Asamblea FER en Ecuador

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2019.

Encuentro con Jesús vivo

Con mucha alegría, y teniendo como objetivo principal realizar la Asamblea nacional con nuestros hermanos de la FER de las diferentes regiones de nuestro país, nos congregamos del 9 al 11 de agosto en Santo Domingo de los Tsáchilas, una ciudad hermosa de nuestro querido Ecuador. Nos hospedamos en la Casa de retiros Santa Rosa.

Como dice la Biblia, «el Señor provee» (Gn 22,14) y, efectivamente, el Señor nos proveyó de una casa ideal para nuestro encuentro espiritual en el que, iluminados por el Espíritu Santo y llenos de Jesús Eucaristía, tuvimos como referencia el lema de este año: «Reaviva el don de Dios que hay en ti».

Desde enero, cuando hicimos la planificación anual, la mirada de todos los grupos de la Familia Eucarística de Ecuador, estaba puesta en Santo Domingo de los Tsáchilas. Fueron meses de trabajo intenso. Además de prepararnos espiritualmente, había que cubrir el costo del encuentro, por lo que cada uno y cada grupo se encargó de buscar los medios: desde el bingo solidario realizado a nivel general, hasta pequeños eventos de cada grupo, como organizar campeonatos deportivos, hacer rifas, vender denarios, empanadas o gelatinas. Todo había que aprovecharlo para poder cubrir los gastos.

Encuentro e ilusión
Y llegó el día. El viernes 9 de agosto, muy temprano por la mañana, salimos desde Guayaquil en dos autobuses, ya que nos esperaban 6 horas de viaje. De igual manera, fueron llegando a la Casa de retiros los miembros de la FER de Quito, Ibarra, Esmeraldas y Ambato. Nos encontrábamos todos: niños (RIE), jóvenes (JER), adultos (Marías del Sagrario y Discípulos de San Juan), las MEN (hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret), los MED (sacerdotes Misioneros Eucarísticos Diocesanos), las MESN (laicas consagradas Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret) y algunos amigos invitados.
El desarrollo de la Asamblea fue muy completo: tiempos de oración, dinámicas, talleres, charlas de formación dictadas por el P. César Piechestein y por las hermanas Mª Antonia Moreno, Mª Blanca Ventura y Mª Ivonne Bolagay.

A través de las reflexiones, fuimos profundizando en los puntos del núcleo fundante del carisma:

  1. Jesús Eucaristía y Jesús prójimo
  2. Jesús abandonado
  3. La reparación
  4. En unión de María Inmaculada
  5. Nuestra misión: eucaristizar

De forma gradual nos ayudaron a situarnos en el proyecto de Dios y también nos fueron interpelando la vida y nuestra respuesta.

El tema sobre la Virgen fue vivencial, pues estuvo previsto el rezo del Rosario durante la noche, en procesión, recorriendo los hermosos jardines de la Casa de retiros, acompañado de luces y antorchas que le daban realce al momento. El grupo que lo había preparado fue representando en cada misterio a un país latinoamericano que en estos momentos atraviesan situaciones difíciles, económicas y espirituales. Se oró mucho por cada uno y se pidió por su bienestar.

Lo que nos llenó de júbilo a todos fue el encuentro personal que tuvimos con Jesús vivo durante la vigilia de oración realizada en la noche del sábado. En el patio de la casa se había preparado con muchos detalles y amor: la tienda del encuentro, con la idea de acercarnos a la experiencia de Moisés y el pueblo elegido, para poder experimentar el encuentro con el Amigo, cara a cara. Organizados por grupos, fuimos acompañando toda la noche al Señor Jesús expuesto en la custodia.

Enviados a eucaristizar
Amaneció el domingo 11 de agosto, último día de la Asamblea, con un cielo nublado y tranquilo, que nos abrazaba cariñosamente. A primera hora y tras la oración de Laudes, se hizo la procesión eucarística hasta la capilla para la reserva del Santísimo.

Se nos hizo corta la mañana, en la que debíamos finalizar y proyectar todo lo recibido. El tema de la misión nos recordaba que no nos podemos guardar lo que hemos visto y oído; y esto nos exige vivir «para que muchos le conozcan y le amen». Se nos repartió a cada uno una tarjetita con uno de los apostolados menudos de san Manuel, para que nos sirva de referencia y se nos dio un tiempo para poder concretar por grupos parroquiales detalles de una misión eucaristizadora en la realidad de nuestros lugares de origen. Muchas inquietudes y muchos proyectos surgieron de ese compartir, que de algún modo ya estamos intentando hacer realidad.

La celebración de la Eucaristía, en la que renovamos nuestra ofrenda a Jesús Sacramentado, cerraba estos hermosos días de encuentro, fraternidad y gozo compartido. Las fotos y más fotos seguirán testimoniando la experiencia vivida y recordándonos que Jesús Eucaristía nos regaló sus gracias «para que tengamos vida y vida en abundancia». Nos despedimos y llenos de alegría tomamos nuestros autobuses de regreso a nuestros destinos. Personalmente puedo decir que estos días fueron momentos de gratos recuerdos que los llevaré grabados en mi corazón. Un abrazo fraterno para toda la FER de Ecuador y del mundo entero

Mercy Vintimilla (UNER Guayaquil)
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo.

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