Ecos del 4 de marzo: Barcelona

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2020.

Una lluvia de bendiciones. Celebración del DUO en Barcelona

El 1 de marzo de 2020, ha tenido lugar la celebración del 110º aniversario de la fundación de la Unión Eucarística Reparadora, por san Manuel González, en la parroquia de San Juan Mª Vianney de Barcelona. Llenos de alegría hemos recibido a la hermana Mª del Valle, delegada general y vicaria de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, para hablarnos sobre qué es y cómo se vive el carisma de san Manuel en la UNER.

Están lloviendo bendiciones sobre la UNER. Están cayendo sobre nuestras almas pétalos de la flor del Corazón de Jesús Sacramentado, llenos de la fragancia dulce del amor divino. Porque Dios no abandona la obra de sus manos, nunca nos deja al albur de nuestras inclinaciones. Él siempre pone mucho empeño en que consigamos la salvación, la vida en Cristo para siempre.

Llenar el corazón
Al comenzar el encuentro la Hna. Mª del Valle nos animó, como Marías y Discípulos de San Juan, a «desembocar todo lo que recibimos en el Sagrario, en cada hermano que rozamos», es decir, llenarnos de Cristo para dar a Cristo a todo hambriento y sediento de Él; poner nuestro corazón en consonancia con el de Jesús y, así, practicar la misericordia con Él, llevándole a todos los necesitados de su paz y su consuelo.

También nos dio ocho claves cuaresmales para vivir este tiempo litúrgico con más intensidad eucarística, para crecer en fidelidad y afianzar nuestra fe; también para fortalecernos en la unidad y abrirnos al Espíritu, para poder ser fermento y semilla para los que han de venir.

Al finalizar la charla se ha celebrado la Eucaristía con la iglesia completamente llena. Seguidamente hemos disfrutado de una comida fraterna, donde han reinado el gozo y la alegría de sentirnos hermanos en Cristo y posteriormente hemos regresado al salón parroquial, donde hemos cantado y algunos nos han hecho partícipes de sus experiencias.

El día entero ha sido una gracia de hermandad y convivencia, de alegría y emoción. El espíritu de san Manuel se palpaba en el ambiente. Hemos quedado todos llenos de ese carisma fino y penetrante de nuestro fundador, para poder comprender que la Cuaresma es nuestro momento y nuestro lugar, que somos personas de Sagrario y, por tanto, los amigos leales de los que Dios está tan necesitado y que habitamos a los pies de la cruz.

Afirmó Marko Rupnik que «Francisco es el gran místico de las lágrimas. El amor de Dios suscita en él la compasión y la caridad hacia Dios. Él, como parte de la humanidad, llora la dureza del hombre que no responde a un amor loco de Dios, que ha puesto en nuestras manos a su Hijo». Estas mismas palabras podrían decirse de san Manuel. Sin duda, Jesús, desde el Sagrario de Palomares del Río, puso su mirada suplicante sobre él, esperando una respuesta de caridad constante y fidelidad sincera, de compañía al amor no amado, que es todo un Dios en el Sagrario.

Núria Martínez (UNER Barcelona)
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *