Año jubilar, tiempo de gracia (Misioneras Eucarísticas de Nazaret)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de mayo de 2020.

Nacidas para eucaristizar

Las Misioneras Eucarísticas de Nazaret tenemos la inmensa alegría de compartir con todos los lectores de nuestra querida revista que nos ha sido concedida por la Iglesia la gracia de vivir un Año jubilar, como preparación al I Centenario de fundación de nuestra congregación.

El Jubileo será desde el 3 de mayo de 2020 hasta el 3 de mayo de 2021 y queremos prepararlo, acogerlo y vivirlo como un tiempo privilegiado para agradecer el don de la vocación, los 100 años de vida de nuestro instituto y el don del carisma eucarístico reparador.

Templos jubilares
En el Evangelio según san Lucas leemos que Jesús, en la sinagoga de Nazaret, hace suyas estas palabras del profeta Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar un año de gracia del Señor» (4,18). Esta es una de las fuentes en que se inspira la Iglesia para la celebración de un Año jubilar, refiriéndose a él como año de gracia.

Otra de las características del Año jubilar es la concesión de indulgencias a los peregrinos que acudan a determinados santuarios o templos jubilares. Los que nosotras hemos elegido por su significatividad, y cuya petición ha sido acogida favorablemente tanto por la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede como por los obispos de cada jurisdicción eclesiástica, son:

  • Parroquia de Palomares del Río (Sevilla): lugar donde san Manuel González, nuestro fundador, recibió la gracia carismática.
  • Parroquia San Pedro (Huelva): lugar donde san Manuel fundó la primera rama de la Familia Eucarística Reparadora (las Marías de los Sagrarios, hoy UNER).
  • Santuario de Santa María de la Victoria (Málaga): parroquia a la que pertenece la primera comunidad de la congregación.
  • Catedral de Palencia: lugar donde se encuentra el sepulcro de san Manuel.

Como Iglesia que peregrina en la historia, aun en medio de las dificultades de este tiempo de pandemia, nos uniremos espiritualmente a la ruta de san Manuel, un hombre de Dios que, el 3 de mayo de 1921, junto a su hermana María Antonia fundó, en la ciudad de Málaga, nuestra congregación. Ellos mantuvieron siempre en sus corazones el deseo ardiente de vivir para dar y buscar compañía a Jesús Eucaristía, transmitiéndonos la antorcha encendida del carisma, que brilla y da calor con el fuego del amor reparador.

Puertas abiertas
También es propio del Jubileo la apertura de una Puerta Santa, que los peregrinos pueden atravesar experimentando el amor y la misericordia de Dios, y recordando las palabras de Jesús: «Yo soy la puerta. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,9-10). Por eso, el próximo 3 de mayo, en cada una de nuestras comunidades abrimos una Puerta simbólica que representa este paso que queremos dar, para que el Señor nos conceda luz y fuerza en nuestro peregrinar.

Aunque hace unos meses habíamos pensado que podríamos celebrar este acontecimiento junto a otras personas, invitando a los demás miembros de nuestra Familia Eucarística Reparadora, como también a otras comunidades religiosas, sacerdotes, familiares y amigos, somos conscientes de que en estos momentos de pandemia, la mayoría de nuestras comunidades deberá celebrar la inauguración del Año jubilar a puertas cerradas. Pero, como les sucedió a los discípulos después de la resurrección de Jesús, sabemos que Él se hace presente en esta realidad, aun estando «las puertas cerradas» (Jn 20,26), y que esta celebración, a través de la fuerza de la oración y del encuentro con Cristo resucitado, irradiará luz, vida, consuelo y esperanza a todas las personas, especialmente a las que más sufren las consecuencias de esta crisis mundial que nos rodea. Y también, aunque las puertas de nuestras casas tengan que permanecer cerradas, no dudamos en abrir con más fuerza las puertas de nuestros corazones, para que la gracia del Año jubilar se desborde y llegue a todos.

