El Evangelio a la lámpara del Sagrario (20/10/19, XXIX del Tiempo Ordinario )

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de octubre de 2019

Lc 18,1-8: Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.
«Alma, ahí tienes a tu Padre celestial. Sin obligación, sin necesidad ninguna, sólo por amor a ti y para ganarte del modo más glorioso para Él y para ti, se ha hecho viñador, con todas las contingencias de los agricultores de la tierra. Pudiendo sembrar, cultivar y cosechar sin trabajar, trabaja siempre; pudiendo hacerlo Él solo, liga, condiciona su trabajo y su poder con causas inferiores, con libertad de hombres flacos y tornadizos y con insidias de demonios envidiosos…; pudiendo llegar hasta el fin en un solo instante, se pone a esperar con una paciencia sin prisa que sobrepuja a todas las paciencias de la tierra.

Alma, ése es tu Padre celestial, no ese Juez siempre espiando, ni ese Rey de perpetuo ceño duro, ni ese Señor envuelto en nubes y resplandores inaccesibles; ése es el Padre revelado y enseñado por mi Hijo en su Evangelio… Medítalo, trátalo así, métele en lo hondo de tu corazón, así, y verás cómo al miedo de Dios por tus miserias, que esteriliza y acobarda, reemplaza el temor filial de Dios que endereza y levanta; al escándalo y a la confusión por los triunfos aparentes de la impiedad sucede la confianza que agradece y marcha tranquila, que a las impaciencias turbadoras ante semillas frustradas, cultivos arrasados y cosechas malogradas, sigue la paz para comenzar cada mañana la labor dejada con tristeza la tarde antes, con la alegría de la mañana del día primero…» (OO.CC. I, nn. 1211-1212).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en El Evangelio a la lámpara del Sagrario, El Granito de Arena.

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