Resonancias en nuestra Iglesia de hoy (julio-agosto 2019)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2019.

Vivir la caridad para comunicar la riqueza de Jesús Eucaristía

«¡Madre querida! ¡Que no nos cansemos! Firmes, decididos, alentados, sonrientes siempre, con los ojos de la cara fijos en el prójimo y en sus necesidades, para socorrerlos, y con los ojos del alma fijos en el Corazón de Jesús que está en el Sagrario, ocupemos nuestro puesto, el que a cada uno nos ha señalado Dios ¡Nada de volver la cara atrás! ¡Nada de cruzarse de brazos! […] ¡Madre mía, morir antes que cansarnos!» Esta oración que san Manuel expresó ante la Virgen de la Cinta en Huelva, reflejan muy bien la grandeza de su corazón y la verdad de su amor al Señor y a los hermanos. Sus palabras son para nosotros un reto y, a la vez, un estímulo de caridad. Por eso, en esta ocasión, entrevistamos a la hermana María Gorette Jardín, responsable del Fondo Solidario san Manuel González.

Querida María Gorette, ¿podrías contarnos cómo nació el Fondo Solidario san Manuel González? ¿Qué lo ha inspirado?
El Fondo Solidario es una realidad que siempre ha estado presente en el espíritu de la Familia Eucarística Reparadora, tal como nos enseñó con su vida y sus obras san Manuel, que fue un hombre para Jesús Eucaristía y para los hermanos.

Nace como una iniciativa de ayuda a tantas personas que pasan necesidad en distintos lugares del mundo y fue la hermana Mª Antonia Moreno la que ideó este proyecto. El punto de partida, como tal, lo situamos en el año de 2001, concretamente el 29 de abril, día de la beatificación de don Manuel; en el ofertorio de la Misa de beatificación se presentó como obsequio al papa (entre tantos otros objetos para la Liturgia que los miembros de la UNER donaron) un Sagrario, que llevaba dentro una nota escrita por las Marías de Lérida, la cual decía lo siguiente: «Deseamos convertirnos en madrinas de la misión a la que vaya destinado este Sagrario, a la que trataremos de ayudar espiritual y materialmente según nuestras posibilidades».

La intencionalidad de la labor de promoción que se lleva a cabo es la de sensibilizar a toda persona en la urgencia de «hacer propia la necesidad del hermano», concretamente de aquellos que no son atendidos por organismos oficiales.

¿Cómo te uniste tú a este proyecto?, ¿qué significa para ti formar parte de él?
Yo comienzo a formar parte más directamente del Fondo Solidario hace aproximadamente 12 años. En ese momento colaboraba en la Delegación general de la UNER y para aquel entonces, el Fondo Solidario se atendía de modo conjunto con la UNER. Actualmente se llevan a cabo por separado y desde hace casi un año soy la responsable junto a un equipo que está formado por laicos que pertenecen a la UNER, ellos son: Consuelo Fuentes García y Antonio Delgado Benítez (matrimonio de Sevilla), Sonia Pérez Carrera (Cáceres), Carmen Sánchez–Mesa García (Ciudad Real) y Sabina Ciudad López (Ciudad Real). Nos reunimos con cierta frecuencia, estamos siempre en contacto y ellos trabajan desde los distintos centros UNER a los que pertenecen.

Para mí esta misión es una responsabilidad muy grande. Tal como dice san Manuel: «Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario, y yo sé que andando por ese camino encontraré niños pobres y pobres niños, pobres del alma y del cuerpo […] y los hartaré de todo pan […] y haré descender sobre ellos la vida y la salud» (OO.CC. I, n. 121). Siento que el Señor ha puesto en mi camino la posibilidad de vivir estas palabras. El Fondo Solidario nos ayuda a vivir la Eucaristía en lo concreto de la vida, como pan partido para todos. ¡Hay tantos que esperan ese pan, tantas necesidades!

Me impactan estas palabras de san Manuel, son una invitación a dar a todos el pan corporal y espiritual. De hecho, es mucho lo que se ayuda humanamente y mi deseo es que a través de ello, podamos comunicar la riqueza de Jesús Eucaristía, del carisma eucarístico reparador; que no se trate solo de ofrecer una ayuda material, que de por sí es sumamente importante y valiosa, sino que también estas ayudas vayan acompañadas de la Buena Noticia, a través de una frase, una oración, de la novena de san Manuel, de nuestra cercanía. No siempre es fácil, pues nos centramos en la urgencia de lo material y olvidamos que todo ello es de camino al Sagrario, para ir a Jesús con todas estas personas, esa es la meta.

¿De qué manera se organizan las ayudas que recibe el Fondo Solidario y de qué tipo son?
Se organizan a través de lo que llamamos «Proyectos con Rostro». El equipo coordinador es quien aprueba, selecciona y acoge las diversas iniciativas. Además, cada proyecto es respaldado por un responsable que se hace cargo de la ejecución y justificación de lo que se va realizando.

Principalmente se procura atender a las necesidades de distintas familias en situaciones críticas, a proyectos solidarios o personas concretas que tienen distintas necesidades: salud, promoción humana, laborales, restauración de viviendas (en Perú, a raíz de los últimos terremotos), pastorales, lúdicas para niños vulnerables de los barrios.

En este sentido hay dos clases de apadrinamientos, el de familias, sobre todo actualmente en Venezuela, y el de niños, que se lleva a cabo en varios lugares: Venezuela, apadrinando a niños que se acercan al comedor Divino Niño de las hermanas en la comunidad de Carayaca y niños de otros lugares; en Quelimane, Mozambique, donde se atiende la Casa de la esperanza, que es un hogar de 23 niños huérfanos y el comedor La mesa de san Lázaro; también en Perú y Argentina. En estos casos las ayudas son de tipo económico.

Venezuela y Cuba también reciben ayuda por medio de medicamentos, que nos donan distintas personas, o bien el dinero para comprarlos y para costear los gastos de envío. En este sentido, siempre pedimos que los medicamentos que nos dan no estén próximos a caducar, ya que a veces se demoran en llegar a los distintos lugares en los que se necesitan.

Hay proyectos que son puntuales en el tiempo y otros de larga duración. Este curso tenemos 15 proyectos y los países en que se están desarrollando son Cuba, Venezuela, Perú, Argentina, Mozambique, Ecuador y España. Otro tipo de ayuda que recibimos es la de material escolar y juguetes de poco peso. Principalmente es a Venezuela a donde son destinados, para los niños del comedor.

¿De dónde proceden las ayudas y cómo se da el contacto con las distintas personas necesitadas?
Los grupos UNER son quienes colaboran con el Fondo Solidario, también las distintas comunidades de la congregación y personas cercanas a la FER en los distintos lugares del mundo. De la misma manera llegan a nosotros los proyectos, la mayoría de ellos a través de las hermanas, de personas que ellas conocen y les expresan sus necesidades. Es una excepción el caso de Mozambique, pues allí no está presente la congregación ni la UNER. El contacto se ha dado por medio de un obispo y un sacerdote del lugar. Sería una gran alegría que allí enraizara el carisma eucarístico–reparador de un modo u otro.

Es una gran alegría ver los lazos que se estrechan entre quienes solicitan las ayudas y sus padrinos, se hace vida el Evangelio: «Os aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque solo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa» (Mt 10,42). Finalmente, me gustaría agradecer a tantas personas que nos ayudan a ayudar, con sus oraciones, con sus aportaciones económicas, con su cercanía y aliento. Que el Señor les bendiga.

Mª Ayelén Ortega Lo Presti, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, Resonancias en nuestra Iglesia de hoy.

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