Bendición pontificia
Una de nuestras primeras hermanas que estuvieron en los inicios de la congregación, junto a la Madre María Antonia González García, hermana de san Manuel, fue su sobrina, María de la Concepción González Álvarez de Luna. En uno de sus escritos, nos cuenta que, en la visita ad limina de nuestro santo fundador al papa Pío XI, en el año 1927, aprovechó para contarle acerca de la fundación del nuevo instituto. El santo padre le dio su bendición y le regaló una medalla para la naciente comunidad. Y así, nos dice nuestra cronista, «el Papa Pío XI bendice el pequeño Nazaret de cinco años que tantas bendiciones y aprobaciones de los Sumos Pontífices había de recibir durante su vida, después de esta primera» (Así es Nazaret, cap. 15, p. 65).

Efectivamente, el «pequeño Nazaret» fue creciendo y dando pasos firmes a lo largo de los años, hasta llegar a ser una congregación religiosa apostólica de Derecho pontificio, que recibió la aprobación de la Santa Sede el 30 de agosto de 1960. Y ahora, a las puertas de la inauguración de este Año jubilar, hemos recibido una nueva bendición pontificia para nuestra congregación, que acogemos con profundo gozo y gratitud. Se trata de una carta del papa Francisco en la que imparte su bendición a las Misioneras Eucarísticas de Nazaret en este Año jubilar, haciéndola extensiva a las familias de las hermanas, a los miembros de la Familia Eucarística Reparadora y demás seres queridos.

Por tanto, en este mes de mayo, de la mano de nuestra Madre Inmaculada, damos comienzo a nuestro Año jubilar. Los invitamos a acompañarnos en este camino, para vivir unidos este tiempo de gracia y bendición. Que María de Nazaret, la Virgen orante, sencilla, acogedora y servicial, interceda por todos nosotros, y nos ayude a descubrir lo que su Hijo nos dice y nos pide en este particular momento.

El lema, el logo y nueva imagen en redes
«Nacidas para eucaristizar» es el lema que se ha elegido para guiar el camino de este Año jubilar. Eucaristizar: esta es la misión para la que hemos nacido. Significa que estamos llamadas a anunciar con nuestras propias vidas la vida que brota de la Eucaristía y a reparar el gran mal del abandono, orientando con este fin todas nuestras actividades y tareas cotidianas.

El logo, fruto de un concurso realizado entre las Misioneras Eucarísticas de Nazaret en el que se presentaron 32 propuestas, transmite, con claridad y a primera vista, el centenario de fundación de la congregación. Los elementos están formados por líneas con trazos gruesos, que transmiten la solidez de un siglo de camino andado por decenas y decenas de hermanas a través de estos 100 años. Las siglas de la congregación destacan sobre una cruz, que permite, incluso a quienes no tengan conocimientos religiosos o carismáticos, reconocer un acontecimiento vinculado a la Iglesia. También se puede observar una forma eucarística, que es la que da sentido a cada uno de los días vividos en este siglo de historia nazarena.

También se ha renovado la imagen de los perfiles de las redes sociales más utilizadas. Con ella se quiere mostrar con claridad que las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, «nacidas para eucaristizar», celebramos el primer centenario de nuestra fundación (número 100 fácilmente identificable), conscientes de nuestra vocación de raíz (men en la base de la custodia), somos llamadas a vivir inmersas en el misterio eucarístico desde una actitud incondicional de gratitud y esperanza (custodia al centro con las palabras gratitud y esperanza) y, unidas a la acción redentora de Cristo, somos enviadas a eucaristizar el mundo que sufre las consecuencias del abandono de la Eucaristía (mundo roto), pero a la vez está abierto a Dios (mundo abierto).

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo, San Manuel González, San Manuel González García.

Un comentario

  1. Mi querida hermana en Cristo nuestro Señor Mª Andrea Chacon: recibo con un inmenso gozo la concesión del año jubilar a la Obra fundada por nuestro Santo fundador San Manuel González García y la Carta de nuestro Papa Francisco uniendome con toda mi mente, con todo mi corazón y toda mi alma.
    Pero Echo a faltar, el que no hacéis mención alguna a los discípulos de San Juan como si no existiéramos en la familia y, aquí hay uno que se pasa unas pocas de horas todos los días ante el Sagrario pidiendo entre otras cosas por esta FER y que seguiré haciendolo a pesar de que se nos ignoren. recibir un fraternal Abrazo.

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