El Evangelio a la lámpara del Sagrario (1/3/20, Domingo I de Cuaresma)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de marzo de 2020

Mt 4,1-11: Jesús ayuna cuarenta días y es tentado

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo
«La más peligrosa de todas las tentaciones es, sin duda, la de dejar cualquiera de los dos grandes remedios que contra ella enseñó Jesús: la vigilancia especialísima sobre si mismo y la oración constante. Comprobaciones horribles de esa afirmación las da el mismo Evangelio con la traición y miedos de Judas y la huida de los apóstoles y la negación de san Pedro. Si Judas, desde los primeros momentos de estar con Jesús, hubiese velado sobre su afición a lo ajeno, prohibiéndose a sí mismo murmuraciones sobre el uso de las limosnas y ofrendas que hacían a su Maestro, ¿habría llegado a venderlo por un puñado de monedas?
Si los amigos de Jesús, y singularmente san Pedro, en lugar de entregarse descuidadamente al sueño, hubiesen obedecido la consigna de «Velad y orad», ¿hubiesen dado el bochornoso y triste espectáculo de huir y dejar solo a su Maestro en manos de sus enemigos y negarlo por tres veces hasta con juramento?
En verdad, es peligrosísima la tentación de aflojar en la vigilancia sobre sí mismo, so pretexto de la pequeñez aparente del peligro o de lo ligeramente inofensivo de la afición o hábito, así como la tentación de dejar la oración so pretexto de sueño fácilmente vencible, de distracciones, sequedades, ineptitudes o excesivas ocupaciones» (OO.CC. I, n. 1064).
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Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en El Evangelio a la lámpara del Sagrario, El Granito de Arena.

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