Cordialmente, una carta para ti (mayo 2020)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de mayo de 2020.

La felicidad es posible

Apreciado lector: Acabo de leer un libro de reciente publicación que creo oportuno comentarte. Se titula La inteligencia religiosa (Editorial PPC. Madrid, 2019), y está escrito por Guillermo Gómez–Ferrer Lozano, profesor de la Universidad Católica de Valencia. Lo encuentro muy interesante para profesores, estudiantes universitarios y padres de familia, al igual que para quienes intentan buscar la felicidad por los caminos del cristianismo, es decir, a través del encuentro íntimo y sincero con Cristo.

Partiendo de tres frecuentes supuestos, afirma el profesor Gómez–Ferrer que «los alumnos llegan a la universidad siendo ateos, agnósticos o creyentes». Respecto a los ateos, señala que lo son debido a malas experiencias del pasado, por haber vivido una religiosidad que les ha resultado ajena, porque han constatado las contradicciones de los cristianos en general o de la Iglesia en particular, y también porque aceptan una racionalidad que consideran como superación de la religión.

En su opinión, los agnósticos lo son principalmente por pereza mental, por considerar absurda cualquier reflexión que no tenga un carácter práctico o porque opinan que el tema religioso pertenece a un mundo lejano y culturalmente antiguo. Por último, los creyentes lo son en su mayoría por inercia cultural, social o familiar; es decir, son creyentes por influencia del ambiente familiar y social en que viven. Faltan, pues, unas convicciones profundas que fundamenten aquello en lo que creen. En consecuencia, no están seguros de sus creencias, porque carecen de una fe que les sirva de base.

Llama poderosamente la atención, estimado lector, lo que a continuación pone al descubierto el profesor Gómez–Ferrer. Dice: «En mi universidad tenemos un porcentaje importante de alumnos que provienen de colegios religiosos. Lo más significativo es que varía muy poco lo que acabo de afirmar ya provengan de colegios religiosos o laicos (o al menos en los grados donde yo imparto clases)» ¿No indica esto que algo está fallando en la formación religiosa de nuestros niños y jóvenes? ¿No deberían salir de los colegios religiosos con una sólida formación cristiana?

Condición ineludible
Se especifica en el libro que la verdad religiosa es una «verdad relacional», lo que significa que no es posible si no existe un encuentro con alguien. Y lo que es más, destaca el profesor Gómez–Ferrer que «no hay encuentro si aquel que sale ante el otro no ha sido transformado por un encuentro anterior». La persona (profesor, padre, director espiritual, amigo, etc.) que quiera ayudarnos en el encuentro con Cristo tiene que haber sido transformada ella misma por un encuentro anterior con Él. Quien quiera llevarnos al encuentro con Cristo no podrá hacerlo, si antes no se encontró con Cristo. Es una condición previa. Al final del libro se explica que educar es acompañar al educando en su camino hacia la felicidad. Aquí está lo más importante para un cristiano: la felicidad que ansía solo es posible cuando tiene lugar el encuentro con Cristo. «La experiencia cristiana –explica el autor– nos dice que la felicidad es posible y que es un tipo de felicidad con unas características propias concretas que se resumen en una sola palabra: Cristo; que es Cristo quien da plenitud a la vida».

Quizá sea necesario, amigo lector, añadir en esta carta algo que no viene en el libro. El encuentro con Cristo, el verdadero encuentro con Él, tiene lugar en la Eucaristía. Es el encuentro con Jesús Eucaristía el que de verdad nos va a proporcionar esa inmensa plenitud y esa gran felicidad que todo buen cristiano ansía. Son muchos los que así lo atestiguan. Pero, desgraciadamente, la actual pandemia que padecemos, provocada por el coronavirus, está representando un serio impedimento para acudir a una iglesia, oír Misa y poder realizar la Comunión sacramental. Sin embargo, no hemos de olvidar que el encuentro con Jesús Eucaristía también se puede efectuar mediante la Comunión espiritual y la adoración eucarística que retransmiten algunos medios. Lo que importa es saber que, a pesar de la situación tan amarga y preocupante que estamos viviendo, la felicidad es posible gracias al encuentro con Cristo. ¡Esto es lo importante!

Con el sincero deseo, amigo lector, de que tanto tú como yo encontremos la felicidad en Jesús Eucaristía, te saluda cordialmente

Manuel Ángel Puga
Publicado en Cordialmente, una carta para ti, El Granito de Arena.

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