El Evangelio a la lámpara del Sagrario (15/9/19, XXIV del Tiempo Ordinario )

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de septiembre de 2019

Lc 15,1-32: Habrá más alegría en el Cielo por un pecador que se convierta

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

«Tristeza de los pecadores, aun de los que ríen y alborotan por fuera, ¡qué amarga y pegajosa eres! El Hijo pródigo del Evangelio, llevado por sus lujurias a trocar las honestas delicias y comodidades de la casa paterna por la vida miserable y dura de un porquero, ¡qué horrible ejemplo de esa roedora tristeza! Los males ajenos: Pueden ser causa de tristeza del alma que, por compasión a los que sufren, los siente como propios. Ésa es precisamente la noción y el oficio del misericordioso, o miserum cor, del corazón que se siente miserable compadeciendo la miseria de su prójimo. Y como este mal, aunque ajeno, se llega a sentir como propio, produce también su tristeza. El ejemplo soberano de esta tristeza nos lo da el Corazón de nuestro misericordiosísimo Jesús sintiendo aquella tristeza de muerte que le hace sudar sangre, más que por los tormentos que veía venir sobre Él en su inminente pasión y muerte, por los pecados con que sus hermanos los hombres habían de inutilizar y pisotear la sangre que por ellos iba a derramar» (OO.CC. III, n. 4090-4091).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en El Evangelio a la lámpara del Sagrario, El Granito de Arena.

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