! ¡A los veinte siglos de acompañarnos! Marías, Discípulos de san Juan, ¿os gusta ese oficio? ¡Sustitutos de María y de José cerca de Jesús abandonado en el Portal de tantos Sagrarios! Pues, andad, decid a vuestros sustituidos que os enseñen a pensar, a sentir, a querer, a trabajar como ellos para que con todo eso se sienta acompañado vuestro Jesús hasta el punto ¡oídlo bien! de que casi no eche de menos el abandono de los demás…» (OO.CC. I, n. 706).

Pastores
«La oración de los pastores es una oración de ver, sentir y callar. “Viendo –dice el Evangelio–, conocieron la verdad de lo que se les había dicho”. Vieron a María y a José y al Niño, puesto en el pesebre… Y de tal modo la gracia del Espíritu Santo reforzó la mirada sencilla de aquellos humildes pastores, que viendo aquel cuadro de pobreza, indefensión y abandono nunca visto, conocieron…, ¿qué? En el Infante envuelto en míseros pañales, a un Dios Rey puesto sobre un trono; en la joven obrera, a la augusta Madre de Dios y Reina de cielos y tierra, y en el sobrecogido carpintero, al más feliz y afortunado mortal… Conocieron las dulzuras de las miradas que se atravesaban entre aquellos ojos, las suavidades de las lágrimas que allí se derramaban, la solemnidad y el misterio del silencio que allí reinaba, el valor inmenso del establo, de los pañales y pajas… Conocieron el misterio escondido de los siglos de la redención por el dolor, de la salvación de todos por la Cruz y por la intercesión de María… E inundados de gozo en el atrio de aquel mundo de luz, de paz y de amor, allí se estaban embebecidos y silenciosos…» (OO.CC. I, n. 1033).

Reyes Magos
«Y si los hombres de gobierno y de ciencia, como en el Evangelio los Reyes Magos; los de trabajo rudo e incesante, como los pastores de Belén y los pescadores del mar de Galilea, y todos los ocupados y preocupados en afanes de la vida terrena, hicieran cada mañana o cada tarde un alto en sus trajines y se fueran a buscar a Jesús, a hablar amistosamente con Él, a ofrecerle sus sudores, a darle gracias de sus ganancias y triunfos del día y pedirle fortaleza y luz y acierto para las penas, los desengaños, las perplejidades de cada hora… Si los hombres se decidieran a alternar su trabajo de cabeza, de manos, de pies, de sus negocios, con el trabajo de rodillas delante de Jesús Sacramentado, ¡con qué jóvenes tan puros y estudiosos y alegres; con qué hombres tan morigerados, sobrios, laboriosos, abnegados; con qué ancianos tan venerables y resignados se gloriarían los pueblos cristianos!» (OO.CC. I, n. 1132).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (24/11/19, Solemnidad de Cristo Rey)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de noviembre de 2019

Lc 23,35-43: Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«¿Hay injusticia que exija más urgente reparación o reivindicación preferente? Antes que el abandono de los huérfanos, que el desamparo de los ancianos, que las postergaciones de todos los caídos y explotados, ¿no merece, no exige reparación el abandono del divino desairado de nuestros Sagrarios? Más aun, mientras se esté perpetrando esa conculcación de la justicia y de la caridad en el Sagrario de Jesús, que es el alcázar y fortaleza de esas dos reinas de las virtudes, ¿se puede esperar justicia y caridad reales, duraderas, no fingidas, para remedio y consuelo de los demás desamparados y abandonados? Marías, Discípulos de San Juan, ¡a trabajar para que el Corazón de Jesús sea tenido y proclamado Rey en su propia casa, en muchas de las cuales casi se le tiene por persona, y después a proclamarlo rey en las casas de sus hijos! ¡Que reine en todas partes! ¡Venga a nosotros el reinado de tu Corazón Eucarístico, por tu Madre Inmaculada!» (OO.CC. I, n. 758).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (17/11/19, XXXIII del Tiempo Ordinario )

