Cordialmente, una carta para ti (octubre 2019)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2019.

Las heridas del medio ambiente

Apreciado lector: La noticia preocupa a todo el mundo. Desde hace semanas (te escribo el día 30 de agosto) la Amazonia, el pulmón verde del planeta Tierra, está ardiendo. Numerosos incendios están asolando enormes extensiones de terreno en la selva del Amazonas, hasta tal extremo que el Gobierno de Brasil ha decretado el Estado de Emergencia y ha solicitado ayuda militar.

Se trata de un gran desastre ecológico, en el que tiene mucho que ver la mano del hombre y que tendrá imprevisibles consecuencias a nivel mundial. Pero, desgraciadamente, este desastre no viene solo.

En efecto, la selva del Amazonas ya lleva años en peligro de extinción, lo que va a representar un serio problema para la supervivencia de nuestro planeta. Según declaraciones de la Hna. Lucero, misionera laica y coordinadora de la pastoral de la tierra, dependiente del vicariato apostólico de Yurimaguas (Perú), la Amazonia está en peligro; sin embargo, ella confía en que todavía se pueda salvar. Esta confianza es la que da ánimos a la pastoral de la tierra para seguir luchando contra lo que allí se viene haciendo desde hace unos veinte años. Fue entonces cuando llegaron a estas tierras varias empresas dedicadas al monocultivo de la palma aceitera. Tal actividad viene degradando el terreno y provocando la tala de árboles milenarios, lo cual está perjudicando a los humildes campesinos. Si los incendios constituyen un verdadero desastre ecológico, lo que vienen haciendo estas empresas no lo es menos.

El papa Francisco ya había alzado su voz contra la degradación y los abusos que se vienen cometiendo en la selva amazónica, puesto que envió el pasado mes de julio un mensaje al Foro de las Comunidades Laudato si´, con el fin de hacer reflexionar sobre el tema «Planeta Amazonia». En su mensaje recuerda a los humildes campesinos cuando dice que «los pobres pagan el precio más alto de la devastación ambiental» Y a continuación añade: «Las heridas infligidas al medio ambiente son heridas inexorables para la humanidad más indefensa». El papa Francisco siempre está al lado del pobre y del necesitado.

Un daño por partida doble
Como podemos apreciar, amigo lector, el daño que se le está haciendo a la selva del Amazonas es doble. Por un lado, se le están abriendo heridas al medio ambiente; por otro, también al ser humano, particularmente a los más humildes. Y lo que está ocurriendo aquí también ocurre en otras muchas zonas de la Tierra. Sobre esta realidad afirma el pontífice en su mensaje: «La situación en la Amazonia es un triste paradigma de lo que está sucediendo en muchas partes del planeta: en una mentalidad ciega y destructiva, que prefiere el beneficio a la justicia, destaca el comportamiento depredador con el que el hombre se relaciona con la naturaleza».

Por otra parte, el desastre ecológico de la Amazonia, especialmente el motivado por los actuales incendios, ha ocasionado la reacción de varios organismos eclesiásticos latinoamericanos. Así, la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM) urge que se actúe pacíficamente, pero con firmeza, para solucionar el grave problema que plantean los incendios en amplias zonas de la selva amazónica. Destaca que «en la actualidad, el cambio climático y el aumento de la intervención humana (deforestación, incendios y cambios en el uso del suelo) están conduciendo a la Amazonia hacia un punto de no retorno».

También la Iglesia de Bolivia clama contra este desastre ecológico. En efecto, reunidos en Cochabamba los obispos y los delegados de las distintas Comunidades Amazónicas de Bolivia, elaboraron una declaración en la que se dice que «nos sentimos consternados, indignados y casi impotentes ante la catástrofe de los incendios forestales. Nuestra Casa Común está herida de muerte, pues cerca de un millón de hectáreas de nuestro bosque amazónico se consume bajo las llamas». En esta declaración se pide al gobierno de Bolivia que destine los recursos necesarios para luchar contra el fuego y que gestione, con total trasparencia, la ayuda internacional.

Por último, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) también ha manifestado su profunda preocupación por todo lo que está ocurriendo en la selva amazónica, particularmente a causa de los recientes incendios. En su declaración se insta «a los gobiernos de los países amazónicos, especialmente de Brasil y Bolivia, a las Naciones Unidas y a la Comunidad internacional a tomar serias medidas para salvar el pulmón del mundo».

Con el deseo, amigo lector, de que estos incendios se extingan cuanto antes, te saluda cordialmente

Manuel Ángel Puga
Publicado en Cordialmente, una carta para ti, El Granito de Arena.

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