El Granito de siempre, con las respuestas para hoy

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de noviembre de 2020.

Queremos seguir siendo compañeros de camino

El 8 de noviembre de 1907 se editaba el primer número de El Granito de Arena, ocho humildes páginas sin «pretensiones de pasar por Revista ilustrada, ni científica, ni sociológica, ni por nada de esas cosas que suelen ser las revistas que corren por esos mundos de Dios y del diablo», según la definía el entonces arcipreste de Huelva (hoy, san Manuel González). La única ambición de esta revistilla era llegar a ser lo que expresaba (y sigue expresando) su título: «Granito de Arena y nada más que eso […] Granito porque es muy poco lo que significa y puede; y de arena porque quiere servir para lo que sirve la arena; para contener el empuje de las olas y de elemento de edificación» (pp. 1-2).

Han pasado 113 años de aquella afirmación y El Granito de Arena quiere seguir siendo fiel a este anhelo de su santo fundador. Desea, en primer lugar, contener el empuje de las olas –¡de tantas olas!– que a diario nos quieren derribar: el desaliento, el egoísmo, las dudas de fe, la increencia, el pesimismo… ¡Vaya si es zarandeada, día a día, esta barca, que es la Iglesia! Sí, El Granito, en su sencillez editorial, quiere seguir presentándose como elemento que contiene esta triste realidad que busca sojuzgar los corazones de todos los seres humanos. ¿Y cómo lo hace? Fundamentalmente ofreciendo una mirada confiada, seria y veraz. No busca El Granito repetir noticias de primeras planas sino dar cabida a las buenas noticias, las que vienen de lo alto y brotan de corazones limpios, manos generosas y miradas transparentes. Además, en sus páginas (actualmente 36) siguen reflejándose los anhelos propios de la espiritualidad reparadora, es decir, la gratitud, ofreciendo numerosos artículos que ayudan a la formación humana, cristiana y, sobre todo, eucarística de sus lectores.

Estamos diariamente bombardeados de malas noticias (suponiendo que todas fueran veraces…) y, ante esta realidad, El Granito se ofrece como elemento de edificación: edificación de una cultura de la vida y la gratitud, edificación de una existencia serena, confiada en Dios en todos los momentos de la vida, edificación de una sociedad unida por la caridad, la solidaridad, la entrega, la comunión…

Más de cien gozosos años
En su larga andadura El Granito muchas veces se auto–examinó para ver si seguía siendo fiel a sus principios. Las páginas que se encuentran a la izquierda de estas líneas reflejan uno de esos momentos de gozosa evaluación, en los que el mismo san Manuel da gracias a Dios por esta inmensa «familia que ha formado» El Granito. Escritas a principios de 1920, cuando cumplen más de un siglo, las sensaciones que describe siguen siendo actuales. ¡Cómo no desbordar de gozo al saber que los miles de lectores de El Granito siguen ocupando sus manos en las obras buenas de Dios, o siguen clavando su mirada, confiada y suplicante «en las puertecitas doradas de los Sagrarios Calvarios» para alabar, suplicar y agradecer, o siguen dejando sus bolsillos abiertos para que tantos euros (ya no pesetas) sigan «volando calladitos en busca de necesidades tan graves como desconocidas»!

Gratitud y gratuidad
Se escriben de forma similar pero no significan lo mismo. Sin embargo, la una, cuando es sincera, conduce indefectiblemente a la otra… Quien se sabe agraciado, responde con la gratitud que culmina inundando todo de gratuidad. Ya lo dijo claramente Jesús: «Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10,8). Y en El Granito, con más de 100 años editoriales a nuestras espaldas, queremos seguir encarnando esta máxima. ¡Y es tanto lo que hemos recibido! La fe, el carisma eucarístico reparador, el gozo de sabernos amados por Dios, la certeza de su presencia siempre viva y operante entre nosotros… ¡Cómo no dar gratis tanto que hemos recibido gratis! ¡Cómo no ser gozosos anunciadores de la mejor de las noticias, la Buena Nueva Eucarística!

Fiel a su generoso origen
Jamás ha tenido El Granito de Arena ninguna intención lucrativa. Más aún, el precio de suscripción actual se obtiene sumando los costos de impresión con los de envío (y redondeando siempre a la baja).