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de noviembre de 2019

Lc 21,5-19: Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«A la fe que vacila en la tempestad: “Yo soy, no temáis”. Al valor que tiembla: “En el mundo padeceréis opresiones; pero confiad: Yo he vencido al mundo”. A los que buscaban de Él solo cosas materiales: “Yo soy el Pan de vida: el que viene a Mí no tendrá hambre”. A los cobardes y egoístas seguidores del mundo: “No puede el mundo odiaros; a Mí me odia porque doy testimonio de que sus obras son malas”. A la adúltera arrepentida: “Mujer, ¿en dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?…Yo tampoco te condenaré”. Y omitiendo centenares de casos, ¡qué contraste tan solemne entre Lázaro sepultado y Jesús diciendo ante su sepulcro: “Yo soy la resurrección y la vida… ¡Lázaro, sal fuera!”, y entre tantos paralíticos y muertos, Jesús exclamando: “Yo te digo: levántate y anda”, y entre los rugidos de la envidia de los fariseos y los temblores de la cobardía de Pilatos preguntando: ¿Tú eres rey?, la serena majestad de Jesús diciendo: “Tú lo has dicho: Rey soy Yo”. Entre los hombres ¡cuántas veces el “yo soy… yo digo…”, es la fórmula de las bonitas mentiras, de la vanidad y del orgullo! En la boca de Jesús es la expresión majestuosa de la Verdad y del Poder de Dios enseñando y redimiendo a los hombres» (OO.CC. I, n. 1592-1593).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (10/11/19, XXXII del Tiempo Ordinario )

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de noviembre de 2019

Lc 20,27-38: No es Dios de muertos, sino de vivos

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«Cada vez que anunciabas a los tuyos que habrías de resucitar de entre los muertos, antes les asegurabas que habrías de morir, y hasta les describías el proceso de ignominias de tu muerte; y los evangelistas casi siempre ponen el mismo comentario a tus vaticinios: “Mas ellos no entendieron una palabra”, “no lo entendían”… Es decir, tus amigos no se habían aún enterado de la Escritura de tu resurrección, porque no se habían enterado tampoco de que tenías que padecer y morir con muerte ignominiosa, y así entrar en la gloria de tu Padre… ¡Morir! ¡Morir! ¡Saber y persuadirnos de que hay que morirnos a nosotros mismos! Esa es la clave de las compenetraciones divinas, del esclarecimiento de los misterios… Por la cruz a la luz. Por la humillación a la exaltación. Por la muerte a la vida. ¡Y qué trabajo le cuesta a nuestra naturaleza soberbia entender eso! Después de haber visto resucitado a su Maestro multitud de veces, y de haberse recreado en su contemplación y enseñanza, todavía insinúa el texto sagrado que sus amigos no se habían enterado de la naturaleza y alcance de su triunfo» (OO.CC. I, n. 1380).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (3/11/19, XXXI del Tiempo Ordinario )

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de noviembre de 2019

Lc 19,1-10: El hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«Zaqueo baja y baja corriendo para llegar a Jesús. ¡Misterios de los caminos del Señor! Al que es el sólo Altísimo no se va sino bajando… Zaqueo baja de su falsa altura, se une a Jesús que lo espera y gozoso lo entra en su casa. Si el hambre de él lo hizo detener, la humildad lo hizo entrar… ¡Con qué gusto se deja recibir Jesús de los humildes!» (OO.CC. I, n. 1215).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (1/11/19, Solemnidad de todos los santos)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de noviembre de 2019

Mt 5,5-12: Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en el cielo

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«Y como la caridad en la vida presente es raíz y vida de la fe, y de la esperanza, y de las virtudes, y los dones, y los frutos, y las bienaventuranzas, y la unión mística con Dios, y en la vida futura es resurrección de la carne y unión de amor consumado e indisoluble con Dios, los aumentos de la caridad por las buenas digestiones de la Hostia son aumentos y seguridades de posesión de todas las demás cosas que con ellas son, vienen y viven» (OO.CC. I, n. 1161).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.

El Evangelio a la lámpara del Sagrario (27/10/19, XXX del Tiempo Ordinario )

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de octubre de 2019

Lc 18,9-14: El publicano bajó a su casa justificado y el fariseo no

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«La soberbia condena a desagradar a Jesús aun con obras buenas. ¡Qué terminantemente lo prueba la parábola del fariseo y del publicano! Aquél llevaba a su oración obras buenas, el ayuno, la limosna, el culto de Dios, no ser adúltero…; éste llevaba miserias, robos, pecados… Pero el fariseo se tenía por el mejor de los hombres, y el publicano por el más pecador, y por la virtud divina de la humildad, las obras malas del pecador se truecan en buenas, y por la virtud diabólica de la soberbia, las obras buenas del que se tenía por justo se truecan en malas; y el pecador sale de su oración amigo de Dios, y el soberbio justo, enemigo» (OO.CC . I, n. 1114).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.