Cartas a la directora

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2020.

¡Muchas gracias, queridos suscriptores!

El 5 de diciembre de 1907, cuando El Granito de Arena sacaba a la calle su segundo ejemplar, san Manuel titulaba en portada: «Que Dios os lo pague» agradeciendo las palabras de ánimo recibidas al ver la luz el primer número. Más de 112 años después, El Granito sigue emocionándose al ver tantas muestras de cariño de sus lectores. Hoy ofrecemos un testimonio que brota de la pluma y el corazón de Hna. Mª Cecilia, quien actualmente responde los correos, escribe mensajes de WhatsApp, envía las revistas digitales, escucha el contestador y se pone en contacto de variadas formas con cada uno de vosotros, queridos suscriptores.

Hora 10:45. Suena el teléfono en El Granito de Arena. «Disculpe, este mes no he recibido la revista». Después de una serie de preguntas y aclaraciones, comprobamos juntos las causas del retraso en la entrega (obviamente, la situación provocada por la covid-19) y ponemos solución al asunto. La conversación que sigue a continuación es una verdadera delicia para mí: «Es que no soy nada sin El Granito de Arena». Son las palabras textuales de este suscriptor que me sacuden por dentro. Me cuenta que hace años recibe la revista, pero lo que más me emociona es escucharle decir que gracias a esta publicación ha conocido la presencia de Dios en la Eucaristía. «Antes –comenta– cuando entraba en un templo solo me encontraba conmigo mismo. Desde que conocí la revista y los escritos de san Manuel he descubierto que el Señor está allí, para mí, que me espera, que en el Sagrario puedo encontrarme con Él».

De pronto, el trabajo de cada día se sacude la rutina y recibe una inyección de sentido: hay muchas personas para las cuales la revista es mucho más que una lectura de entretenimiento, de formación o de información. Para muchos suscriptores la lectura de El Granito es alimento espiritual, que fortalece, día tras día, su relación con Cristo Eucaristía, y la conciencia de su presencia viva entre nosotros. Como lo expresaba otro suscriptor a través de WhatsApp, cuando recibía la revista en PDF, en pleno confinamiento: «Es bueno para el alma GRANITO DE ARENA. Recibo la revista. Me encanta. Me lleva al Sagrario, ahora en la distancia. GRACIAS».

Estos mensajes, que nos llegan de vez en cuando, nos arrancan un agradecimiento hondo al Señor por su empeño constante en fecundar cualquier pequeña o gran entrega que decidimos realizar; agradecimiento porque quiere seguir haciendo grandes cosas en nuestra pequeñez.

Y de la mano del agradecimiento nace también una petición, al mejor estilo de san Manuel: «Corazón de Jesús sacramentado, que no haya un momento de mi vida ni una obra de mi actividad que no vaya orientado a esto solo: a que te sientas un poquito más acompañado en el Sagrario» (Mi jaculatoria de hoy, n. 85).

Eso queremos para El Granito de Arena: que permanezca orientado siempre a poner en comunicación a cada lector con la vida que brota de la Eucaristía. Queremos que cada página, cada artículo, cada publicación se afane por encontrar formas nuevas y nuevos lenguajes para llevar el mensaje de ayer, de hoy y de siempre: Dios nos ama, Cristo nos salva, el Espíritu da vida; podemos entrar en comunión con Él por la Eucaristía. Su presencia nos espera y nos llama y nos sale al encuentro en cada hermano que sufre.

¡Gracias a cada uno de los suscriptores que os ponéis en contacto con nosotros para agradecernos, para alentarnos, para hacernos llegar vuestros ecos y para compartir con nosotros un poco de la vida que existe detrás de la revista en los hogares! Os hacemos presente a cada uno en la oración.

Mª Cecilia Appendino Vanney, m.e.n.
Administración de El Granito de Arena
Publicado en Editorial, El Granito de Arena.

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