Resonancias en nuestra Iglesia de hoy (septiembre 2019)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de septiembre de 2019.

¡Viva la RIE! ¡Y la ConviRIE!

Ya decía san Manuel, hace muchos años, que tenemos que animarnos a hacernos chiquillos (o lo que sea necesario), con tal de acercar a todos a Jesús. Esta lección muchas veces implica saltar, correr, jugar, aventurarse, arriesgar, descubrir…, ¡qué importa lo que toque en cada momento si de eucaristizar se trata! Por eso, entrevistamos en esta ocasión a la ConviRIE que, ¡vaya si ha aprendido de san Manuel a hacerse niño, adolescente, joven…, para que todos puedan crecer un poquito en el amor a Jesús y a los hermanos! Veamos qué nos cuenta, ya que además este año celebra un aniversario especial en su historia.


Querida ConviRIE, ¿o debería llamarte «querido»? Es que algunos te llaman campamento RIE…
Ja, ja. En realidad da lo mismo cómo me llame porque el objetivo de todo este fantástico conjunto de actividades vividas por gente joven, divertida, creyente y feliz, es siempre el mismo.

Hablas de objetivos y puede parecer una pregunta de perogrullo, pero hoy en día, que hay taaantos campamentos y ofertas de actividades estivales para niños y jóvenes, ¿qué tiene de particular una ConviRIE? ¿Cuál es el objetivo último de estos días de convivencia?
Normalmente tenemos varios objetivos. El primero es que los días de campamento nos ayuden a caer en la cuenta o volver a recordar el amor que Dios nos tiene y que descubrimos de una forma especial en la Eucaristía, para no dejar de ser agradecidos por tenerle tan cerca cada día. Otro de nuestros objetivos es conocer un poco más a nuestro amigo Jesús, porque nos damos cuenta que es ¡como un pozo sin fondo! Siempre podemos aprender algo nuevo sobre Él, sobre todo para ir pareciéndonos más a Él cada día (que es como el gran objetivo de nuestra vida como cristianos y eso tú lo sabes bien, Granito de Arena). Para ello, cada año elegimos un tema sobre el que profundizar. En esta ocasión hicimos un breve recorrido de la historia de la salvación, pasando por la creación, la vida de Jesús, la venida del Espíritu Santo y la vida de la Iglesia. Un buen repaso, vamos.

¿Se me queda algún objetivo? Ah, claro, por supuesto. También tenemos como objetivo disfrutar mucho de todas las actividades, divertirnos, compartir y, muy importante, volver todos a casa sanos y contentos. Sin duda, fuera de estas metas que cada año nos proponemos, se consiguen muchas otras sin que nos demos cuenta, porque los días de la ConviRIE son una oportunidad estupenda para hacer nuevos amigos, para aprender a convivir, a colaborar, a desarrollar algunas habilidades interpersonales que nos hacen crecer mucho; incluso para los más pequeños es todo un desafío de cara a destrezas de desarrollo personal.

Entiendo que un objetivo es como una meta que quieres alcanzar. ¿Qué camino recorres para conseguirlo? Es decir, ¿qué actividades se realizan durante esta semana que dura una ConviRIE? ¿Cuáles son las favoritas de los participantes?
¡Uy, las actividades son variadísimas! Hay algunas que se repiten todos o casi todos los días: la oración de la mañana y de la noche, la catequesis en relación al tema de cada día, los servicios que realizamos en grupo para colaborar con la limpieza y el orden del campamento. Hay otras que van variando cada día y nos sorprenden: concursos, gymkanas, juegos nocturnos, excursión, marcha, la Misa del domingo, algún momento festivo, el taller de oración, la feria del último día y mil cosas que se inventan los monitores y las hermanas. Te cuento un secreto: ciertas actividades varían de un año a otro, nos ponemos creativos y salen cosas muy chulas. Pero hay algunas actividades que son un clásico de la ConviRIE, y que resultaría muy raro que no estuvieran en un campamento. Pero no te voy a contar cuáles son, porque si algún año participas sería genial que sea una sorpresa.

¿Las preferidas de los participantes? Bueno, cada niño tiene sus gustos y es más, diría que cada año, los que repiten, no disfrutan igual de cada actividad. Algunos esperan con ganas el taller de oración, porque es un espacio en el que viven la experiencia de encontrarse con Dios y consigo mismos. Otros disfrutan intensamente el día de la excursión con la típica hamburguesa. A otros les fascina el Furor (una especie de guerra de canciones). Y es verdad que una de las más esperadas es la noche del terror. No sé muy bien por qué nos gusta pasar un poco de miedo, pero lo cierto es que a la mayoría le encanta esa noche.

En las fotos que publica cada año El Granito de Arena aparecen niños y jóvenes (dentro de estos últimos incluimos a algunas Misioneras Eucarísticas) más que felices. Una pregunta doble: ¿por qué están todos tan sonrientes? También habrá alguna foto con menos sonrisas… Entiendo que no se publiquen pero, ¿hay momentos menos felices en una Convi?
¡Las fotos de la Convi son geniales! Nos hacen revivir muchos momentos y nos traen al recuerdo lo que experimentamos en cada uno de ellos. Creo que estamos sonrientes porque se refleja en nuestros rostros la alegría que esos días se despliega entre nosotros: la expectativa de participar por primera vez o la ilusión de volver y reencontrarnos con amigos de otros lugares a los que no vemos desde la Convi anterior, el regalo de la amistad, todo lo que compartimos durante el campamento, el cariño y el ambiente de familia que se crea entre todos los que participan y por supuesto ¡la presencia de Jesús Eucaristía entre nosotros! Todos esos motivos nos ponen más que felices ¿cómo no estar sonrientes?

