Editorial (abril 2020)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2020.

«No te pido que los alejes del mundo»

La edición, preparación, escritura, maquetación e impresión de este ejemplar de El Granito de Arena no ha sido fácil ni sencilla. Escribimos estas líneas cuando los periódicos afirman que un tercio de la población mundial se encuentra confinada en sus casas y cada vez más países decretan medidas para restringir el contagio del coronavirus. Ante este panorama, ¿qué tiene para ofrecer El Granito de Arena? ¿No corremos el riesgo de presentar un ejemplar aislado del mundo, como si todo siguiese igual en nuestras ciudades y nuestra sociedad?

La Iglesia, madre y maestra, nunca ha cesado de afirmar, con palabras y obras, que la fe no es ni un antídoto contra el mal del mundo ni una medicina milagrosa que nos inmuniza contra las enfermedades, calamidades… ni pandemias. No, la fe es, más bien, como un par de gafas que, en toda circunstancia, nos permiten sabernos acompañados, porque nos hace ver la presencia de Dios, cercana y operante a nuestro lado. Además, la fe verdadera es aquella que nos permite ver al Dios verdadero, el Dios de Jesucristo, el Padre todopoderoso en el amor, el Ser supremo con el cual nos sentimos seguros y capaces de vivir las mayores tragedias de nuestra vida con serenidad y paz, porque nos sabemos protegidos y cuidados.

No en vano Jesús afirmó «no ruego [Padre] que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno» (Jn 17,15), ese ser que se empeña, día tras día, en empañar la imagen del Dios verdadero. Sí, su acción se resume en esto solo: falsear el amor de Dios, presentar como cierta la mayor de las mentiras, la de pensar que Dios no está preocupado (¡y ocupado!) por nosotros, que no está actuando, que su acción es ineficaz o intrascendente.

La Iglesia, en este tiempo, ha demostrado ser una institución de las más comprometidas con el mundo entero. En la mayoría de países, antes de que se decretara el confinamiento de los ciudadanos, las conferencias episcopales ordenaron no reunirse en los templos, quitaron la obligatoriedad del precepto dominical y, en algunos lugares, incluso se cerraron los lugares de culto público. Todo lo que favoreciera el contagio de covid-19 era preocupación de los pastores y de los católicos, porque no hemos sido retirados del mundo a causa de nuestra fe, sino insertados plenamente en él, como una lámpara que brilla.

Este ejemplar de El Granito de Arena quiere, por tanto, ayudar a vivir cristianamente estos tiempos de pandemia, cuarentena y, sobre todo, incertidumbre: ¿qué pasará?, ¿cómo se resolverá esta situación? Es curioso pero incluso quienes dicen no tener fe o no creer en Dios, no dudan en dar ánimos afirmando que saldremos de esta crisis siendo más fuertes y más comprometidos cívicamente.

No es este, por tanto, un número monográfico sobre el coronavirus, ya que son los diarios generalistas los que cuentan con los medios para mantener la información actualizada y ofrecer noticias contrastadas.

Más bien, un mes más estas páginas quieren ser un granito de arena que nos ayude a calzarnos las gafas de la fe, las únicas que muestran la realidad con su crudeza y su ingente carga de esperanza. Nuestra relación con el Dios verdadero, el Dios de Jesucristo, el Dios que cuida incansablemente de nosotros, es inmune a pandemias. El mundo, la sociedad, nuestros vecinos y amigos necesitan, más que nunca, que seamos lámparas que no se ocultan bajo el celemín sino que brillan, con la luz de la fe, para dar ánimos y esperanza en un mundo que se encuentra desorientado y, en muchos casos, desesperado. Misioneros por vocación, podemos llevar esperanza a todos. «

Publicado en Editorial, El Granito de Arena.

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