Más aún, no podemos dejar de mencionar a las decenas de suscriptores y bienhechores que aumentan considerablemente la cifra a pagar o que envían estipendios para Misas para que sacerdotes de zonas de misión puedan acceder a la versión impresa de El Granito o hacerle llegar la RIE a los niños de sus parroquias.

El ejército de generosas manos no acaba aquí. Más allá de la disponibilidad y profesionalidad de todas las Misioneras Eucarísticas que trabajan de una u otra forma en la administración, redacción y maquetación de estas páginas, son incalculables las horas y el esfuerzo que, año tras año, realizan las corresponsales en todo el mundo para facilitar el pago. Finalmente, es de justicia mencionar aquí que, año tras año, son numerosas las imprentas que quieren hacerse responsables de este trabajo editorial pero, también año tras año, concluyen con la expresión «no entendemos cómo es posible conseguir los precios que os hacen en estas tiradas». El Granito cuenta, evidentemente, con impresores bienhechores, que se dejan ganar el corazón por el Corazón de Jesús.

¿¡100% gratuito?!
La situación mundial actual, la crisis sanitaria, social y económica generada por la covid fue para muchas personas, organizaciones e instituciones, un motivo de oración confiada y generosa respuesta. El Granito de Arena también se planteó su futuro en este nuevo orden mundial. Como saben muchos de nuestros lectores, desde el mes de marzo (cuando no fue posible editar ni enviar el ejemplar correspondiente) la revista se envió puntualmente por medios digitales (e-mail y WhatsApp). Pero ahora, que ha pasado la primera crisis, El Granito desea seguir cumpliendo su vocación a la generosidad. La historia demuestra que ni en las peores circunstancias (pensemos en mayo de 1931, cuando san Manuel debe huir a Gibraltar) sus páginas jamás dejaron de llevar Buena Noticia eucarística por doquier.

¿No sería posible, entonces, volver a aquellas primeras «chifladuras» que tanto gustaban al arcipreste de Huelva, después obispo de Málaga y Palencia? En la administración de El Granito conocemos de sobra su secreto: ¿con cuánto dinero contamos para cubrir semejante empresa?: «cero en metálico; en fe, confianza en el Sagrado Corazón y amor a los más abandonados, millones».

Queremos, por tanto, ser fieles a la vocación de universalidad que hace más de 100 años tenía san Manuel. Así presentaba sus tarifas El Granito de Arena en 1920:

Y de la misma forma queremos responder hoy. ¿Cómo? Ofreciendo gratuitamente lo que gratuitamente hemos recibido. Y dando a todas las personas interesadas en recibir El Granito de Arena (en versión impresa o digital) la posibilidad de recibirlo sin coste alguno. Tal como lo expresaba la lista de precios de 1920, tampoco en 2020 «ningún suscriptor será dado de baja por no pagar, con tal de que cada año diga que lo lee y no puede pagar».

¿Aún no te lo crees? Te lo explicamos en 5 pasos

  1. ¿Cualquier persona que lo desee puede recibir gratuitamente El Granito de Arena? ¡Sí!, resida donde resida, si así lo manifiesta podrá recibir gratuitamente nuestra revista eucarística.
  2. ¿Puedo suscribirme solo a la versión digital? ¡Por supuesto! Para los residentes en Europa se encuentra disponible tanto la versión papel como digital. La situación actual y los problemas de correos hacen inviable el envío postal a países fuera de Europa, por eso en estos casos solo será posible suscribirse a la versión digital.
  3. ¿Hace falta ser suscriptor? O, por el contrario, ¿es solo una promoción para nuevos suscriptores? Pueden aprovechar esta promoción tanto los suscriptores como las personas que aún no lo sean.
  4. ¿Cómo se solicita? Para recibir gratuitamente la revista durante todo el 2021, solo debe rellenar la encuesta habilitada para tal fin en encuesta.elgranito.es. Los suscriptores que así lo deseen, pueden responder los datos que solicitamos en la página 35 de este ejemplar y hacerlo llegar a nuestras oficinas (Tutor 15-17 – 28008 – Madrid) o por WhatsApp al 915 420 887.
  5. ¿Y cómo es posible que esto sea rentable? ¡Porque no es el fin de El Granito la rentabilidad sino la firme voluntad de que el Evangelio de la Eucaristía llegue cada día a más personas! Por eso, quienes deseen seguir pagando su suscripción serán más que bienvenidos, así como quienes quieran realizar donativos. ¡Gracias por vuestra generosidad!
Publicado en Editorial, El Granito de Arena.

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