Y, como bien dices, hay alguna foto con menos sonrisas y alguna que otra lágrima. No podemos publicarla porque exigiría varias páginas para explicarla pero ¡no te imaginas la cantidad de fotos que tenemos con el 90% del campamento llorando desconsoladamente! Son del último día, cuando empiezan las despedidas. Esas lágrimas, por paradójico que parezca, explican las sonrisas de las otras fotos que mencionabas… Es que en el campamento es increíble cuánto nos unimos entre nosotros. Somos una verdadera familia, un grupo de amigos que nos reunimos en torno a la figura del Gran Amigo: Jesús Eucaristía.

No te he preguntado tu edad porque ya lo investigué. ¡Este verano has cumplido 30 años! ¿Nos cuentas cómo fue aquella primera ConviRIE 1989 y quiénes participaron?
Ja ja, ya veo que has averiguado mi edad. Así es, este verano he cumplido 30 años. Te cuento que nací en San Andrés de Arroyo, un monasterio de Palencia, allí fue la primera ConviRIE. Recuerdo que participaron un montón de niños, eran aproximadamente 80, de distintos lugares de España (de los grupos RIE de aquel tiempo). Nos lo pasamos genial, hicimos marchas, talleres, oraciones, veladas. Fue una experiencia muy bonita. Estuvimos allí 15 días, los monitores eran jóvenes de los grupos JER, también participaron hermanas y un sacerdote de Málaga.

Gracias por hacerme esta pregunta, me refresca la memoria y me hace agradecer al Señor, una vez más, todos los regalos que me ha hecho durante todos estos años.

Al investigar un poco acerca de tu historia, también me he enterado de que cada año os visitan algunos personajes un tanto particulares, unos participantes especiales de la ConviRIE, que van apareciendo a lo largo de los días en diferentes momentos, ¿me puedes contar de qué se trata?
Sí, así es. Hemos tenido visitas de todo tipo: vikingos, personajes de cuentos, vaqueros e indios, piratas, Sancho y el Quijote…, mucha variedad, sin duda. ¡Imagínate la de historias que hemos vivido y conocido en nuestra ConviRIE a lo largo de estos 30 años! Este año han estado con nosotros personajes de Pokémon, nos acompañaron todos los días, en diferentes momentos, pues necesitaban de la ayuda de los niños para resolver algunas dificultades de su mundo.

Lo que más me gustó de la historia en esta ocasión, fue ver la reacción de varios niños que, cuando salían los personajes, enseguida buscaban un hueco en primera fila para verlos de cerca, escucharlos bien y enterarse de todo. Sus caras de ilusión escuchando lo que les contaban y pensando vaya a saber qué cosas, es de esas que se te quedan grabadas y no se olvidan fácilmente. ¡Todos los años pasa! Pero esta vez he caído más en la cuenta. Y te cuento esto porque es un ejemplo de cómo la ConviRIE aporta mucho a los niños desde distintas áreas; todos sabemos lo importante que es en los más pequeños (¡incluso en los que no lo son tanto!) el desarrollo de la imaginación, la fantasía, la creatividad y todo lo que esto despierta en ellos de cara a su crecimiento.

Si tú tienes 30 años serán cientos los participantes de ConviRIE de todos estos años. ¿De dónde han venido los participantes de este año? ¿Eran los mismos de otros años? ¿Cómo se enteran de esta actividad y se apuntan?

Muchos repiten de años anteriores, pero por supuesto, cada año también se apunta gente nueva. Este año han participado niños y adolescentes de Huelva, Jaén, Málaga, Sevilla, Murcia, Madrid, Valencia, Zaragoza y Palencia. ¡Y también hemos contado con una monitora de Argentina! Estaba de paso por aquí y no se lo quiso perder. ¡Imagínate cómo se hablará de la ConviRIE por el mundo!

La propaganda del campamento se distribuye por varios medios, pero la manera más habitual de que los niños se enteran y se animan a participar es a través del contacto que establecen con las hermanas y los monitores en los grupos de la RIE, la catequesis u otros grupos de las parroquias o de Nazaret.

¿Y el futuro? Que no son pocos 30 años ininterrumpidos. ¿Piensas seguir en activo o ya te sientes con ganas de jubilarte?
¡En activo, por supuesto! Pero he de confesarte que me has sorprendido con esta pregunta. Porque no tengo ganas de jubilarme, en absoluto, pero sí de reinventarme, al menos en algunos aspectos. Ya desde el año pasado me dan vueltas en la cabeza, sin parar, algunas ideas innovadoras para el año que viene. ¡Lo mismo el próximo artículo de El Granito de Arena sobre la ConviRIE trae muchas novedades! Pero aún no estoy convencido. Lo que sí es cierto es que cada decisión que tomemos de cara al campamento quiere ser fruto de una escucha atenta de lo que el Espíritu Santo quiere ir realizando con nosotros, porque de una cosa estamos muy seguros: Él es el motor de toda esta iniciativa. Por eso, para que la ConviRIE siga siendo tan estupenda como hasta ahora necesitamos estar siempre atentos a la acción del Espíritu. Y eso da un poco de vértigo, te confieso, pero también es fascinante, porque el Señor nos pone siempre por delante el desafío de encontrar la mejor manera de acercar y anunciar su presencia eucarística a todos. ¡En ello estamos!

Mª Ayelén Ortega Lo Presti, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, Resonancias en nuestra Iglesia de hoy.

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