Cartelera recomendada (octubre 2020): Rescate en el Mar Rojo

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2020.

Dispuestos a salvar vidas, cueste lo que cueste

Basada en hechos reales, Rescate en el Mar Rojo narra la historia de un grupo de espías israelíes que consiguieron salvar a judíos etíopes rescatándolos de los campos de refugiados sudaneses. La película se basa en el libro de Gad Shimron, uno de los agentes secretos que vivió esta operación desde dentro.

Rescate en el Mar Rojo

Duración: 129 minutos
Año: 2019
País: Estados Unidos
Género: Drama. Basado en hechos reales
Director: Gideon Raff
Reparto: Chris Evans, Alessandro Nivola, Haley Bennett
Dónde verla: Netflix

Los conflictos armados en Etiopía provocaron la huída de miles de judíos que tuvieron que refugiarse en Sudán. Sin embargo, una vez allí la situación no fue menos dramática. En 1981 el gobierno israelí decide rescatar y evacuar a estos judíos etíopes, que consideran hermanos, y llevarlos a Israel, la tierra prometida. Pero el rescate no sería nada fácil, puesto que los intereses económicos de Sudán están en juego si los refugiados desaparecen.

La misión real comenzó en 1978 y recibió el nombre en código de «Operación Hermanos». Los agentes encubiertos del Mossad (la agencia de inteligencia israelí), haciéndose pasar por miembros de una compañía turística europea, alquilaron un centro turístico abandonado en Sudán, país enemigo de Israel, y abrieron allí un falso centro de buceo en las costas del Mar Rojo que utilizaban como tapadera para sus operaciones.

Quien salva una vida salva el mundo entero
Ese fue el lema de vida de los protagonistas. Dispuestos a no dejar a nadie atrás y conscientes del enorme valor de la vida de cada ser humano, no dudaron en poner en juego sus propias vidas con tal de salvar al mayor número posible de etíopes.

Esta película no solo nos habla del drama de los refugiados, que tienen que abandonar sus hogares y, con lo puesto, recorrer a pie (o en pateras) cientos de kilómetros, para después vivir en condiciones infrahumanas. También nos habla de la compasión de que es capaz el ser humano cuando siente a los demás como hermanos. El testimonio de los protagonistas que lo arriesgaron todo por hacer más digna la vida de aquellos que, sin conocerlos, reconocían como hermanos, debe ser un aliciente para los que nos llamamos cristianos. Ellos fueron conscientes de la belleza de vivir la fraternidad universal, sintiéndose hijos del mismo Padre. ¡Cómo cambiaría el mundo y nuestra sociedad si fuésemos un poco más conscientes de ello!

Soñar grandes cosas
Todos queremos un mundo mejor pero, con frecuencia, relacionamos este deseo con sueños de grandes cambios, para los que nos sentimos demasiado pequeños. Esta película nos invita a soñar a lo grande, pero desde lo pequeño. Cuando un hermano sufre, no te quedes quieto, ayúdale. Cada vida, cada persona cuenta. Si salvas una vida, el mundo será mejor. Si tú mejoras, el mundo será mejor. Si mejoras la vida de tu hermano, el mundo será mejor. Cada vida, por pequeña e insignificante que sea, es importante para el mundo, como es cada persona en el seno de su familia. Animémonos, pues, a realizar pequeños cambios, conscientes de que hace falta el poco para llegar al mucho.

Como Jesucristo, obligados a huir
El papa Francisco nos recuerda que el mismo Jesús fue un refugiado: «En la huida a Egipto, el niño Jesús experimentó, junto con sus padres, la trágica condición de desplazado y refugiado, marcada por el miedo, la incertidumbre, las incomodidades (cf.  Mt 2,13-15.19-23). Lamentablemente, en nuestros días, millones de familias pueden reconocerse en esta triste realidad. Casi a diario la televisión y los periódicos dan noticias de refugiados que huyen del hambre, de la guerra, de otros peligros graves, en busca de seguridad y de una vida digna para sí mismos y para sus familias» (Ángelus, 29/12/ 2013). Jesús está presente en cada uno de ellos, obligado –como en tiempos de Herodes– a huir para salvarse. Estamos llamados a reconocer en sus rostros el rostro de Cristo, hambriento, sediento, desnudo, enfermo, forastero y encarcelado, que nos interpela (cf. Mt 25,31-46). Si lo reconocemos, seremos nosotros quienes le agradeceremos el haberlo conocido, amado y servido» (Mensaje para la 106º Jornada mundial del migrante y del refugiado 2020).

Todos somos refugiados
Esta película nos lleva también a la reflexión sobre nuestras raíces y sobre nuestro destino. Los cristianos nos sabemos ciudadanos del cielo, esa es nuestra verdadera patria. Por eso, en cierto sentido, todos somos refugiados; estamos aquí de paso. Eso no significa que nuestra vida terrenal no importe, al contrario, hemos de ser conscientes de su importancia, pues es preparación para la futura. Recordar esto puede ayudarnos a vivir de otra manera, de forma más evangélica, más libre, más desasida de las cosas creadas, llenando nuestro corazón y nuestra vida de lo que de verdad importa.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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