Cartelera recomendada (diciembre 2019): Abuelos

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de diciembre de 2019.

La dicha de sentirse útil hasta el final

Medio millón de mayores de 50 años está en paro en España y las dificultades para encontrar trabajo son más difíciles cuanta más edad tienen. Una de sus salidas económicas es poder crear su propio negocio. La película Abuelos aborda esta problemática, reivindicando que nunca es tarde para emprender.

Abuelos: Nunca es tarde apra emprender

Duración: 98 minutos
Año: 2019 · País: España
Género: Comedia/Drama
Director: Santiago Requejo
Reparto: Carlos Iglesias, Roberto Álvarez, Ramón barrea, Mercedes Sampietro
Dónde verla: Cines

Isidro Hernández es un parado de 59 años al que la crisis expulsó del mercado laboral. Tras dos años sin recibir ofertas de trabajo llega a la conclusión que la única forma de volver a trabajar y sentirse útil es montando su propio negocio. Pero, ¿qué puede emprender alguien de su edad a quien la sociedad relega simplemente al cuidado de sus nietos? La respuesta es clara: con la ayuda de Arturo, un exitoso escritor de novelas románticas, y de Desiderio, un jubilado con ganas de ser abuelo, se embarcarán en el ambicioso proyecto de intentar montar una guardería.

Algo que ofrecer
Para desarrollar su ambicioso proyecto, los tres socios se adentrarán en un coworking repleto de jóvenes, donde no solo tendrán que sacar al emprendedor que llevan dentro sino, además, adaptarse a un mundo empresarial que ni conocen ni entienden. Se sienten desfasados en un mundo en el que la imagen, la juventud y la tecnología lo dominan todo. Pero ellos no se rinden. Están convencidos de que todavía tienen mucho que aportar y quieren demostrarlo. De esa convicción sacarán las fuerzas para luchar por su proyecto.

La trama, a través de la actitud y ejemplo de los protagonistas, despierta en los espectadores el deseo de ser emprendedores, de no desistir en la lucha por alcanzar sus sueños, a no ceder ante las dificultades, sino perseverar hasta el final. El mensaje es claro: no existe una edad límite para seguir ofreciendo al mundo lo que somos y tenemos, no solo en el ámbito laboral, sino también social, familiar o apostólico.

Hay que estar bien formados
Por otra parte, el film nos hace caer en la cuenta de la importancia de una buena formación. En un mundo competitivo como el nuestro, sacar adelante cualquier proyecto no es tarea fácil. Cada vez se hace más necesaria una buena capacitación, que va más allá de unos meros conocimientos intelectuales. Es necesaria una adecuada formación en técnicas y métodos, en recursos y habilidades sociales, en creatividad e innovación. El trabajo en equipo es también tarea esencial.

Y, lo que en la película se aborda desde la perspectiva empresarial, es pertinente también para la vida apostólica. Cada vez es más necesario que, quienes se dedican a transmitir el Evangelio, adquieran una buena formación, no solo doctrinal sino también en métodos y recursos evangelizadores para poder transmitir la Buena Noticia con arte y convicción, entusiasmo e ilusión, respondiendo a las inquietudes y necesidades del hombre de hoy, sabiendo ubicarse en la situación de quien recibe el mensaje y encontrando los caminos que posibiliten el encuentro con Dios.

Indispensables abuelos
Otro aspecto que la película plasma con claridad, es la situación que viven hoy muchos abuelos y el papel que juegan en nuestra sociedad. No son pocos los que dedican su tiempo al cuidado de sus nietos mientras sus hijos trabajan. Por eso, en cierta manera, esta película es también un agradecimiento a todos ellos. Después de toda una vida entregada, siguen dedicando sus años de jubilación a velar por los suyos. Continúan ofreciendo todo lo que tienen: su tiempo, su afecto, sus consejos, sus recursos… Como nos dice el papa Francisco en el libro La sabiduría de los años: «¡Hoy día necesitamos abuelos que sueñen! Ellos serán capaces de inspirar a los jóvenes para actuar creativamente a la hora de imaginarse un futuro».

En la vida nada se improvisa. Nuestro futuro se construirá sobre los cimientos de nuestra historia vivida, así lo demuestran los personajes de esta historia. En nuestro presente, nuestro día a día, colaboramos con Dios forjando la obra que somos y seremos. Nuestro futuro depende del hoy. Por eso, al ver esta película, cabe preguntarnos: ¿Cómo me gustaría ser dentro de unos años? ¿Qué estoy haciendo ya para conseguirlo?

Del mismo modo el Reino de Dios no es solo algo que alcanzaremos en la vida eterna, en un futuro más o menos lejano, sino que podemos (y debemos) hacerlo presente cada día, en cada momento y acontecimiento que nos toque vivir. Que nuestro Dios, que nos quiere felices y entregados, nos ayude a sacar adelante este proyecto de vida.

Ana Mª Cayuso Prados, m.e.n.
Publicado en Cartelera recomendada, El Granito de Arena.

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